Nerio Ríos: “La gaita protesta golpea
intereses”
Texto: Mercedes Contreras
Nerio Ríos celebrará el 23 de diciembre 60 años en el mundo de la
gaita
El 23 de diciembre de este año festejará, entre familiares y amigos, seis décadas de una exitosa trayectoria en el ambiente gaitero. Temas como La cabra mocha, La campeona, Aniceto Rondón, su gran éxito Lago ideal, Dale a la gaita, Gaita es gaita, La Arestinga, Ya basta, Dos fronteras, Anti zuliano, Juan sin nada, El Esequibo, La reversión y Reforma no, lo convirtieron en uno de los gaiteros emblemáticos de la región. Con esa sencillez que lo caracteriza, pero con el ímpetu con el que supo ganarse el calificativo “El Rey de la Gaita Protesta”, conversó en su casa con PANORAMA y habló de sus inicios y de los momentos maravillosos que le ha regalado la gaita. —¿Su debut fue tan bueno como el éxito que ha tenido a lo largo de su carrera? —Podría decirse que sí. Empecé con un grupo que se hizo en mi casa, para entonces tenía 10 años (en la actualidad tiene 70). Mi mamá compuso una gaita que debíamos interpretar en lo que se conocía como Radio Mara. De allí en adelante seguí presentándome con ese grupo que lo integraban familiares y amigos. —¿En ese instante comenzó su pasión por la gaita? —Sí, y me apasiona desde el nombre pa’ lante, como dice el refrán: “Cuando mamá me parió estaba cantando gaita”. Mis padres eran intérpretes y compositores, era lo que se conoce como gaiteros naturales. —¿Y cuándo empezó de manera profesional? —Mi debut profesional no fue con la gaita, sino como cuatrista y cantante en el conjunto de Miguelito Rodríguez, en Caracas (1961). Al siguiente año grabé con Gaiteros del Zulia, pero coros únicamente. En 1963 pasé a la filas del Saladillo, luego a las de Cardenales del Éxito, Universidad de la Gaita, Familia Gaitera, Los Mismos de Ayer, Profesionales de la Gaita y en la actualidad estoy con Cardenales del Pueblo. —Como “El Rey de la Protesta” ¿tiene una opinión de por qué las gaitas de este tipo han permanecido ausentes varios años? —Creo que los medios son —muchas veces— los culpables de que esto suceda. Hace poco conversaba con unas personas que me preguntaban por qué no había protestado más y les respondí que en el 2001 compuse una gaita al presidente Chávez y no fue radiado porque golpeaba intereses, éste es el motivo de que la gaita protesta no suene como antes. —¿Sus 60 años en este mundo certifica que se puede vivir de la gaita? —En mi caso no, porque no soy un mercantilista de la gaita, yo la canto porque me gusta, la quiero y la siento. Jamás he pensado hacer dinero con ella. Si el dinero llega bienvenido sea. —Usted es una figura emblemática de la gaita ¿quién lo acompaña en ese grupo selecto? —Tomado como referencia el año 1962, que fue cuando se dio el boom gaitero que hasta hoy se mantiene, considero que quedamos muy pocos, entre ellos, Germán Ávila y Enrique Gotera. —¿Cómo evalúa el trabajo de los nuevos conjuntos de gaita? —Con esos grupos está sucediendo algo —no voy a dar nombres— cuando escuchas las grabaciones se oyen espectaculares y no son ellos, es la gente que está en los estudios de grabación, por cierto muy buenos, que les cobran por la producción terminada. —La agrupación a la que pertenece se retiró del festival El Zulia Elige... ¿por qué la decisión? —Un festival es para apreciar qué sabe hacer una persona o un grupo, no puedo aceptar que tengamos que doblar. Aquí no se está evaluando la grabación, sino nuestro talento. —¿Pero usted sí es uno de los que apoya la idea de que debe existir un festival? —Sí, es obligado que exista, de lo contrario no podríamos tener una competencia sana .—¿El sueño de contar con una fundación que agrupe a los gaiteros sureño ya está por cumplirse? —Sí, posiblemente dentro de un mes tengamos la Fundación Nacional de la Gaita Nerio Ríos y también ya es casi un hecho el Instituto Municipal de la Gaita de San Francisco. —¿Nunca se va a retirar del ambiente gaitero? —No creo. Seguimos con muchas cosas buenas y otras malas y éstas últimas me hacen sentir impotente; tal vez en esos momentos quiero retirarme, pero siempre hay alguien que me aconseja que no lo haga. Nerio Ríos con Cardenales del pueblo
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