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25 preguntas para Jeremías El popular cantante y compositor, nació el 19 de septiembre de 1973 en Londres (Inglaterra). Se dio a conocer en la palestra musical en el año 2002, en España, con su canción “Poco a Poco”, la que se convirtió posteriormente en el tema principal de la novela “Mi Gorda Bella” de RCTV Internacional y batió récords en ventas. En el 2006, lanzó su álbum “Ése que va por ahí”, del cual se desprendió el éxito “Uno y uno es igual a tres”. Este año, recibió su primera nominación a los premios Grammy Latino con su CD por “Un Día Más en el Gran Circo”, en la categoría de Mejor Álbum Vocal Pop Masculino, la cual confiesa "es un sueño hecho realidad". ¿Quién es la persona más interesante que ha conocido? Pedro León Zapata. ¿Qué lo hace sonrojar? Últimamente nada, estoy perdido de sinvergüenza. ¿A quién se parece? A mi mamá y mi papá, aunque un poco más a mi mamá, sobre todo, en los ojos. ¿Cuál es el objeto más valioso que tiene? Hay un short gris que no me quito, pero para nada, que es mi preferido y todo el mundo me lo ha querido botar, pero yo lo sigo teniendo por ahí. ¿Cuál es la palabra que mejor describe a Venezuela? A Venezuela yo la percibo como algo muy maternal, pero al mismo tiempo como una mamá rumbera. Hay como una fusión de cosas entrañables, afectuosa, maternal, tierna, cariñosa y, al mismo tiempo, más jodedora que el carajo, informal, alegre y reilona. Es como una mamá rumbera. ¿Un ritual diario? Desayunar avena. ¿Su mayor antojo? Unas galletas de canela que venden por aquí (Miami, EEUU) que son espectaculares. ¿Con cuál prejuicio ha tenido que luchar? No me he enfrentado a muchos prejuicios, es decir, o a ninguno en especial que sea digno de nombrar, yo creo que no. He sido afortunado. ¿Qué rasgo infantil conserva? Yo creo que la alegría y la actitud positiva, a pesar de cualquier cosa. La risa fácil, las ganas de disfrutar y de divertirme. ¿A quién le gustaría leerle el pensamiento? A la mujer que tenga al frente y que ese poder lo tenga yo pero que lo pueda usar en las mujeres que tenga al frente en los distintos momentos. Sería un gran poder. ¿Su peor vicio? La lectura. ¿Cuál sería la causa de su mayor rebeldía? El excesivo control, cuando alguien me quiere controlar, cuando quiere saber todo de mí las 24 horas del día, pues, eso es exasperante y detona mi rebeldía. ¿La palabra más hermosa del diccionario? Para mi todas tienen su swing depende del contexto, tienen su alma, tienen su encanto, dependiendo del contexto y de cómo se diga. ¿De qué hábito le gustaría deshacerse? De la impuntualidad. ¿Lo más difícil de tener pareja? Evitar el aburrimiento y evitar eso de empezar a vivir días demasiado parecidos los unos a los otros. ¿Qué lo pone nervioso? Que me vayan a inyectar. ¿Qué no puede faltar en su nevera? Leche y mantequilla de maní. ¿Su mayor fracaso? No haber terminado la secundaria con mis amigos, con el grupo con el que venía, no me gradué con ellos y me gradué en un liceo de noche. ¿Un deseo concedido? La nominación al Grammy Latino. ¿Un libro indispensable en su vida? ¿Un libro que tenga así especial? No, no tengo. ¿Un amor frustrado? Pero por supuesto, yo tengo muchos amores frustrados. ¿Qué obra de arte le gustaría poseer? Me gustaría tener algo de (Pedro León) Zapata y me gustaría tener algo de un amigo artista colombiano, Federico Uribe, que hizo un cuadro bordado de una biblioteca espectacular, que me encantaría también tenerlo. ¿Su mayor miedo? Pasar páginas en blanco en mi vida como que tengo esa especie de paranoia de que el tiempo en la vida es muy corto y hay tantas cosas por hacer, tantas alegrías por experimentar, tantos sitios por conocer, tantos momentos por compartir con la gente que uno quiere y que de pronto, entras en un engranaje ahí de días repetidos, rutinarios, dentro del trabajo que te consumen y que despiertas cada dos, tres años y ves a tu gente, a tus viejos más viejos y a tus amigos con menos pelo y ves que no has hecho una cantidad de cosas que te hubiera gustado hacer. ¿El peor oficio del mundo? Ser traficante de drogas debe ser estresantísimo, debe ser un oficio nada grato. ¿Qué es lo último que le gustaría ver antes de morir? Ver a mis hijos, verlos crecer, ver a mis hijos felices. Jeremías: “No seré infeliz si no gano” Texto: Ricardo Pineda Toledo Jeremías comparte con PANORAMA su reciente nominación al Latin Grammy, la evolución de su carrera y la posible incursión a la actuación.
No tenía idea que el pasado miércoles, específicamente, se anunciaban las candidaturas. Así que la noticia le cayó como una verdadera sorpresa, tal como le sucedió en el 2006, cuando fue nominado como Mejor artista nuevo (central) a los MTV Latinos. “Me siento bien halagado con este reconocimiento. Es otro regalo por parte de los compañeros de la industria, quienes consideran que su trabajo tiene los méritos como para estar ahí”. —Gustavo Dudamel también aspira a un premio. ¿Siente presión como parte de esa gran esperanza venezolana? —Bueno, la verdad no. Con los premios lo tengo muy claro: no depende de mí, yo ya hice mi trabajo con cariño y con un equipo que también creyó en el proyecto. No me quita el sueño y no seré menos feliz si no gano. —Si no estuviera nominado, ¿cuál sería su recompensa? —Haberme divertido y pasarla bien durante el proceso. Ahora quiero compartirlo no sólo con mi familia y amigos, sino también con el público que me viene siguiendo en tan corta carrera. Hago música para hacer contacto con la gente. —¿Y no le gustaría acaparar las nominaciones en una futura edición con ese esfuerzo de comunicación? —Imagino que a medida de que mi carrera se siga consolidando yo evolucione... porque falta para eso... a lo mejor sí. Yo visualizo hacer mi trabajo cada vez mejor. Si el número de nominaciones aumenta de manera proporcional a mi evolución, pues chévere. —Se mide ante Ricardo Arjona y Juanes. ¿Preparará una lista de agradecimiento, por si acaso? —Vaya, no lo he pensado. Esas cosas, a fin de cuentas, es preferible dejarlas a la emoción y espontaneidad del momento. —Se espera un reconocimiento a Simón Díaz, ¿se logrará? —Estuve al tanto de la campaña que se hizo. Si alguien en el panorama de la música latinoamericana se lo merece, ése es Simón Díaz. Me pareció lindo el movimiento que hubo, con la colecta de firmas. Estoy hiper-seguro de que se lo darán. —Habla mucho de evolución. ¿Cómo se proyecta artísticamente Jeremías? —Trato de hacer una música bastante autobiográfica, no sólo en el aspecto de las letras sino también de los estados de ánimos, que se proyectan en los ritmos. El disco anterior fue más ensimismado, oscuro e intropespectivo, pero el que viene (para 2009) será jocoso, cálido y más de compartir, de rumba. No he compuesto nada, pero hay ideas e intenciones que surgen. —A juzgar por sus video-clips, ¿perseguiría la actuación? —Sí hay por ahí algunos proyectos, pero yo no me he metido bien a considerarlo. Eso hay que estudiarlo, requiere de mucha preparación, intuiciones abiertas y aptitudes naturales. No estaría mal explorar zonas de sí mismo que uno no conoce. No descartaría el cine, aunque las novelas son esclavizantes. —¿Cuándo se le verá en Maracaibo? —La Feria de la Chinita viene pronto, ¿cierto? Tendré que preguntarle a mis representantes en Venezuela. No hemos hecho buenos acuerdo de shows en el país por quienes manejaban eso antes. Ahora finalmente tenemos otra empresa que pinta diferente. Estoy optimista con eso, porque de verdad quiero compartir con ustedes de manera consistente. —¿Proyectos a corto plazo? — El lunes viajo a México para grabar con Noel, de Sin Bandera. También estoy haciendo un tema para Paulina Rubio, que es todo un reto (por componer desde la perspectiva de una mujer). Ya acordé la semana pasada trabajar para la próxima producción de Chayanne. A nivel autoral, estoy contento. También puedo expresar mi intuición creativa a través de la voz de otro. Jeremías - Hay un amor afuera
Dudamel y Jeremías nominados a los Latin Grammy
También fue nominado como Mejor Álbum de música clásica el disco Fiesta, editado por Universal Classics a través del sello 'Deutsche Grammophon', que recoge 11 temas interpretados por la Orquesta Juvenil de Venezuela Simón Bolívar, bajo la batuta de Gustavo Dudamel. Con muy acertado panel de invitados entre los que figuraban la mollorquina Concha Buika; el panameño Flex y la puertorriqueña Kany García; la mexicana Ximena Sariñana; el argentino Gustavo Santaolalla; Lila Downs y Esai Morales, fueron anunciados los principales nominados de los Grammy Latinos hoy desde Los Ángeles, en el House of Blues Sunset Strip. Personajes del año
La 9a. Entrega Anual de este premio se llevará a cabo en el Toyota Center en Houston, Texas el 13 de noviembre, y se transmitirá en vivo a través de la cadena Univision. Además, el programa será transmitido a nivel internacional a más de 100 países. Artículos Relacionados: Gustavo Adolfo Dudamel Ramírez Jeremías: “Salí de la ducha a cantar en un estudio” Por: JOTA ERRE Fotos: Universal Music
Jeremías se negó a cantar con ese aforo y, pese a lo difícil que resultó en esa oportunidad convencer a patrocinantes locales, decidió llevar su guitarra y su música al Aula Magna de la UCV. El concierto resultó un éxito y la euforia generada entre las jovencitas dio el espaldarazo a uno de los pocos talentos juveniles nacionales que lleva actualmente el tricolor fuera de nuestras fronteras. Así ha sido siempre su visión frente a los proyectos: pese a los obstáculos, apunta a objetivos de gran magnitud. El reconocimiento internacional le llegó con su álbum “Ese que va por ahí”, (2006), nominado en los premios MTV, y luego con otra postulación en Los Premios Billboard de la Música Latina, realizado el pasado jueves. “Para mí los premios y las nominaciones son un regalo, un reconocimiento a mi trabajo, a lo que hago, los recibo con alegría y considero un regalo estar como nominado. Todos los artistas que entramos en competencia salimos beneficiados al tener la atención de los premios y del público”, comenta en relación a la valoración que sobre su álbum han puesto estas instituciones del marketing musical latinoamericano. - ¿El intenso trabajo del mercadeo y promoción no cercena tu vena creativa? - No, yo sigo adelante, sigo componiendo y un gran compañero son los aviones, prendo el i-Pod y repaso una y otra melodía, le pongo letra. Cuando estoy en el hotel, tomo la guitarra y no hay otra cosa mejor que hacer canciones... ahora es cuando. - ¿Cuál ha sido el secreto para ser uno de los pocos artistas nacionales noveles que ha llegado afuera? - Aquí lo primero es insistir, mantenerse con la moral en alto, creer en lo que uno hace y no tener un plan B. Es como una carrera de resistencia. LA OVEJA NEGRA Carlos Eduardo López Ávila nació en Londres, el 19 de septiembre de 1973. Hijo de venezolanos, llega a los 2 años a la tierra de sus padres y desde los 6 muestra interés por la música. Su papá (Miguel López, de profesión psicólogo) lo “bautiza” desde pequeño como “Jeremías”. - -¿Heredaste el talento de tus padres? - Lo musical lo he heredado de mi papá; si él se hubiese dedicado a la música, sería un músico tremendo. Él tocaba arpa y tiene muchas aptitudes, lo que pasa es que es muy vago, tiene un oído tremendo, debió haberlo cultivado o ponerle un poquito de cariño. Ahora la sensibilidad hacia la poesía se la debo a mi madre (Tamaira, de profesión abogado), ella escribe poesía y es una mujer muy sensible, no tiene oído, es muy desafinada, pero le pone mucho a la parte lírica. Eso precisamente sella mi condición de cantautor. - ¿Cómo fue tu época como estudiante? - Estudié en cualquier cantidad de colegios, porque de todos me botaban, me gradué de bachiller en Parasistema, en la noche (risas). Andaba con mi guitarra para todos lados, era un caso perdido, la oveja negra de mi familia, el tipo que no quería estudiar. - ¿Para ese momento qué influencias musicales tuviste? - El primer tema que escribí se llamó “Pasión eterna”, era una canción tipo Luis Miguel. Después hice “Vida” y “Sensualidad”, aproximadamente en el 97. Yo dije, “me voy a meter en este negocio como compositor”, no me veía como cantante. Llevé los temas a un par de discográficas y me dijeron: “tú deberías cantar”. Fui influenciado por esos grupos “rockosos” como Aditus, Témpano y de Luis Miguel en la parte romántica, aunque siempre he escuchado de todo, ha sido una constante, desde Rubén Blades, Joaquín Sabina, Sting y Mozart. TENGO APTITUDES - ¿Fue muy complicado tomar la decisión de abandonar tu formación universitaria y dedicarte a tu oficio como artista? - Estudié Letras un año en la Universidad Católica Andrés Bello, pero a pesar de que me gustaba escribir y leer, sentí que no era mi profesión. Eso me frustró un poco y dije “¿qué voy a hacer?”. Dejé Letras, empecé Psicología y era como una necesidad de encontrar el mundo de cada quien, esa curiosidad por saber del otro, de sus sentimientos, de su Humanidad, de la manera más franca y más desnuda. Al final descubrí que era con la música que podía canalizar esas inquietudes, de traducirlas en canciones, en poemas cantados, que al final es lo que yo hago. - ¿Y cómo fue la aprobación de tu entorno? - Yo me decía “tengo estas aptitudes” y mi mamá, como buena soñadora, como buena poetiza, decía “tú viniste a este mundo a cantar y a contar historias” y siempre me lo transmitió. Nunca dudé que una vez que esto se llevara a cabo, iba a tener respuesta. Mi madre me hizo sentir que estaba pre-destinado, me inyectó esa convicción. Nunca me sentí novato, por muy novato que estuviera, siempre me sentí como parte de esto. Mi papá era mucho más escéptico, era más pragmático: “tienes que estudiar una carrera”. - Sin embargo, ahora es el más involucrado en tu carrera... - Mi papá es un músico frustrado, pero es un “musicazo”, le encanta oír música y es para él un orgullo que su hijo componga, cante y viva de la música; que él pueda vivir con esa emoción, disfrutar de eso. Ahora está metido de lleno en mi carrera. Creo que esto no es tanto un acto de valentía, sino de responsabilidad: “yo le echo bolas a esto, salga o no salga”. Si tengo que pasar los añitos que tengo que pasar en la Tierra, quiero pasarlos feliz y eso al final es lo que uno se lleva. - Tuviste una pequeña empresa de estampados de franelas. ¿Qué enseñanzas de vida te dejó esa experiencia, mientras alcanzabas tu sueño? - La verdad es que nada es gratis, hay que trabajar mucho para lograr algo y, al final, siempre me alimentó la terquedad. Su primera vez En el año 2001, Jeremías, con apoyo de su padre, creó el sello Ávila Records, grabando su primera placa bajo la dirección musical de Luis Romero (arreglista de Franco De Vita). De allí sonaron éxitos como “Poco a poco” - tema de la telenovela “Mi gorda bella”-, “Desde el bar”, “La cita” y “Lo que yo quiero”. - Yo quería hacer algo que me divirtiera, una cosa fresca, inteligente, con feeling y que sonara en la radio. - Pero no habías tenido aún contacto con el público... - No, salí de la ducha a cantar en un estudio y de pronto me vi con esto. Sin embargo, sí había tenido formación musical con gente como Gerry Weil y Carlos Almenar Otero. - ¿Cuándo fue la primera vez que te presentaste profesionalmente? - El tercer día que llegué a España, participé en un concierto que se llamaba El Latinazo y compartí con Carlos Baute, David Bustamante, Marta Sánchez, Patricia Manterola y Pilar Montenegro. Tenía sonando “La cita” y era la primera vez que firmaba un autógrafo. Habían tres mil personas... fue mi primera vez. - ¿Te sentiste cómodo? - Al principio entré en una especie de limbo, como si de pronto me pasaran un swiche y estaba viviendo de manera muy intensa la experiencia. Fue allí cuando sentí que era la última parte que tenía que vivir para concluir finalmente, que nací para esto. Un imán con los chamos - Hay una conexión bien especial de tu propuesta con el público infantil ¿a qué crees que se deba esto? - Eso ha sido toda la vida, mi novia se maravilla, nunca sale de su asombro. A mí me encantan los niños, me parecen el acontecimiento cotidiano. Yo aprendo tanto de los niños, me encantan, me maravillan muchísimo, siempre ha habido una conexión tremenda, un feeling bárbaro. Donde llego –y lo saben bien mis amigos- tengo un imán con los chamos y a ellos les llega mi música. Yo creo que es la sinceridad, yo hago las cosas con tanto cariño, que creo que a los chamos les llega eso. |
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