|
Batuta marabina dirigió la Filarmónica de Kharkov
Texto: Mercedes Contreras
Maracaibo,
12 de Junio de 2008.- Los distintos reconocimientos y ovaciones que
están recibiendo en el mundo los músico de Venezuela demuestran que el
país lleva la batuta en lo que a sinfonía se refiere. El maestro Ender
Burgos, director del Conservatorio de Música José Luis Paz, fue invitado
de honor para estar al frente de la Filarmónica de Kharkov, en Ucrania.
Se enfrentó a un público conocedor de la buena
partitura, con una orquesta centenaria, que además fue dirigida por uno
de los mejores: Tchaikovsky.
La invitación forma parte de los buenos resultados de
su maestría de director orquestal que realizó en la universidad Simón
Bolívar, de Caracas.
—¿Cómo llegó un director de Maracaibo a Ucrania?
—Durante la maestría me interesé por participar en
actividades internacionales, así que solicité recibir información de
congresos internacionales. Llego la invitación y se dio el intercambio
cultural, que fue planificado por Trasatlanti Concep Conexion,
organización que se encarga de llevar al este de Europa solistas,
directores, músicos.
—¿Ucrania fue el destino que le ofrecieron?
— No, ellos me preguntaron a dónde quería ir si a
Rusia, Rumanía o Ucrania y escogí Ucrania por razones de orden
histórico. Rusia es una gran oportunidad, pero sabemos mucho de ella, en
cambio de Kharkov no. Además se dice que fue una de las ciudades menos
destruidas después de ña segunda guerra mundial; por que podía tener una
visión más completa de principios de siglo, de la Europa de ese tiempo.
—¿Cómo fue la experiencia con la filarmónica?
—La experiencia fue maravillosa. Me recibieron muy
bien. La Filarmónica de Kharkov es una orquesta que tiene una tradición
artística muy reconocida en esa área de Europa y fue dirigida por
famosos músicos como Tchaikovsky. Sentí la gran curiosidad y me dije
quiero estar en la tierra y donde estuvieron grandes personalidades de
la música sinfónica.
—¿Las piezas venezolanas no faltaron en su
repertorio?
—Claro que no. El repertorio, por lo general, lo
escoge el director, pero yo diría que el destino hizo que me escogiera a
mí. Cuando empezamos hablar propuse la obra criolla de Inocente Carreño,
Margariteño; y Cuadros de una exposición, de Modesto Mussogsky, con
orquestación de Ravel. Ellos me preguntaron que si aceptaba un solista y
dije que no tenía problemas. Tuve la oportunidad de dirigir a una
pianista ucraniana de una calidad muy alta, que interpretó Busrlesca, de
Straus .
—¿Es decir, que armó un repertorio ruso?
—Así es , hice un programa ruso sin querer. Cuando lo
vi me dije: “Parece que estoy en aguas profundas, cómo un hombre del
otro lado del mundo viene aquí a hacer música nuestra.
—¿Qué sumó a sus buenas experiencias?
— Aprendí muchas cosas: En primer lugar que los
músicos son los mismos en todas partes. Me dieron un trato muy formal,
pero muy artístico. Los músicos no se dirigen al director, sino a través
del concertino y éste hacía las observaciones. Yo sabía que eso existía,
pero no había tenido la oportunidad. Definitivamente fue una experiencia
extraordinaria.
|