William Padrón
Caracas, 29 de Julio de 2008.- El "gurú"
del rock en español, Gustavo Santaolalla, editó el año pasado su
segundo disco con Bajo Fondo Tango Club, Mar Dulce, una
colección de temas que prefiere llamar música del Río de la Plata
para no asociarlo a nada que sugiera electro-tango. "Ya le escapamos
a la etiqueta de tango electrónico, porque nos sentimos que no somos
ni tango ni electrónica sino que hacemos una música de hoy,
contemporánea con el Río de la Plata. Es obvio que está el candombe
y la milonga, porque es parte de quienes somos; pero también está el
rock, el hip-hop y la electrónica", dice desde un hotel en Ecuador.
Elvis Costello, Julieta Venegas, Gustavo Cerati,
Nelly Furtado y La Mala Rodríguez son los nombres que figuran en
esta placa que lo trae de vuelta a Venezuela este viernes. "Quiero
reunirme con algunos amigos como Félix Allueva, con quien tengo
cosas por intercambiar", dice.
Santaolalla anda de gira: en octubre irá por
primera vez a Corea del Sur y Japón, pero no por eso deja de lado
los proyectos pendientes. Está trabajando en la composición de la
próxima película del director mexicano Alejandro González Iñárritu,
así como de On the road, del brasileño Walter Salles.
-Bajofondo pasó de un proyecto electrónico
influenciado por sonidos del Mar de la Plata a una banda orgánica
que ahora tiene baterista...
-Cuando tocamos en vivo el primer disco, que fue
más de laboratorio, nos fuimos convirtiendo en una banda. Eso fue
hace cuatro años y medio. Esto comenzó a cobrar una mutación en la
que se mantuvieron los parámetros estéticos iniciales, pero cobró
otra dimensión por el hecho de tocarse en vivo y tener baterista.
Cuando empezamos teníamos 80% programa y 20% tocado. Hoy es un 80%
tocado y 20% programado. Esa mutación se refleja en Mar Dulce.
-Parecido a lo que le pasó a Café Tacuba:
contar con un baterista incrementa la adrenalina en tarima. ¿Cómo le
favoreció en los shows?
-Bajofondo... me devolvió la oportunidad de
subirme al escenario. Lo había dejado hace mucho y me dediqué más a
la producción. Me siento feliz. Cuando lo empecé a hacer de nuevo no
me pude explicar por qué lo dejé de hacer...
-Descubrirse haciendo música otra vez y de
repente tener a Elvis Costello en el tema , es una manera envidiable
de regresar.Fairly night
-¡Maravilloso! Tener la posibilidad de tener a
gente que uno admira como Costello, es como un sueño hecho realidad.
Creo que la música que hacemos atrae a la gente porque tiene una
identidad importante en toda manifestación artística. La gente lo
aprecia y le motiva a trabajar con nosotros.
-Antes se decía que era el gurú del rock en
español. Ahora es el Rey Midas de las bandas sonoras desde que
trabajó en ¿Se siente parte de esa rosca hollywoodense?Babel y en
Brokeback Mountain.
-Pienso que se me dio la oportunidad de presentar
una mirada diferente a cómo hacer música para películas y la gente
se se conectó con eso. Yo pensaba que podía pasar... Dos Oscars, un
Golden Globe, once Grammys, dos British Academy Awards te dan una
visibilidad más grande. Por otro lado me siento como un outsider.
No me siento dentro del mecanismo de Hollywood ni me siento un
productor comercial a pesar de tener un Juanes o Café Tacuba. Me
siento siempre por el borde.
-Nunca se ha interesado en sonidos
venezolanos...
- No ha habido la posibilidad. No ha sido algo
que busque o no. Nunca busqué hacer música para películas, se me dio
solo. Tengo como un radar que me deja llevar. Me encantaría trabajar
con músicos venezolanos. Hay cosas interesantes en América Latina
que pueden gustarme o no. Creo que hay muy buena música en
Latinoamérica.
-¿Al menos ha puesto la mirada en alguien
venezolano?
-Me tendría que poner al día. Conozco a Los
Amigos Invisibles, me gusta el folklore, Simón Díaz... supongo que
debe haber más manifestaciones musicales que no conozco. Ahora que
llegue a Venezuela espero tenerlas a la mano. Lo que siempre me
conectó a Vytas Brenner es que él forma parte de mi misma generación
y fue en aquel momento donde en distintos lugares de Latinoamérica
surgieron grupos que buscaban su identidad, no sólo era rock
imitando a los anglos, sino el rock como un lenguaje medio universal
de los jóvenes, pero poniéndole algo nuestro. Así lo hacia Los
Jaivas en Chile, El Polen en Perú y en Venezuela Vytas mientras yo
estaba haciendo Arco Iris.