![]() “Mi vida la entregué a Dios desde que era niño” Texto: Yanivis Florián Cadena El padre Eleuterio Cuevas cumplió 27 años de vida sacerdotal y lo celebró en la Basílica.
La celebración central la realizó el pasado viernes, en una misa ofrecida por él mismo, en el templo de la Reina morena. Al estilo venezolano, Cuevas festejó sus años de entrega a Dios. En el jardín de la Basílica le ofrecieron una cena con platillos, dulces y música criolla. Cuevas estaba feliz y manifestó que el regalo más grande que le ha dado Dios es la satisfacción de enseñarle a otros el valor de la vida. “Mi vida la entregué a Dios desde que era niño. Él me ha dado muchas bendiciones, pero lo más importante es sentir que puedo ayudar y orientar a la gente que me rodea”, expresó con humildad el padre, en medio de la multitud que esperaba un minuto para darle un abrazo de agradecimiento. Cuevas se llena de gozo al afirmar que Dios lo ha guiado en todos los pasos que ha dado. Con 44 años de vida se ha convertido en un maestro espiritual para los que hacen vida en la Basílica. A la ceremonia acudió el alcalde Daniel Ponne, quien destacó: “Cuevas es un sacerdote con postura, equilibrado, honesto, íntegro, de gran sensibilidad social y vocación de servicio”. En palabras de Fabio Romero, un feligrés, el padre se ha convertido en el maestro de la casa de María, pues bajo su protección hay 600 personas, entre hombres, mujeres y niños recibiendo sus consejos. Vida Sacerdotal ● Eleuterio Segundo Cuevas Pereira nació el 31 de octubre de 1953, en Mene de Mauroa, Falcón. Es el décimo hijo de 11 hermanos de la familia constituida por Ana Pereira Morales de Cuevas y Eleuterio Ramón Cuevas Quintero. Fue bautizado en la iglesia parroquial de su pueblo en 1960. ● Estudió el bachillerato en el Seminario Menor de Caracas. Regresó a Maracaibo a cursar el año propedéutico y volvió a Caracas para realizar los estudios superiores de Filosofía y Teología, en el Seminario Interdiocesano “Santa Rosa de Lima”. ● Fue ordenado en la Iglesia La Asunción, en Los Haticos, el 14 de agosto de 1982, por monseñor Domingo Roa Pérez. Fue párroco de las iglesias San Juan Bautista (San Francisco), el Buen Pastor (Cuatricentenario), y Nuestra Señora de la Candelaria (San Jacinto). Ex director del Instituto Niños Cantores y del templo a San Tarcisio. Vocación Social Monseñor Roberto Lückert destaca de él su vocación de ayuda. Y suelta una anécdota: “A su paso por la iglesia San Juan Bautista, de San Jacinto, hizo un esfuerzo enorme por ayudar a los niños y a los desposeidos de la zona. Así impulsó la construcción del ambulatorio María de La Candelaria. Allí daban de comer a los más necesitados” Lückert rememora que cuando ya la obra estaba lista la autoridad eclesiástica de entonces le ordenó entregársela al Gobierno. “Él se frustró mucho, pero le pidió a Dios que lo iluminara y entonces buscó a las Damas Salecianas y ellas procuraron que le entregaran la conducción del dispensario”. Sobre su forma de ser Lückert destacó su seriedad y su entrega a las causas más nobles. Notas Relacionadas:
Chinita 2011
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