Fallece humorista Graterolacho a los 75 años
Roberto Rodríguez M.
Caracas, 11 de Junio de 2010.- El humorista venezolano Manuel Graterol, mejor conocido como Graterolacho, falleció el día de hoy a los 75 años, según informaron fuentes allegadas al periodista. Graterolacho murió tras ser atendido en terapia intensiva de la Clínica Rescarven de Chuao, en Caracas. Periodista de profesión, Manuel Graterol era oriundo de Turén, estado Portuguesa. Se destacó como humorista gracias a su trabajo con las coplas, aunque sus inicios profesionales estuvieron al servicio de la publicidad. Aficionado a la red social Twitter, Graterolacho colocó su último twitt el día 7 de junio, el cual rezaba: "Ahora tengo la garganta/ comenzándome a doler/ y me dispongo a comer/ sin papa el sapo no canta". @GRATEROLACHO Graterolacho era aficionado al Twitter y publicaba sus versos a continuación los últimos que publicó en la red social: -Ahora tengo la garganta/ comenzándome a doler/ y me dispongo a comer/ sin papa el sapo no canta -Bueno, mi gente querida/ hay que llenar esa plaza/ porque Esteban se la pasa/ resollando por la herida -Allá estamos convocados/ con invierno o con garúa/ a decir todos resteados/ que la lucha continúa -Esto tanto me conmueve/ que espero estar en la lista/ porque como periodista/ soy el treinta cero nueve -Cómo quiere que no escriba/ sobre tanta represión/ y mantener siempre viva/ La Libertad de Expresión -Esto no es ninguna hazaña/ yo digo lo que yo siento/ si a mi mujer se lo cuento/ segurito me regaña -Cuando ves a Franklin Brito/ con los huesos en el pecho/ sabes que aquí tienen frito/ el Estado de Derecho Desde LaMaracuchaRadio.com hacemos llegar a la esposa, hijos, demás familiares y amigos de Graterolacho nuestra más sentido pésame, por tan irreparable pérdida que enluta los medios de comunicación y a toda Venezuela, aquí nuestro sencillo homenaje a su memoria
Graterolacho "Soy un hijo adoptivo de Caracas" Oriundo de Portuguesa, plasma en sus sonetos diarios el acontecer capitalino, y en su canción a los Leones lega un himno que, espera, dure para toda la vida Por Johan M. Ramírez Foto: Natalia Brand Alos seis años conoció a Caracas y tuvo la oportunidad de viajar en un tranvía: inolvidable. A los 17 se mudó definitivamente, persiguiendo el sueño de trabajar en los medios de comunicación. Llegó a la Parroquia San Juan, y aún recuerda la ubicación exacta de su casa: "Delicias a San Francisquito, pasaje San José", dice sin titubeos. Desde allí presenció la paulatina extinción de los techos rojos. Vio la construcción de Parque Central, del Centro Simón Bolívar y del Nuevo Circo, mientras el destino lo conducía a la publicidad, camino en el que anduvo durante 50 años. En algún momento de aquella carrera fue tomando notoriedad, se hizo un hombre de medios y, entonces, dejó de llamarse Manuel Graterol, para ser conocido, a secas, como Graterolacho. "Aunque todo ha cambiado mucho, todavía tengo un mapa mental de la Caracas vieja, con sus esquinas y calles: San Mateo, Caja de Agua, La Bolsa, Padre Sierra", apunta y prosigue: "Añoro la Caracas de Billo, la de las carrozas, los bailes y los carnavales. Afortunadamente, viví esa ciudad cuando era todavía una señorita de menos de 400 años. Desde entonces nos hicimos amigos", sonríe, y asegura que a pesar del tráfico, la proliferación de motorizados y el caos imperante él aún la considera, con todo respeto, como "la sucursal del cielo". De aquella época recuerda, cómo no, a personajes singulares que hicieron de su oficio una tradición y una referencia para la ciudad. Menciona entonces a Isidoro, en cuyo coche se montó alguna vez; a Pinocho, el cobrador; y a Aspacacio, el policía de la esquina de Sociedad. "¡Gente emblemática!", exclama con emoción, como si pudiera verlos aún frente a sus ojos. Graterolacho, periodista de profesión, trabaja para Kys FM, y a diario escribe un soneto que publica un periódico de circulación nacional y otros tres del interior del país. "Escribir es un ejercicio que hago cada día. Eso me renueva y, además, me da un espacio para ejercer mis crónicas basado en la cotidianidad de esta ciudad. Allí plasmo mi experiencia y mis amores caraqueños", apunta. Y hablando de amores, descifra en esta metrópolis
un matrimonio admirable. Nacido en Turén, Portuguesa, Manuel Graterol se
considera "un hijo adoptivo de Caracas" y un amante de esta ciudad.
Es tanta su afinidad con esta urbe que hasta fanático de los Leones
se hizo, y ni siquiera traicionó a este equipo cuando surgió Pastora
de Los Llanos, conjunto que en el beisbol venezolano representaba a
su región natal. Al contrario, es ahora cuando, a sus 72 años y tras
décadas de fidelidad melenuda, ha logrado poner su ingenio al
servicio de la novena capitalina. En definitiva, identifica a Caracas como el centro de sus sentimientos, y es tal su pasión por esta metrópolis que confiesa que aunque esté una semana en su pueblo o quince días en París, siempre tendrá intacto el deseo de regresar al "punto de partida de todos sus afectos", pues aquí -en Caracas- fue sembrado cuando joven, y aquí mismo, al final de su vida, quiere que lo siembren cuando tenga que partir. Graterolacho y Lourdes amor setentón "Todo ha valido la pena"
"Todavía lo celo", suelta Lourdes entre risas, aunque en el año 2007 Graterolacho y ella celebraron las bodas de oro. "Yo a Manuel lo amo y lo adoro como el primer día. Y allí creo que está el secreto para que una relación tenga sentido. Hay que interesarse por la otra persona. Demostrarle que te importa, no olvidarse de los detalles. Cuidarla y quererla, por encima del tiempo". Y vaya que ha pasado tiempo desde que esta pareja recibió el famoso dardo de Cupido. Un estudio de RCTV fue la locación. El año: 1957. "Él era publicista de la agencia Corpa y hacía todos los días las coplas del Ron Santa Teresa y yo cantaba música venezolana con el nombre artístico de Lilia Madrigal. Y desde que nos conocimos supe que íbamos a estar juntos. No sólo porque es poeta y escribe cosas bonitas sino por su mirada penetrante que me paralizó". "A mí me fascinaron sus ojos y su voz. Como yo recitaba unas décimas, la poesía me ayudó a conquistarla. Gracias a las Coplas de amor viajero, de Andrés Eloy Blanco, a los tres meses nos 'empatamos'. Nos unimos en matrimonio antes de que cayera Pérez Jiménez y yo estoy convencido de que nuestra unión ayudó a acelerar la rebelión que condujo a la vida democrática (risas)". Lourdes resume la historia de amor de ambos con Romance, una canción cuya autoría es de Graterolacho. "No me la compuso a mí sino a María Teresa Chacín, pero yo le dije que ésa era de nosotros". Y canta emocionada: "Mi amor es como las cosas que nunca tienen respuesta. Lo mismo que preguntar por qué existe el agua fresca, por que hay trinos en la palma, por qué hacen miel las abejas, por qué son blancos los lirios y moradas las violetas". ¿Por qué creen que han podido permanecer
juntos por más de 50 años? ¿Qué consejo dan para lograr un amor de tantos
años? ¿Qué piensan cuando se miran al espejo y ven
que han pasado los años? Recordar es vivir Programa de televisión de moda para la época:
El show de las 12 (RCTV), con Víctor Saume. Cortesía El Universal Revista Estampa (8 Febrero 2009)
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