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Maracaibo, la pionera

Texto: Maidolis Ramones

Aquí comenzó el servicio de correos, el alumbrado eléctrico y el servicio telefónico. Además fue precursora en los avances de la cirugía médica.

Maracaibo, 31 de mayo de 2009.- Precursora, pionera, primera... no hay adjetivos suficientes para definir cada una de las veces que Maracaibo ha llevado la batuta en la historia de Venezuela. En la capital zuliana ocurrió la primera huelga laboral organizada, se edificó el primer centro de asistencia médica y tuvo origen el consumo del azúcar refinada, entre otros cientos de iniciativas que cambiaron el rumbo del país.

“El azúcar de cristal señala a Maracaibo como punto de partida. El dulce primitivo no era filtrado y por eso su sabor tenía algo de salobre y hasta venía con basurillas propiamente de azúcar”, explica el zuliano Régulo Díaz en su libro ¿Quién es Maracaibo? donde personifica a la ciudad y su genuino desenvolvimiento.

Asegura que su propia familia se vio envuelta por el ingenio azucarero de un judío holandés llamado Juan Jacobo Pieter, que trajo maquinarias de refinamiento en 1880.

Hospital Central -Dr. Urquinaona- Maracaibo ZuliaLa (casa) de mis mayores —agrega— pasó a ser casa de gente rica por residir allí J. J. Pieter, el empresario del pequeño central azucarero de Tomoporo.

Las historias pioneras no se quedan allí, pues Guillermo Bustamante, cronista zuliano, resalta que Maracaibo tuvo el honor de ser la primer ciudad de Venezuela donde se erigió una estatua al Libertador Simón Bolívar, en una plaza pública.

“Esto ocurrió durante el gobierno del general Jorge Sutherlan en 1867. La estatua era de mármol, pero era antiestética y no tenía parecido alguno con el Libertador. El monumento fue instalado en el mismo sitio donde estaba la pirámide dedicada a los patriotas que formaron la Escuela de Cristo (hoy plaza Bolívar), algunos de los que murieron en las prisiones de Puerto Cabello y Puerto Rico”, precisa.

En la salud, Maracaibo también tuvo el honor de ser fundadora de la cirugía abdominal en Venezuela, en 1874, cuando el doctor Francisco Eugenio Bustamante, realizó la primera ovariotomía.En la salud, Maracaibo también tuvo el honor de ser fundadora de la cirugía abdominal en Venezuela, en 1874, cuando el doctor Francisco Eugenio Bustamante, realizó la primera ovariotomía.También, la capital zuliana cuenta con el centro asistencial en funcionamiento más antiguo del país: el Hospital Dr. Urquinaona de Maracaibo, popularmente conocido como “ Central”.

En la salud, Maracaibo también tuvo el honor de ser fundadora de la cirugía abdominal en Venezuela, en 1874, cuando el doctor Francisco Eugenio Bustamante, realizó la primera ovariotomía.

“Fue fundado en 1608 por los esposos don Francisco Ortíz y doña Inés del Basto. Ha tenido varios nombres. El primero fue hospital de Santa Ana, luego se llamó Hospital de Caridad, después Casa de Beneficencia y, por último, Hospital Central Dr. Urquinaona”, puntualiza Bustamante. Billetes del Banco de Maracaibo, primer Banco de Venezuela

En la salud, Maracaibo también tuvo el honor de ser fundadora de la cirugía abdominal en Venezuela, en 1874, cuando el doctor Francisco Eugenio Bustamante, realizó la primera ovariotomía. Dos trasplantes de riñón hechos en forma simultánea se realizaron en el Hospital Universitario de Maracaibo, el 4 de mayo de 1968, y constituyen el primer caso de este tipo en el mundo.

La capital zuliana fue la primera ciudad en Venezuela en contar con servicio de correos nacional e internacional (1751), entidad bancaria (1882), alumbrado eléctrico (1888), servicio telefónico (1891) y proyecciones cinematográficas (1897). “Siempre el maracaibero ha sido muy emprendedor, a esto se sumó la ubicación geográfica de la ciudad, que estaba prácticamente aislada del resto del país. Antes de que existiera el puente, Maracaibo tenía más contacto e intercambio con Europa y Estados Unidos que con Caracas, entonces, se vio influenciada por los grandes avances que ocurrían en el resto del mundo”, reflexiona el historiador Orlando Arrieta, médico y miembro de la Real Academia de Historia en el Zulia.

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Hospital Central es reconocido como el más antiguo del país


 


KURUVINDA, UN ZULIANO DEL MUNDO

Régulo Díaz Kuruvinda ¿Quién es Maracaibo?- Foto: Sinar AlvaradoEn 1947, en un vehículo Ford-Tico, José Joaquín Rojas, José Domingo Márquez y Regúlo Díaz, se propusieron trazar la ruta Machiques-Detroit y hacer historia al presentarle un criollamente repotenciado modelo Ford al padre de la criatura, Henry Ford. Entonces, ninguno superaba los cuarenta años, la dictadura de Gómez prácticamente acababa de terminar y el propósito, además de la aventura, constituía una refrescante manera de gritarle al mundo las buenas nuevas de Venezuela.

Atravesando la selva tropical centroamericana, México y el desierto común que separa dos realidades, llegaron a Detroit, no sin antes pasar por la desilusión de la muerte de Henry Ford, sucedida el 7 de abril de 1947, mientras el desvencijado, pero fiel vehículo sufría las vicisitudes de vías no trazadas y caminos por primera vez explorados por llantas de caucho.

El único sobreviviente de esta hazaña, denominada por los mismos aventureros como “El camino de los grandes lagos”, exhaló su último aliento en solitario, acompañado eso sí, por la historia de noventa y nueve años curtida en su piel. El sábado 12 de febrero, murió Régulo Segundo Díaz Labarca.

Régulo Díaz utilizó los seudónimos de Kuruvinda, Curubinda y Duruay, hasta que finalmente todo el imaginario colectivo lo reconoció como Kuruvinda; y Kuruvinda fue periodista, fue pintor y escritor, y en palabras de Alexis Fernández “un personaje que ha sido la conciencia lúcida y lúdica de nuestra colectividad”.

“Estudió pintura en la Escuela de Artes y Oficios durante cuatro años con Manuel Puchi Fonseca y más tarde, se dedicó a dar clases privadas de pintura, creando cuadros como los retratos de Manuel A. Belloso, Carlos de Solaeche, el padre J.M. Padrón y la copia del rey Fernando VII, original de Vicente López…” (Diccionario General del Zulia, 1999. Tomo 1, pág. 794)

El óleo “La Batalla del Lago de Maracaibo” que se encuentra en la Biblioteca Central de la Universidad del Zulia es otra muestra de su legado pictórico, y en parte lo es también el plafond de Antonio Angulo, en el teatro Baralt.

Kuruvinda alguna vez se preguntó “¿Quién es Maracaibo?”, y lo publicó; y lo mismo hizo con “Vida Inmortal”, “Sensorio delirante”, “La Pequeña Venecia del Estado Zulia: anécdotas, problemas, costumbres, importancia de la región lacustre de Maracaibo” y “El camino de los grandes lagos”.

En entregas mensuales, abrió su lucida memoria a los lectores de la primera etapa de la revista Tendencia, en la columna “Crónicas de Kuruvinda”. Y viajó por el mundo, o quizá por las letras, pero viajó.

Una tarde, en el apartamento de Isla Dorada de Victor Hugo Márquez, se supo de él. Victor Hugo, es hijo de José Domingo Márquez y siempre estuvo pendiente de quien representaba un segundo padre, el tío de la hazaña Machiques-Detroit, el hombre del mundo que acompañó a José Domingo y a José Joaquín por “El camino de los grandes lagos”.

Preguntas iban y venían, pero Kuruvinda hilvanaba sus ideas en un sueño de lucidez que era mejor respetar. Se cumplían cincuenta y seis años de la primera gira, y cinco de la reedición que encabezó Victor Hugo Márquez para recoger los testimonios de los testigos del paso de aquellos aventureros venezolanos, que partieron de la plaza Bolívar de Machiques en una soleada mañana con rumbo a Detroit.

Kuruvinda aún estaba vivo y no se quejaba de no haber tenido descendencia, muy a pesar del frío claustro, físico, intelectual y emocional, al que vivía sometido. Y mucho legó, pero mucho más se llevó consigo.


 


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