
León Magno nació para la radio
Llegué a la radio, como casi todos, simplemente como oyente.
Solía acompañar a mi padre Nemesio en su viejo Mércury escuchando a Pedro
Colina en su programa matutino…“Buenos días…Señor Gobernador…”. La fuerza con
que lograba despertar a la ciudad aún sin sol, expresada en su dicción musical y
su verbo vibrante, fue mi primera inspiración para amar a la radio. Desde
entonces supe que es el medio más cercano, el más cálido, el que te invitaba a
participar con sus líderes fundacionales. Luego escuché a Marcos Vinicio Ramírez
en Radio Mara animando el Festival de Gaitas Virgilio Carruyo. De él aprendí lo
que significaba animar con elegancia carismática.
Siempre la radio representó para mí una
ventana para conseguir música y los personajes que en la casa de mi abuela
Josefina Bozo en Santa Cruz de Mara, donde viví mis primeros años (de 1963 a
1969) y de donde son oriundos mis padres: Olga Josefina Villalobos y Luís
Nemesio Montiel, era imposible pensarlos cerca. Allí una mañana vi a mi padre
consternado golpeando el volante de su auto, mientras escuchaba a Alberto Quero
Espina narrar la muerte de Ricardo Aguirre el Monumental, al amanecer del 8 de
noviembre de 1969 en un accidente de tránsito en Veritas (tenía yo 7 años de
edad). Mi padre como todo taxista, era radiófilo a morir, inspirador por demás.
Mi incipiente vocación para el medio
sonoro, se afianzó cuando entré a la escuela Gabriela Mistral. Allí conocí a
una maestra de raigambre bogotana, Carmen de Mora, que sabía del poder de la
radio para comunicar, para transformar y educar al mismo tiempo. Claro, venía
de la mejor escuela radial del mundo: la colombiana, con grandes despliegues,
cobertura, con un manejo adecuado del lenguaje y un gran respeto al oyente.
Ella me
captó para realizar un “Radio-Periódico” a través de los parlantes
de la escuela. Una vez a la semana, y luego del recreo, todas las maestras
suspendían las tareas de aula para que los alumnos escucharan la emisión del
radio-periódico. A mí me tocaba narrar efemérides, biografías de próceres,
recitar poemas y algunas veces presentar compañeros con números teatrales o
musicales. Por las noches escuchaba en La Voz de la Fe 580, al poeta Hesnor
Rivera con su espacio, “La Palabra y su Sombra”. Gracias a él entendí la
necesidad de formarme e ir a la universidad. Y como regalo del destino, lo
conocí en los pasillos de la Escuela de Letras de La Universidad del Zulia, y
logré intercambiar algunas palabras con él. Desde entonces, vivo prendado de
la radio, y ese amor se ha ido renovando a través de los tiempos y locaciones
que he habitado.
Cuando llegué al Colegio Gonzaga, me
dediqué a editar la Revista Gonzaga y a animar los actos culturales, guiado por
los Padres Jesuitas: Javier Duplá (escritor y montañista), Paco Percaz
(apasionado del trabajo en las comunidades y la literatura) y Miguel Matos a
quien conocí en el noviciado de Barquisimeto, gran cantautor. Logré dirigir
muchos conciertos y eventos musicales en ese colegio de Barrio San José, que
marcó mi destino: la militancia cultural. En los últimos meses de mi
bachillerato conocí al Padre José María Baquedano quien me invitó a trabajar en
Radio Selecta 1390, emisora perteneciente a la organización de educación popular
Fe y Alegría fundada por el Padre Vélaz, que él dirigía en ese momento y que fue
escuela para grandes del medio como José Ramón González, Francisco Arrieta,
Morelia González, Ángel Martínez González; entre otros.
Fundé así mi primer programa de radio al lado de Evaristo Pérez, compañero del Gonzaga, y la asesoría del profesor Rafael Valladares. El programa lo hicimos dedicado a la música del Caribe y al jazz latino; lo nombré "Caribana", tal como llamaban los indios caribes a las costas que unían a Venezuela y Colombia. En una de las emisiones dominicales del espacio, me oyó el gran productor y locutor de la época (1984) Gerardo Pozo, y me invitó a participar en un proyecto que estaba comenzando; el cambio de imagen de Radio Aeropuerto 1220, de la familia Pineda Baittiner. Luego de pasar el casting, hice equipo con Ileana Ketchum, Jorge Eduardo Fuenmayor, Juan Carlos Arias, José Bonacía y el propio Gerardo, quien a la postre se hizo de un sitial de honor en la programación con su espacio: “Música para adultos contemporáneos”. Ese fue mi primer reto profesional en el medio, además, en una emisora de gran publicidad pues era de la Corporación Diario Panorama, donde habían trabajado Argenis Darienzo, Betty Alvarado, Pedro Abreu, Enrique Rodríguez Mota, y estaba ubicada en el propio aeropuerto La Chinita, en la salida nacional, muy cerca de los locuaces taxistas. Para mí fue un sueño realizado porque allí iba a ver trabajar en la noches a Argenis Darienzo, en medio de las nubes que generaban sus cigarrillos, y los sorbos de café frío, donde iba desplegando su gran calidad comunicacional y su gran seducción comercial para satisfacción de Seguros Catatumbo, Renault, y Molko, sus clientes de la época.
Mi programa en 1220 Aeropuerto lo llamé
“Vuelo Nacional” y me permitió destacar toda la producción de los músicos
venezolanos de la década de los 80, ayudados por el decreto uno por uno, que
obligaba a colocar un tema de producción venezolana por cada tema extranjero
radiado. Mi cabina era un gran bulevar bohemio donde tomaban café y tocaban
Yordano, Ilan, Karina, Adrenalina Caribe, Frank Quintero, Daiquiri, Colina,
Jorge Aguilar, Cecilia Todd, Melissa; en fin, la gran ola de cantantes que
generó esa feliz coyuntura. Cada noche era un banquete para mí realizar el
programa y recibir las primeras respuestas de público apoyando mi trabajo.
Una noche entró a la cabina un señor con
anteojos victoreanos, vestido de safari ocre, de unos cincuenta años y con una
voz parecida a la de Luis Gerardo Tovar. Tocó la puerta y preguntó si eso era
una emisora, le respondimos y pidió permiso para conocerla. Poco después
despedí mi guardia y le llevé a su destino, el Hotel Delicias, era Rafael
Enrique Mena. Durante el recorrido me dijo que venía a encargarse de una
emisora en Maracaibo, Radio Calendario 1020 y me invitó a realizar el programa
de gaitas al mediodía que había dejado Jesús Terán Chavín. Así nació mi
programa Sabor Gaitero, con la innovación y atrevimiento de radiar la gaita todo
el año, convirtiéndome en el pionero en esa cruzada. Esta propuesta levantó
todo tipo de reacciones, a favor y en contra. Compusieron gaitas en contra y
gaitas a favor, pero el juez infalible de la historia ha sentenciado luego de 22
años de polémicas y ha decretado el triunfo de mi propuesta, que ha demostrado
que la gaita es una forma musical caribe que puede y debe estar presente en
nuestras emisoras, conciertos, escuelas y casas todo el año. La gaita no es un
pesebre, no es una hallaca, es nuestra alma sonora; por tanto debe mantenerse en
ristre los 365 días del año, debatiendo espacios con el merengue, el hip-hop, el
rap, la salsa, el reguetón .
Sabor Gaitero me permitió conocer a los
grandes intérpretes del género, grandes figuras inspiradoras del quehacer
intelectual zuliano como Luis Hómez, Fernando Chumaceiro, Miguel Ángel Campos,
Daniel Velásquez ( quien fundase su programa de gaitas en Anzoátegui en el año
1992 ), al profesor Omar Muñoz; y a figuras mundiales como Luis Aparicio,
Marisol Ferrari y Alí Primera. En esa vetusta sede de radio Calendario en la
avenida 25 compartí el trabajo con Tomás Aquino Font, Fander Serrada, Herenia
González, Alejandro Fuenmayor, Rómulo Enrique Semprúm, Carlos Zabaleta, Javier
Muñoz y José Israel González; entre otros. El éxito fue tal, que seis años
después me nombraron director general de la emisora, luego gerente de producción
nacional del Circuito Continente. Ese cargo me permitió trabajar en Caracas y
conocer la tradicional radio caraqueña.
La sede de Radio Continente estaba en la calla La Joya en Chacao, allí compartí con Alí Boscán, Alexander Freites, Alí Khan, Ramón Rivas Jerez, Victor Murillo, Héctor Alonso Rivas, J. J. Bigott. Logré transmitir como pionero la gaita en circuito nacional, originando de Caracas la señal para Radio Cumbre en Mérida, Radio Central en Maracay y Radio Calendario en Maracaibo a través de los precarios sistemas de línea-muerta que tomamos prestado de las transmisiones hípicas. Como reflejo inmediato de la aceptación de ese Sabor Gaitero nacional, me contrataron para animar los Poliedros Gaiteros con la gente de Empresas-Polar y Fiestas en los grandes Hoteles Capitalinos, lo que me permitió conocer a las grandes figuras del medio con categoría nacional y las agencias de publicidad más relevantes.
Mientras esto ocurría los días viernes en Caracas, de lunes a jueves mantenía en mi ciudad natal mi espacio de gaitas, acompañado en un principio por el humorista y gran animador Javier Bertel, luego por Moraima Gutiérrez, después por mi hermano Leandro Lenin y Ozias Acosta, Enrique Quiroz, Andreína Socorro, Johandri Salas y Alfredo Arrieta.
En el año 1995, decidí renunciar al Circuito Continente, que me exigía irme a Caracas como director general, propuesta que luego de sopesarla con mi esposa Marisela Árraga, mujer que conocí en el Colegio Gonzaga y con quien me casé allí mismo en el año 1.982; determinamos que prefería continuar mi compromiso con mi ciudad y mi familia, realizando programas que resaltaran la zulianidad, terminando mis estudios en la universidad Cecilio Acosta y luego en LUZ, y levantando una hermosa familia conformada para entonces por dos hijos: Nairuma Virginia y León Magno Jacob.
Mi
esposa terminó su carrera en orientación y logró entrar a la Universidad del
Zulia como catedrática en esa área. Luego nos llegó la tercera hija: Neimarú
Alejandra. La carrera en la radio la he alternado con animaciones esporádicas
en televisión (los Festivales: Una Gaita para El Zulia al lado de Maite Delgado,
Guillermo González, El Negro Charles, César González, y los Sábados con RCTV
con enlaces vía micro-ondas para El Show que animaba Pepe Delgado Rivero),
animaciones de eventos, conferencias sobre la gaita y la radio. Luego de esa
etapa en el Circuito Continente de Don Pietro Grespan, realicé un programa en
circuito regional, con las emisoras 1220 Aeropuerto, Radio Calendario y 95.5
Radiorama. Única vez que realicé Sabor Gaitero en la mañana, de 700am a 9.00am.
En el año 1996 logré entrar a una de las catedrales de la radio en Venezuela, el
Circuito Higuera Miranda, presidido por el Ingeniero Alejandro Higuera, quien
gentilmente me albergó en su equipo. Transmitía desde la Fonoplatea de los
Éxitos, proscenio de la gran radio de los 50 en el Zulia, casa de grandes
forjadores del medio, impregnada de la energía que allí habían vertido artistas
como Arthur Rubenstein, Cardenales del Éxito, Alfredo Sadel, entre otros.
Recorrí nueve años muy fructíferos en esa cátedra viviente de la buena radio,
Sabor 106 fm, compartiendo con figuras de la talla de Goya Sumoza, Willy Nelson,
José Plaza, Pedro Soscúm, Rafael Aponte, Zoraida Orcial, Luis Enrique Torres,
Gustavo Vecino y Ramón Bolívar..
He logrado publicar artículos, prólogos a
libros de Miguel Ordóñez: “Ricardo Aguirre El Monumental”, De la Asociación de
compositores de Venezuela sobre los Compositores Zulianos, el libro biográfico
de Ricardo Cepeda del Dr. William Briceño; artículo para la edición aniversaria
del Diario La Verdad 2003, y eso me permitió profundizar en la forma de
comunicación mas importante que tiene el hombre: La escritura.
Navegando siempre en las aguas de la innovación, en el año 2000, luego de un viaje a Sudáfrica con mis amigos Eniles y Marlo Reyes, mientras veía las modernas laptops en el Press Room de un Mundial de Softball y conversaba en mi inglés de “rompa el cristal en caso de emergencia “con los periodistas europeos. Los escuchaba hacer reportes a sus periódicos y enviar por la red videos comprimidos, foto-reportajes, que salían en 24 horas en sus países de origen. Esa fuerte vivencia me inspiró para crear una página web para la gaita y mi programa. Esa herramienta de última tecnología, permitiría comenzar a difundir en términos más globales el género gaita, a crear un lenguaje más perdurable para la gaita, fijar conocimientos en el género gaitero y a la vez, me permitiría llevar mi programa a través de la Internet a lugares inusitados. Estaría así en sintonía con los signos de estos tiempos. El 8 de septiembre de 2003, en homenaje al aniversario de la ciudad de Maracaibo, publiqué mi portal Web, www.saborgaitero.com. Sin duda mi aporte mas importante en todos estos años de carrera en el campo comunicacional.
Ese portal me permitió llevar a Bogotá la Conferencia sobre Origen y Evolución de la Gaita en la sede del Convenio Andrés Bello en agosto de 2003 y luego recibir el Premio Nacional de Periodismo, el 28 de junio del 2004 de mano de un jurado estelar. El portal www.saborgaitero.com nos permitirá fijar conocimientos en los muchachos en formación temprana, su lenguaje es perdurable y a la vez renovable, llega al mundo entero en un instante. Desde el 29 de agosto del 2005 estoy realizando un programa múltiple que involucra una emisora FM (Urbe 96.3), un canal local (Urbe Televisión), un canal satelital (Atel, Americana de Televisión, dirigida por Ricardo Bravo) y la transmisión con gran Stream a través de mi portal Web (www.saborgaitero.com, hospedado en Dayco-Host) junto a Mariana Ferrer Mello y Wenceslao Moreno Jr.
Además con once músicos en vivo
pertenecientes a mi agrupación gaitera homónima, con invitados de todos los
campos de la cultura, desde cineastas hasta artesanos, jazzistas o gaiteros.
Idea que pude crisolizar gracias al apoyo y mecenazgo del Rector de la
Universidad Rafael Belloso Chacín Dr. Oscar Belloso Medina, y que nuevamente me
ha permitido ser pionero en esta plataforma comunicacional para la gaita.
Luego 23 años de trayectoria profesional y 45 de vida, creo estoy en el mejor
momento para aportarle innovaciones y nuevos escenarios a la gaita, para
profundizar en los alcances de la Internet, la radio y la televisión , y para
profundizar en las conferencias multimedia sobre el folclor zuliano. Creo en la
comunicación que divierte y aporta, que es fecunda y carismática. No creo en
la comunicación masturbadora, que entretiene y no deja nada. La radio es el
medio de la participación plural, de la reafirmación de la soberanía musical de
Venezuela es, sin duda, la radio. Ella marca mi norte profesional, mi opción
definitiva de vida y trabajo.