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Así son las maracuchas

Texto: Zuheilly Afanador Ferrer

 Los hombres aseguran que las maracuchas son las más extrovertidas de Venezuela. Artistas y escritores definen sus cualidades. Ellas también hablan hoy.

Maracaibo, 17 de Agosto de 2008.-No andan en las calles con flores en la cabeza, ni con licras verdes fosforescentes, blusas pepeadas y sandalias fucsias como las pintan en las telenovelas venezolanas.

Más allá de su característico acento, las maracuchas son reconocidas en toda Venezuela por ser efusivas, extrovertidas y con un humor único.

“Mamarrúas y extremosas” se atreve a decir el reconocido actor zuliano Henry Semprún, dramaturgo que participó recientemente en la obra Señoras de Maracaibo.

A diferencia de otras mujeres del país, las de la capital zuliana son consideradas muy amigables y familiares, pero una característica es casi obligada... gritonas.

“Nuestras mujeres son muy escénicas y excesivamente expresivas. Viven en un constante performance. Yo las definiría también como arbolarias y escandalosas”, refiere Semprún.

Humberto Chacín, creador del diccionario de apodos maracuchos, asegura que las maracuchas no luchan por la especie en sí sino por tener a un compañero a su lado.

“Nuestras mujeres buscan la compañía del hombre más que el sexo. Son muy interactivas y para ellas la clave en las relaciones de pareja está en la buena comunicación, no en qué tan bueno es el hombre en la cama”, detalla Chacín.

Pese a su carácter generalmente extrovertido, especialistas en comunicación aseguran que estas mujeres tienden a reprimir las conversaciones íntimas.

“Las andinas, por ejemplo, tienden a comentar más abiertamente con sus amigas sobre sus relaciones sentimentales o decir qué le desagrada de un acto sexual. Las marabinas no son tan expresivas en este sentido, aunque aparentemente sean lanzadas”, precisa el sociólogo Jaime Cundancín.

Quienes las conocen “más de cerca” las catalogan como bochincheras, carismáticas, sinceras y coquetas.

Semprún asegura que su forma de ser es hereditaria. “A mi me buscan en el frente de mi casa y, estando en la cocina, escucho el grito de mami: ‘¡Mirá Henry ahí te buscan!’ típica gritería marabina. Nuestro tono de voz pasa de generación en generación”.

El caraqueño Fernando Aranguren confiesa que “se muere” por una zulianita porque las de aquí no se callan lo que sienten.

“Me derriten... Yo las veo como exóticas. Realmente el calor de esa tierra lo llevan en la sangre”, refleja el joven quien dice haber tenido siete novias maracuchas.

Son atrevidas, eso sí. “No le paramos a nada. Preferimos pasar por groseras que por hipócritas”, sostiene la publicista Iris Molleda.

La personificación de los marabinos en las pantallas de televisión son causantes de disgustos colectivos. Mal vestidas y maquilladas al estilo de “Ni fu ni fa” no son características de estas mujeres. De hecho, el cruel calor de la ciudad ha hecho que jóvenes como Massiel Ramos opten por sólo poner en su rostro un brillo labial y compacto.

Ramos añade que “no somos como nos pintan en la televisión para ridiculizarnos. Somos mujeres sencillas, trabajadoras y, por lo general, muy suspicaces”.

“Somos lanzadas —agrega—. Sin un chamo no nos para, nos le metemos por los ojos (risas). Como dicen por ahí: ‘maracucha boba muere en el vientre”.

Las audaces chicas de esta tierra pueden sufrir un poco más de sobrepeso a juicio del especialista en nutrición Silvio Crespo.

“En el Zulia se registran muchos más casos de hombres y mujeres con sobrepeso. Aquí las chicas conviven entre muchas frituras y por eso hay más gorditas”, precisa.

Flacas o no, somos felices. Algo que nadie nunca podrá negar es que en la capital marabina se concentran los buenos momentos y las risas las 24 horas del día siendo las mujeres, por supuesto, protagonistas indiscutibles de la felicidad de esta tierra.

 

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