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¡Ahí viene el ferry!

Texto: Milagros Palomares

Este transporte funcionó en las aguas del Lago durante 23 años sin accidentes ni colisiones graves. “Montarse en este barco es algo seguro, primo”, les decían a los usuarios de estas plataformas

Maracaibo-Palmarejo este era el recorrido del Ferry Caracas en las aguas del Lago de MaracaiboMaracaibo, 25 de Enero de 2009.- ¡Ahí viene el ferry!, gritaban desesperados los pasajeros. “Al tercer pitazo arrancaba. La gente corría arrastrando la pesada maleta para entrar a la barcaza, antes que levantaran la planchada. Rápido, a comprar el tique del pasaje, dos bolívares por persona. Al subir al segundo piso, los pastelitos estaban esperando, eran la atracción”.

Los viajes para cruzar el Lago llenaron de romanticismo una época. Así resume el historiador Marcías Martínez en su libro Maracaibo, calor y expresión, lo que significaron los ferrys para los zulianos en la década de los 40 y 50.

“El pasaje costaba cinco bolívares para las personas que llevaban sus carros y tres reales para quienes iban a pie. El recorrido inicial partía a las 5:00 de la mañana desde el malecón de La Ciega, en Maracaibo, hasta el muelle municipal de Cabimas”, precisa el historiador Orlando Arrieta, quien recuerda que el último trayecto se hacía a las 8:00 de la noche desde la Costa Oriental del Lago.

El primer ferry que arribó a las aguas del Lago de Maracaibo fue el Coquivacoa, el domingo de carnaval de 1937, según registra Luis Guillermo Hernández y Jesús Ángel Parra, en el Diccionario General del Zulia.

La idea inicial de los ferry boats (barcos de paso) surgió de Carlos Julio D ´Empaire, en 1934, pero no se concretó sino hasta después de la muerte de Juan Vicente Gómez, cuando viajó a los Estados Unidos tratando de buscar alguno usado, y éste decidió construirlo nuevo en el astillero de la Livingstone Shipping Building Company de Orange (Texas).

Más tarde hubo la necesidad de construir otros ferrys: Catatumbo, Caracas, Cabimas, Colón, Carabobo, Coro, Cordillera, Ceuta, Cumarebo y Cacique, en su mayoría fueron bautizados con la letra C, como homenaje a doña Cruz Nava de Belloso.

Ferry en las aguas del Lago de Maracaibo -Foto: Pedro López de la Universidad del Zulia (LUZ)“Montarse en un ferry es algo seguro, primo”, con esta expresión aseguraban los maracuchos a los desconfiados viajeros de otros lados que miraban con recelo la enorme extensión del Lago.

Tan seguros eran, que estos imponentes navíos no presentaron accidentes ni colisiones graves, ni fallas en sus maquinarias durante 23 años de funcionamiento.

Una reseña publicada en PANORAMA el 21 de enero de 1939, hace referencia a las bondades del primer ferry boat Coquivacoa, que colocó en servicio la Compañía Anónima La Translacustre.

“La construcción del ferry boat es toda soldada de acero, conforme a los últimos adelantos de la industria y únicamente tiene de madera la caseta del piloto y un compartimiento en el puente de arriba, destinado a los pasajeros que quieran resguardarse del viento. La entrada de los pasajeros al segundo puesto del buque será por dos escaleras situadas a cada lado en la parte de atrás, dando así mayores seguridades para este servicio”, expresa el artículo.

Esa seguridad de los ferrys es confirmada por María Luisa Faría, de 84 años, quien recuerda como si fuera ayer cómo abordaba los barcos de paseo con sus dos hijos; María Pía y Giuseppe.

“Eran los mejores viajes del mundo porque uno se distraía mucho en el recorrido y no nos daba miedo de que el barco se hundiera como las lanchas pequeñas. Si uno quería llevar su carro tenía que pagar cinco bolívares”, cuenta la abuela mientras rememora que los pasajeros se saludaban de ferry a ferry.

“Íbamos sentados cómodamente y los niños se ponían contentos porque vendían dulces caseros, pastelitos y artesanías. Comparo aquellos viajes como un trasatlántico de Europa por la organización y la seguridad. Lamento que se acabaran los viajes en ferry, deberían rescatar esa tradición de pasear todos los domingos por las aguas del Lago”, expone Faría.

María Luisa trae a su memoria aquel mágico paseo dominical, observando fascinada el vuelo de las aves marinas, lanzándole pedazos de alimentos hasta tocar el muelle nuevamente. “¡No hubo en Maracaibo un paseo tan bello como en ferry!”.

Vocal Song gaitero, 'El Ferry', con Osias Acosta

 

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