Aparicio: "Si hay un pelotero que yo quisiera que
usara mi número, es Vizquel"
El campo corto usará el número como un
homenaje a Aparicio, que es el primer y el único venezolano en
Cooperstown hasta ahora
Caracas,
8 de Febrero de 2010.- El único Salón de la Fama
venezolano, Luis Aparicio, aplaudió que el estelar campocorto Omar
Vizquel sea quien use su número en la venidera temporada de las Grandes
Ligas .
"Si hay un pelotero que yo quisiera ver usar el número
de mi uniforme con los Medias Blancas de Chicago, esa persona es Omar
Vizquel," dijo Aparicio según informó el site de la MLB. "Conozco a Omar
desde hace mucho tiempo y además de ser un pelotero sobresaliente, es un
hombre bueno y decente", agregó.
El número 11 de Aparicio fue
retirado por la organización de Chicago en 1984, pero tras la
autorización del ex grandeliga, le permitirán a Vizquel portarlo en la
venidera campaña 2010-2011.
"Me siento privilegiado por esta
oportunidad de usar el mismo número que el gran Luis Aparicio. Para mí
es un honor", dijo Vizquel en la rueda de prensa de hoy que oficializó
el acuerdo.
Vizquel llegó a Chicago proveniente de los Rangers de
Texas en las negociaciones de invierno y jugará su temporada número 22
en la Gran Carpa. En su breve estadía con los tejanos dejó promedio de
.266 producto de 47 hits, siete dobles y dos triples en 177 apariciones
legales.
Omar
Vizquel es el líder de todos los tiempos en partidos jugados como
shortstop (2.681) y doble matanzas realizadas (1.722), además de ser el
único jugador en la posición seis en jugar por lo menos 21 temporadas.
El criollo ha participado en tres Juegos de Estrellas (1998-99,
2002), 57 partidos de, incluyendo las Serie Mundiales del 1995 y 1997
con los Indios, y fue el capitán de la selección venezolana en el primer
Clásico Mundial de Beisbol en 2006. Su porcentaje de fildeo es de .985,
el mejor de las Grandes Ligas.
Por su parte, Luis Aparicio fue
el Novato del Año de la Liga Americana en 1956 y asistió a 10 Juego de
Estrellas. En total ganó nueve Guantes de Oro durante su carrera y pasó
al templo de los inmortales en 1984.
Vizquel utilizaba el 13, pero en Chicago ese número le
pertenece a otro venezolano: el piloto Ozzie Guillén, quien no estaba
dispuesto a cederlo. "Desde que firmé con los Medias Blancas, lo
primero que Ozzie Guillén dijo (fue) 'Puedes olvidarte del 13 porque ese
va a ser mi número"', comentó Vizquel.
"El sabe que ese es mi número y que realmente me
encantaría usarlo, pero creo que lo que ha hecho Ozzie Guillén por los
Medias Blancas de Chicago, ganarles un campeonato y los años que les ha
dado como jugador, ese número 13 ya tiene un nombre ... y mientras un
venezolano lo use, estoy contento con ello" expresó el nuevo portador
del número 11.
Luis Aparicio, el “Inmenso”
Wilmer Reina
Maracaibo,
12 de Noviembre de 2009.-“Luisito es 100 por ciento un
personaje singular y un bigleaguer ejemplar. Notable en todo momento.
Venimos a celebrar contigo lo que has logrado, tantos méritos alcanzados
imposibles de contar, pero si quiero opinar, porque es lo que ahora
pienso, que si ‘El Grande’ fue tu padre, pues tú eres ‘El Inmenso’”.
De esa manera el afamado cronista de béisbol
venezolano Juan Vené resumió, lo que significa para el pueblo zuliano la
carrera de Luis Aparicio, quien desde ayer tendrá dentro del calendario,
un día para recordar con orgullo, el más grande legado dejado por
pelotero alguno en el béisbol de las Grandes Ligas y en el deporte
criollo.
El gobernador del estado Zulia Pablo Pérez, junto al
Consejo Legislativo del Zulia y el alcalde de Maracaibo Daniel Ponne,
decretaron ayer en una ceremonia realizada en la Biblioteca Pública del
Estado, que el 11 de noviembre será el Día de Luis Aparicio. “Este es
un día que se le debía a Luis desde hace décadas, era una deuda sólo de
Venezuela, pues en otros sitios como en los Estados Unidos, se le rinden
homenajes espontáneos en su ausencia, allá hay mucha gente que lo
respeta, que lo recuerda como pelotero y como persona”, expresó Juan
Vené como orador de orden del homenaje.
Jochao
¿“Ustedes creen que todos esos números que dijo Juan y
que logré en 18 años, son difíciles de alcanzar?, bueno pónganse aquí
para que vean lo que es difícil”, indicó en términos jocosos Aparicio
para explicarle a los presentes lo emocionado que se sentía en su día y
antes de expresar desde el pódium su agradecimiento. “Esto si es
difícil... coger rolings es muy fácil...”.
“Estoy más emocionado que cuando debuté en las Grandes
Ligas o gané el premio Novato del Año. ¿Cómo creen que me puedo sentir
cuando el mismo pueblo de donde vengo me haya brindado este honor?”,
señaló el legendario campo corto. Aparicio recordó principalmente y
con su voz resquebrajada, las palabras que le dijo su padre Luis “El
Grande”, antes de iniciar su histórica trayectoria en la Gran Carpa:
“Dedícate al béisbol, pero lucha por ser el mejor de todos”. “Gracias
a ese gran esfuerzo fue que conseguí ser exitoso en lo que ha sido mi
pasión: el béisbol. Jugué al béisbol con la mayor dedicación, disciplina
y fue necesario fortalecer la perseverancia para superarme cada día”,
agregó el único representante de Venezuela en el Salón de la Fama de
Cooperstown.
“En buenas manos”
Aparicio fue claro en destacar que muchos de los
logros conseguidos en su carrera han sido y serán bien representados en
el futuro, “Los Guantes de Oro y haber establecido números récords en el
mejor béisbol del mundo, eso está en buenas manos”, comentó “Luisito”
haciendo alusión al también torpedero bigleaguer, Omar Vizquel, quien lo
acompañó durante el homenaje.
Destacados
El karateca Luis Plumacher y el atleta especial, Pablo
Pimentel, fueron galardonados con el premio Luis Aparicio al mejor
deportista municipal del año.
Luís Aparicio: Inmortal desde
hace 25 años
Texto: Augusto Cárdenas
Maracaibo,
12 de Agosto de 2009.- Hoy se celebran las Bodas de Plata de la
exaltación al Salón de la Fama de las Grandes Ligas de Luis Aparicio
Montiel, el único venezolano en el templo de los inmortales. “Yo quería
tener a toda Maracaibo allá”, dijo, leyendo páginas de PANORAMA de ese
día.
Hoy se cumplen 25 años de la exaltación de Luis
Aparicio a Cooperstown. El zuliano recordó ese momento a PANORAMA.
A Luis Ernesto Aparicio Montiel aún le brillan los
ojos cuando recuerda su momento cumbre como pelotero profesional. El 12
de agosto de 1984, hace exactamente 25 años, el ex campocorto tocó el
cielo con las manos al ser exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown,
Estados Unidos.
Los 18 años que trabajó en Grandes Ligas, con Medias
Blancas de Chicago, Orioles de Baltimore y Medias Rojas de Boston,
rindieron su fruto, luego de recibir el 84.6% de la votación realizada
por los cronistas de Estados Unidos, encabezando la lista de
inmortalizados, por delante de Harmon Killebrew (83.1%), Don Drysdale
(78.4%), Pee Wee Reese y Rick Ferrell, los dos últimos exaltados por el
Comité de Veteranos.
“Como yo fui el que sacó más votos de todos los que
estaban allí, me pertenecía a mí la primera fila”, recordó el zuliano a
PANORAMA, mientras compartía en Maracaibo con su hijo Nelson y su
hermano Rafael. “Cuando me llamaron a mí al podio, que vi la primera
fila... Ahí estaba mi señora (Sonia), Carlos Andrés Pérez, que yo lo
invité y fue, y mucha gente que me traía gratos recuerdos”.
“Yo quería tener a toda Maracaibo allá”, afirmó. “Me
decía, ‘bueno, por lo menos Venezuela tiene un representante en el Salón
de la Fama, y es de Maracaibo’”.
Al momento de dar su discurso, corto, pero emotivo, a
la primera persona en agradecer fue a su padre, Luis Aparicio Ortega,
“El Grande” (“Le doy gracias a mi padre, a quien le debo los secretos
que aprendí en la profesión”). “A él (su padre) y a mi tío Ernesto tengo
que agradecerles todo”, expresó. “Por eso es que mi nombre es Luis
Ernesto. Ellos fueron los que me guiaron desde el principio”.
Aparicio rememora con alegría la gran ovación que
recibió al momento de su inducción, que fue superior al resto de sus
colegas.
“Te digo una cosa, había tanta gente ahí... Pero cada
uno tenía sus fanáticos”, indicó. “Por lo menos había mucha gente de
Chicago. Por eso digo que si algún día se me mete el diablo en la cabeza
para mudarme a Estados Unidos, tiene que ser a Chicago. Pero a mí es muy
difícil que se me meta el diablo en la cabeza”.
Aparicio no paró de estrechar manos, saludar amigos,
colegas, y firmar autógrafos durante el acto de Cooperstown. “Había
mucha gente. El lobby se puso chiquitito”.
A los 75 años, y con innumerables vivencias gracias a
su profesión, Aparicio trata de comparar los mejores momentos que le dio
el béisbol.
“Te puedo decir que el último out de la Serie
Mundial, cuando fuimos campeones (1963), éso fue del carajo”, aseguró.
“El día que conocí a mi señora, que fue en el Yankee Stadium. Fuimos a
cenar y a los seis meses nos casamos”.
“Pero ésa (la exaltación a Cooperstown) es una
cosa... Figúrate, que uno se sienta entre los mejores... ¡Y tenía que
ser un maracucho!”.
Día inolvidable para Luís
Aparicio
El único criollo en el Salón de la Fama conoció a
su esposa en el emblemático estadio neoyorquino
Nueva
York, 15 de Julio de 2008.- Luis Aparicio tenía un buen semblante,
su alegría era difícil de ocultar, pues en cuestión de horas recibiría
un homenaje en el Yankee Stadium, lugar donde vivió uno de los episodios
más importantes de su vida.
El ex jugador zuliano, relató que fue precisamente
“La casa que Babe Ruth construyó”, el lugar donde conocería a su esposa.
“Ese fue uno de los recuerdos más bravos de mi vida, ahí conocí a mi
esposa. Jim Rivera me presentó a su prima, luego fuimos a cenar y a los
seis meses nos casamos”, declaró el inmortal venezolano, sobre la forma
como quien fue su compañero en los Medias Blancas de Chicago le presentó
a su compañera.
Para Aparicio, el Yankee Stadium, trasciende el
ámbito meramente deportivo, es una historia de vida. “Eso es lo más
bonito que recuerdo. Cuando subí, era un estadio más, claro muy
diferente a los anteriores en los que había jugado”, aseveró.
Gratos recuerdos Además del recuerdo personal,
Aparicio tenía otro motivo para sonreír, de hecho ya lo estaba viviendo,
pues aunque faltaban horas para el homenaje en el Yankee Stadium, ya
estaba al lado de otras luminarias como Lou Brock y Phil Niekro entre
otros.
“Es un placer muy grande para mí estar en este grupo
de grandeligas y miembros del Salón de la Fama, todos tuvieron grandes
carreras en este deporte, cuando jugar en las mayores era bien difícil”,
aseguró Aparicio, quien no sólo estaría anoche en Yanke Stadium, sino
que también recibiría un reconocimiento a su carrera.
“Pues en ese caso, me siento mucho mejor todavía”,
agregó el único venezolano exhaltado al Salón de la Fama de Cooperstown.
Aparicio como en casa
Luis Aparicio siempre saca buenos
recuerdos de su paso por las mayores como campocorto
(Efraín Ruíz)
En el Yankee
Stadium el único Hall de la Fama venezolano conoció a su
esposa
Efraín Ruiz Pantin
"¿Quieres que te diga la verdad?", le
replicó Luis Aparicio al periodista, "para mí los estadios
son todos iguales. Los distintos son los equipos. El Yankee
Stadium para mí fue bueno. Y sí, chico, daba mis hitcitos de
vez en cuando".
En realidad, el único venezolano miembro
del Salón de la Fama no estaba diciendo toda la verdad. De
hecho, estaba omitiendo un "pequeño" detalle sobre lo que
significó Yankee Stadium no tanto en su carrera como
pelotero, sino en su vida.
"Lo que sí no sabe mucha gente es esto:
ahí conocí a Sonia, mi señora", tiró de golpe un sonreído
Aparicio en el salón del Hotel Intercontinental de
Manhattan, donde ayer en la mañana se reunieron los más de
40 héroes de Cooperstown que en la noche fueron homenajeados
antes del 79no Juego de Estrellas de las Grandes Ligas.
"Ella era prima de Jim Rivera, que jugaba
conmigo en los Medias Blancas de Chicago, y me la
presentaron después de juego contra los Yanquis", siguió la
leyenda de 78 años. "A los seis meses nos casamos.
Imagínate, eso es algo muy importante para mí, lo más
importante de mi vida".
Así como Sonia Rivera significó tanto en
su vida, él significó y significa demasiado para el mundo
del béisbol. Esa es la razón por la que ayer compartió con
esos que brillaron tanto como él, desfiló sobre una
camioneta pickup plateada por las calles de Manhattan y
recibió el aplauso de más de 55.000 almas que plegaron la
casa que construyó Babe Ruth.
"Estoy
muy contento", dijo de muy buen humor durante una breve
reunión con los medios, a la que asistió de traje y corbata.
"La verdad, este ha sido uno de los días más felices de mi
vida".
En el mismo salón, también sentados en
sus respectivas sillas, estaban otras glorias como Willie
Mays, Hank Aaron, Ernie Banks, Yogi Berra, Steve Carlton,
Cal Ripken, Tony Gwynn, Bob Feller, Goose Gossage, Reggie
Jackson, Al Kaline, Juan Marichal, Jim Palmer, Tony Pérez,
Mike Schmidt, Ozzie Smith, Brooks Robinson y Frank Robinson,
entre otras luminarias. Más que suficientes para armar la
mejor novena de todos los tiempos,
"Todos somos amigos. Ya cuando uno llega
a este nivel, todos somos amigos", puntualizó emocionado.
"Fue especial ver a Brooks Robinson, que fue mi amigo y
sigue siendo mi amigo. Fue un gran compañero y su actitud,
como persona y pelotero, es la mejor. Él es el mejor".
"Es mi muchacho favorito", bromeó
Robinson, ganador de 16 Guantes de Oro y compañero de
Aparicio en los Orioles en los 60. "Me pueden hablar de
cualquier otro shortstop, pero ninguno es mejor que él.
Cuando me hablan de combinar defensiva y ofensiva, tienen
que poner a Luis Aparicio allá arriba con los mejores".
Palmer también recordó sus días junto al
marabino en Baltimore. Él, Robinson y Aparicio fueron parte
del club que ganó la Serie Mundial de 1966 ante los Dodgers
de Los Ángeles.
"Recuerdo que la primera vez que enfrenté
a Mickey Mantle en Yankee Stadium me dio una línea que me
pasó entre las piernas", detalló Palmer, tres veces ganador
del premio Cy Young. "Cuando me volteé, Luis ya estaba sobre
la segunda base, tomó la pelota y lo sacó out por dos pasos.
Ese sí sabía cómo jugar al beisbol. Nadie se colocaba mejor
que él".
De esos recuerdos, y muchos más, han
hablado todas estas glorias durante estos días en los que
Major League Baseball los trajo a Nueva York para tratarlos
como se merecen.
"Este es el mejor deporte del mundo",
dijo Aparicio antes de levantarse para dirigirse al desfile
que salió desde Bryan Park y lo llevó por la Sexta avenida
hasta Central Park. "Esto ha estado muy bien organizado. Es
increíble. Yo nunca pensé que iban a poner a tantas
estrellas juntas", concluyó.
Biografía de Luís Aparicio
Luis Ernesto Aparicio Montiel (Maracaibo,
Estado Zulia, 29 de abril de 1934) es un beisbolista
venezolano que jugó en las Grandes Ligas del Béisbol
entre 1956 y 1973. Hijo del también jugador Luis
Aparicio Ortega, conocido como El Grande de Maracaibo.
Carrera
Carrera
Sus primeros pasos en el Béisbol profesional fue en
Maracaibo, cuando un 18 de noviembre de 1953, en un
juego entre Gavilanes y Pastora, Aparicio recibió de
parte de su padre su bate, y al entrar al terreno a
cubrir recibió su guante, esto fue un homenaje, cuando
el padre da el legado al hijo.
Su debut en Grandes Ligas fue el 17 de abril de 1956,
con los Medias Blancas de Chicago, al final de esa
temporada fue nombrado novato del año. Jugó con Chicago
hasta 1963 cuando fue cambiado al equipo Baltimore
Orioles donde jugó hasta 1967. Al finalizar la
temporada, Aparicio regresa a los White Sox donde jugó
entre 1968 y 1970. Al terminar la temporada fue cambiado
a los Boston Red Sox, donde jugó entre 1971 y 1973.
Entre sus mayores logros se encuentra el liderato en
bases robadas de la liga americana nueve años seguidos,
con un total de 506 bases robadas en su carrera, y ser
ganador de la Serie mundial con los Orioles en 1966.
Al momento de su retiro, Aparicio era líder de todos
los tiempos en juegos jugados, asistencias, y doble
matanzas para un shortstop de grandes ligas así como
otros récords.
Recibió gran cantidad de reconocimientos durante su
carrera, incluyendo su participación en 10 juegos de las
estrellas y nueve Guantes de oro.
Luis Aparicio fue elegido al Salón de la Fama del
béisbol en 1984, siendo hasta la fecha el único
venezolano en alcanzar este logro.