Padre Vílchez 'El Socio' cumple 87 años Maracaibo, 24 de Abril de 2011.- Hoy Monseñor Luís Guillermo Vílchez Soto conocido como el Padre Vílchez arriba a los 87 años de vida. Como Acción de Gracias la comunidad le celebrará la Santa Misa en la iglesia del Santísimo Cristo de San Francisco a las 6:30 de la tarde, extendemos la invitación a nuestro lectores por quien a lo largo de su vida logró conformar los grupos gaiteros: el Conjunto San Francisco, Los Zagalines, Los Zagales y las Espiguitas, además de su contribución como Pastor de San Francisco y benefactor de la educación de su grey. Desde LaMaracuchaRAdio.com, pedimos a Dios y a La Chinita le de al Padre Vílchez vida y salud para seguir su obra comunitaria y musical por el Zulia. Aquí le dejamos una biografía y fotografías que gentilmente nos hace llegar Germán Delgado.
BIOGRAFÍA DE LUIS GUILLERMO VILCHEZ SOTO
A los diez (10) años, su corazón fue conquistado por el amor y
el servicio a Dios, y a los 24 años, con el apoyo de una maestra
y una de sus madrinas, se ordena sacerdote. Desde entonces dio
inicio a su labor social, y la propagación de la palabra de
Divina.
Luego de su ordenación fue enviado a realizar su labor
sacerdotal a Isla de Toas, municipio Almirante Padilla, de donde
fue párroco por cinco años. Allí organizó el primer equipo de
baloncesto y dos equipos de béisbol, a su partida dejó la
siembra evangélica y el amor por el deporte y la música.
Para 1953, en una vieja bicicleta llega a San Francisco, curtido
de sueños y esperanzas. En su equipaje: sotanas y balones de
basketball. Junto a la alegría de iniciar una nueva etapa de
vida. En sus primeros años logra remodelar
En 1959; con el apoyo de los padres y representantes de los
niños de la parroquia, organiza los equipos de baloncesto,
béisbol, fútbol y softball; al mismo tiempo que funda los
conjuntos gaiteros “San Francisco”, “Zagalines”, “Zagales” y
“Espiguitas” del Padre Vílchez.
Su sencillez, simpatía, humildad y fe en Dios y en
Sus ochenta y cinco años de vida, de los cuales ha dedicado
sesenta y un años, al servicio de Dios y a la comunidad, le
hacen merecedor del cariño de todo el pueblo de San Francisco…
de todo el Estado Zulia. La obra de Monseñor Vílchez va más allá de las estructuras que ha logrado edificar (la iglesia, el liceo, el dispensario), toca hasta los tuétanos de cada niño, joven o adulto que se ha cruzado en su camino. Él ha regado la sencillez, la humildad, la responsabilidad, la esperanza y el amor por el folclore, así como propagó por más de 60 años el evangelio de Jesús, su vida y amor al prójimo. |
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Padre Vílchez, gaita y fe
Silanny Pulgar
No es cualquier hombre porque nombrar al padre Vílchez va más allá de mencionar a un ser humano común. Una iglesia, una escuela, conjuntos gaiteros y deportistas son sólo algunas de las cosas que hacen que el sacerdote sea considerado como la persona que más ha dado al municipio San Francisco. Aunque a sus 85 años ya su cuerpo no le permita dedicarse como antes a la feligresía y a toda las instituciones que fundó, el legado que sembró se mantiene. A pesar de que Luis Guillermo Vílchez nació en El Caimito, municipio Miranda, la mayor parte de su vida la ha pasado en la entidad sureña. Allí llegó el 24 de julio de 1953 y desde ese mismo momento se ganó el cariño de los habitantes del entonces olvidado sector de Maracaibo. Los feligreses recuerdan como el cura recorría la barriada montado en una bicicleta y como con esfuerzo comenzó a levantar la iglesia, que en ese tiempo era apenas un ranchito y que ahora es el templo Santo Cristo, el principal de la región. El liceo San Francisco se construyó también por su iniciativa. Un día, él mismo se puso a limpiar el terreno que en 1959 se convirtió en la institución que todos conocen por el nombre de su fundador. Un guía espiritual. Eso es lo que "El socio", como muchos le dicen por su costumbre de llamar así a la gente, significa para quienes están a su alrededor. Priscarlina Vílchez, sobrina del párroco, dijo que su tío ha sido "un gran ejemplo de ser humano". "Cuando estaba en isla de Toas, antes de venirse a San Francisco, jugaba softbol. Los domingos, mientras daba la misa, cuando levantaba la mano para bendecir la hostia, se le veía el uniforme que se ponía para jugar. La gente comentaba que el juego iba a estar bueno porque él iba a pichar" Un padre gaitero La sotana no le impidió a Monseñor ser gaitero y compositor. Vílchez no sólo se dedicó a atender las labores sacerdotales, también se salía de la iglesia para llevar, a través de la música, el mensaje de bondad y de amor. Carlos Luis González, periodista y compositor del tema Canción de bronce dedicado al sacerdote, explicó que la labor que el cura ha desarrollado va más allá de lo material. Opinó que la creación de las agrupaciones gaiteras Los Zagalines, Los Zagales y Las Espiguitas marcaron pauta y son sólo una pequeña parte de amor que el presbítero ha dado a la comunidad. "Él se merece el aplauso eterno de los venezolanos". Ángel Villalobos, vicario de la iglesia San Francisco, explicó que el cariño que la gente le tiene a Vílchez es tal que "por donde uno entra se encuentra con personas que le expresan respeto y agradecimiento. Lo recuerdan muy cercano, como el típico cura que acompañaba a las familias en los momentos buenos y en los malos". Villalobos, quien tiene un año y medio en el templo, explicó que aunque Vílchez ya no desarrolle sus funciones en la casa de Dios, sigue siendo el párroco del templo. Cada jueves en la tarde el vicario lo visita en la casa que era de su madre, y allí, debajo de la mata se sienta junto a él a rezar. "Estoy orgulloso de acompañar a una figura sacerdotal tan importante como él. Es imposible borrar lo que ha hecho por todos nosotros". Notas relacionadas: Los Zagalines: 40 años de pasión gaitera
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