Monseñor Edgar Peña llegó a
Maracaibo, luego de estar nueve meses en Pakistán, donde cumple su
misión como embajador.
Maracaibo, 12
de Diciembre de 2011.- Con la sencillez que le caracteriza
y su espontánea sonrisa monseñor Edgar Peña Parra, Nuncio apostólico
de Pakistán, contó cómo lo recibió el país asiático y la experiencia
de estos primero nueve meses como embajador del Vaticano en un país
donde el 95% de la población es musulmana.
—¿Cuál ha sido
su rol fundamental en Pakistán en estos 9 meses? —Soy el
embajador de la Santa Sede en Pakistán, además, soy Arzobispo de la
Iglesia católica y llevo adelante ese doble rol. El diplomático y el
aspecto eclesiástico, como un obispo de la Iglesia.
—¿Cuál ha sido
el mayor de los retos que se ha encontrado como embajador del
Vaticano? —En Pakistán, como en todo el Medio Oriente, y
yo diría en el mundo entero es el diálogo. En este caso, el diálogo
interreligioso. Esa insistencia del Santo Padre, Benedicto XVI, en
que los que creemos en Dios, cualquiera que sea ese Dios, tenemos
que ser hombres de paz, hombres constructores de bien. Tenemos que
ser personas que contribuyen a que la sociedad sea mejor. En América
Latina también tenemos el reto del diálogo (...) pero que sea un
diálogo constructivo y que haga que los seres humanos nos
entendamos.
—¿En qué ha
empeñado su esfuerzo de trabajo en Pakistán? —En
Pakistán, además, del diálogo interreligioso tenemos otro reto que
es la educación de nuestros católicos. Por razones históricas, la
Iglesia católica tiene una buena presencia en el campo de educación
y la salud. De las escuelas católicas han salido diversas
personalidades en este país; sin embargo, nuestros católicos
necesitan educación, a la cual le estoy dedicando mucho tiempo y
espero darle más. Es necesario que los niños tengan posibilidad de
ir al colegio, a la universidad y luego tener un trabajo digno. En
Pakistán hay un 70% de analfabetismo, y es un país de 180 millones
de personas.
—¿Cómo fue el
recibimiento que le dieron en Asia? —Fue un recibimiento
muy asiático, bello. Llegué a las 3:00 de la mañana y estaban mis
colaboradores esperándome. Los embajadores al llegar a un país,
tienen que esperar que el Presidente de la República los reciba para
darle las cartas de credenciales y éso se hizo el 2 de mayo, un día
histórico para Pakistán, porque el domingo en la noche mataron a Bin
Laden, pero la noticia se supo ese lunes. Ese día, con otros cinco
embajadores presentamos las credenciales, creo que para Pakistán ese
día fue muy importante para su devenir histórico. Todos temíamos que
suspendieran el acto, pero lo hicieron y fue muy lindo y solemne.
—¿Qué tan
consolidada se encuentra la fe católica en Pakistán?
—Nosotros tenemos una Iglesia pequeña, de unos dos millones de
habitantes, algunos dicen que puede ser más o menos, pero no hay
estadísticas de los últimos años. Es una Iglesia relativamente
joven, que está creciendo con muchos jóvenes. Es una iglesia donde
tenemos puesta mucha esperanza y que está bien identificada consigo
misma. Los católicos están muy orgullosos de serlo y viven de una
manera muy alegre, pero muy unidos entre ellos la fe católica, que
es una característica de las minorías.
—¿Qué riesgos
le ha tocado asumir como embajador del Vaticano? —Hay
muchos riesgos, porque Pakistán es un país con dificultades y el
tema seguridad es complicado. No siempre es conveniente las salidas
del Nuncio apostólico, porque yo no voy a reunirme en una oficina,
voy a reuniones de católicos, a una misa, a bendecir una iglesia y
siempre hay cuatro y cinco mil personas. Los riesgos son mayores a
un embajador normal que va y se reune en una oficina en su
consulado. Mi seguridad son los ángeles y arcángeles.
—¿Qué
diferencia a los católicos de Pakistán con los de América Latina?
—Los católicos aquí somos mayoría y vivimos la fe católica en lo
máximo del esplendor. Estamos en una zona profundamente católica, y
eso nos diferencia de Pakistán, donde vivimos de una fe de minorías,
pero en el entusiasmo y en la vivencia de la fe hay muchos puntos en
común.
Monseñor Peña llega hoy a Pakistán
a cumplir su misión
Leopoldo Márquez
Monseñor
Édgar Peña oficiará su primera eucaristía este Domingo de Ramos.
Desde tempranas horas de la madrugada de hoy partió de Roma a lo que
será su nuevo hogar: Pakistán
Maracaibo, 15 de
Abril de 2011.- Hoy asume su reto como embajador de la fe.
Seguramente cuando se publique esta edición, Édgar Peña Parra,
primer nuncio apostólico venezolano, se encontrará camino a
Pakistán, lugar donde ejercerá como embajador del papa Benedicto
XVI. Tras haber sido ordenado como arzobispo y nombrado nuncio
apostólico, la espera ha terminado y el saladillero asumirá su
nunciatura.
Edi Peña, hermano del prelado zuliano, informó
que monseñor Peña oficiará su primera misa como nuncio en Pakistán
este Domingo de Ramos. El obispo orgullo del Zulia salió de
Maracaibo el pasado 10 de abril con destino al Vaticano para
arreglar los últimos detalles de su visa y de los requisitos para
emprender su misión diplomática. Desde tempranas horas de la
madrugada de hoy partió de Roma a lo que será su nuevo hogar:
Pakistán.
En sus últimos días en la ciudad de Maracaibo, el
embajador de la fe reconoció que no será fácil su recorrido por
Pakistán, pero destacó que estaba convencido de asumir el reto a
cabalidad. El país asiático donde llegará el marabino es reconocido
por contar con una población con más de un 90 por ciento de
musulmanes, donde se registran constantes ataques y persecuciones en
contra de los católicos.
Monseñor Peña viaja a Roma y el viernes a Pakistán
Maracaibo, 12 de Abril de 2011.- El Nuncio
Apotólico zuliano, monseñor Edgar Peña Parra viajó este fin de
semana a Roma para luego asumir sus funciones como embajador de la
Santa Sede y representante del papa Benedicto XVI en la nuciatura
apostólica en Islamabad, capital de Pakistán, país situado al sur de
Asia.
El nuevo hogar del primer venezolano Nuncio Apostólico de la Santa
Sede, Pakistán, limita con
India,
Irán,
Afganistán,
China
y el mar Arábigo.
Oficialmente se llama República Islámica del Pakistán. Es el
sexto país más poblado del planeta, con más de 170 millones de
habitantes, la mayoría musulmanes y apróximadamente dos millones son
católicos.
Desde LaMaracuchaRadio.com, deseamos a Monseñor Peña el mayor de los
éxitos en sus labores diplomáticas y pedimos a Dios y a La Chinita
le de la suficiente sabiduría y protección para cumplir la
misión que le ha sido encomendada.
Visita del Arzobispo Monseñor Edgar Peña al colegio
Goretti
El 17 de Marzo de 2011, el zuliano Arzobispo Monseñor Edgar Peña Parra primer
diplomático de la Santa Sede estuvo de visita en el Colegio Goretti de
Maracaibo, los representantes del alumnado, el profesorado, la administración,
empleados, obreros y estudiantes de primaria y secundaria estuvieron presentes
en la cancha deportiva de la institución educativa, para ofrecer un sencillo
pero emotivo homenaje por su designación por S.S. Benedicto XVI, como Nuncio
Apostólico en Pakistán, país situado en el continente asiático.
Al finalizar el populoso acto y como invitación de la Sociedad
de Padres y Representantes del Colegio Goretti, se le ofreció a Mons. Peña un
desayuno típico del Zulia.
Nuncio Edgar Peña bendijo a los
fieles de Sierra Maestra
E. Villasmil
Monseñor
celebró misa en Ntra. Señora de Guadalupe y se reencontró con su
primera parroquia.
Maracaibo,
14 de Marzo de 2011.- Con aplausos, vítores y sonrisas, la
feligresía del templo Nuestra Señora de Guadalupe recibió a monseñor
Edgar Peña, primer venezolano en ser designado nuncio apostólico por
la Santa Sede.
Ayer, a las 5:00 de la tarde, el prelado, que
está de visita en el Zulia desde el 24 de febrero, se reencontró con
los fieles de su primera parroquia (1985), quienes lo recibieron
como a un viejo amigo. Besos, abrazos y fotografías marcaron su
entrada al templo, ubicado en el sector Sierra Maestra, en San
Francisco.
“Volver aquí es volver a mi casa, a mi primer
amor. Me acompaña el padre Andrés, quien era el párroco, cuando yo
era vicario —comentó mientras saludaba a los niños con una bendición
en la frente, brindando un abrazo a las abuelas, le estrechaba la
mano a los hombres y compartía sonriente con los jóvenes—. El
mensaje que tengo para ellos es, principalmente, un saludo
afectuoso. Quiero estar con la gente después de tantos años”.
“El Curita”, como le decía en El Saladillo, donde nació en 1960,
celebró la misa de la tarde y, durante el acto, la comunidad le
regaló un cuadro de la Virgen de Guadalupe, una réplica de la
Chinita y una bandera de Venezuela, recuerdos que seguro llevará
consigo a Pakistán, los primeros días de abril, donde ha sido
designado como representante del papa Benedicto XVI.
A los
regalos le siguió una ovación de 10 minutos.
Dileta
Villasmil, de 72 años, y Elba Blanco, de 64 años, dos amigas,
aplaudían con entusiasmo en la primera fila. “Estoy muy contenta con
su visita. Trabajé con él cuando era el director espiritual de la
curia reina de la Legión de María. Aunque era muy joven, era muy
bueno”, recordó Blanco.
Nuncio impuso ceniza a abuelitos
del asilo
Keila Vílchez / Fotos:
Alberto Alvarado
Maracaibo, 9 de Marzo de
2011.- Monseñor Edgar Peña, primer nuncio venezolano,
visitó este miércoles el Hogar San José de la Montaña, de Maracaibo,
donde impuso las cenizas a los abuelitos que allí conviven.
La comunidad de hermanitas de los pobres, los abuelos y el comité
social voluntariado le otorgaron a monseñor Peña la orden al mérito
San José de la Montaña.
“Quiero agradecer a esta noble
institución de la caridad, por este bello reconocimiento. Hoy
(miércoles) al iniciar el tiempo de Cuaresma me da mucho gusto estar
con las hermanitas de los pobres, porque ellas desarrollan una labor
sumamente importante en Maracaibo. Aquí se ocupan de los que nadie
se acuerda, principalmente de los ancianos. Unos ancianos solos, sin
familia, sin amor, sin cariño y ellos tratan de darle cuidados,
casa, comida, pero también de darles aprecio, cariño y amor”, dijo
monseñor.
ENTREVISTA Arzobispo Edgar Peña
Parra, Nuncio Apostólico de Pakistán
El Universal
"Los
derechos humanos no son concesiones de ningún gobierno" "El derecho
a la libertad religiosa es un fundamental, y es un derecho que está
pendiente".
Maracaibo, 9 de
Marzo de 2011.- Edgar Robinson Peña Parra nació en la
populosa barriada de El Saladillo (Maracaibo - Zulia), el 3 de marzo
de 1960, y a los 16 años ingresó al Instituto Universitario
Seminario Santo Tomás de Aquino en San Cristóbal, donde se graduó de
Licenciado en Filosofía en el año de 1981.
En 1985 recibió
el título de Licenciado en Teología en el Instituto Universitario
Santa Rosa de Lima en Caracas, y ordenado sacerdote por Monseñor
Domingo Roa Pérez en la Basílica Nuestra Señora de Chiquinquirá.
Inició estudios en la Pontificia Academia Eclesiástica (Vaticano) y
obtuvo el título de doctor en Derecho Canónico.
Realizó la
especialización en Derecho Internacional, en la Pontificia
Universidad Gregoriana, estudio simultáneo con la Academia
Diplomática del Vaticano.
Desde 1993 comenzó sus servicios
por los continentes. Hasta 1997 en la Nunciatura Apostólica en
Nairobi - Kenia, en la cual también representó la Santa Sede ante
las Agencias de las Naciones Unidas para el Ambiente (con las siglas
UNEP) y para la vivienda conocida como Habitat. Hasta 1999 en la
Nunciatura Apostólica Yugoslavia en Belgrado. De donde es enviado a
la capital de Suiza, Ginebra, y luego a Sur África. En este período
de tres años, hasta el 2002 desempeña su labor diplomática en la
Misión Permanente de la Santa Sede ante la ONU y la OMC. De 2002 y
hasta el 2005 pasa a ser el Consejero en la Nunciatura Apostólica en
Tegucigalpa, Honduras, y desde el 2006 se desempeñó en la Nunciatura
Apostólica de México, hasta hoy, cuando el Papa Benedicto XVI lo ha
elevado a la categoría de arzobispo y nombrado Nuncio Apostólico en
Pakistán.
-¿Cómo se siente al volver a su tierra?
-He venido a mi tierra a celebrar, a darle agracias
a la Virgen por esta designación que me ha hecho el Papa Benedicto
XVI, y estoy muy regocijado y verdaderamente agradecido con el
pueblo de Maracaibo, con mi familia, con mis amigos, con los
dirigentes del estado por la acogida y el cariño mostrado. Estoy muy
contento, porque cuando te demuestran que te quieren, dice un dicho:
"amor con amor se paga".
-¿Qué es lo que más ha
extrañado al estar fuera de su Zulia natal?
-Del
Zulia extraño todo. Pero ahora con las nuevas tecnologías uno está
informado, puede escuchar la gaita donde esté; lo que queda más
difícil es su comida, todo ese acervo cultural gastronómico que
tenemos en el Zulia, que es irremplazable. Soy fanáticos de las
Águilas y de todo lo que es Zulia, todo lo que es Maracaibo. Yo me
considero un maracucho 100%. Durante mis años en Ginebra la misión
venezolana era grande y cuando mis compañeros diplomáticose me
preguntaban: 'Edgar, ¿cuándo te vas de vacaciones?', yo les decía:
'yo me voy a Maracaibo tal día... '.
-¿Cómo lo ha
marcado su tránsito por tres continentes?
-Cada
país te marca porque en cada uno encontramos una cultura, una gente
con sus propias costumbres, una riqueza inmensa. En el África por
ejemplo, con sus hermosos paisajes, con su gente abierta y buena, es
encantadora... Mis cuatro años en Nairobi, en Kenia, fue una
experiencia maravillosa. Luego estuve dos periodos en Europa, en Los
Balcanes. Yo definí entonces a Los Balcanes como el Suramérica de
Europa. Era el tiempo del dictador Milosevic, pero no obstante la
gente vivía, esperaba, los jóvenes creían y eso era algo maravillo.
También viví cuatro años en Ginebra, en Naciones Unidas. Esa es una
experiencia universal, y Suiza es el país de la perfección, del
orden... Finalmente he venido a mi continente, a Honduras, un país
pequeño, el país más pobre después de Haití y Bolivia, pero uno de
los países más ricos en cariño. Y luego México con sus tradiciones,
con la cultura milenaria de los mayas, de los aztecas, ese símbolo
que es la Virgen de Guadalupe... Cada país, cada continente, queda
grabado en el corazón de un sacerdote y de un diplomático.
-Su tesis para obtener el título de Doctor en Derecho
Canónico (que fue publicada por la Santa Sede) fue "Los Derechos
Humanos en el Sistema Interamericano a la luz del Magisterio
Pontificio" ¿Qué tiene que decir sobre este tema tan vigente?
-El tema de los derechos humanos es una de las más
grandes conquistas de nuestro tiempo, porque no son concesiones que
le hacen a la persona humana, sino que vienen inherentes a nosotros,
nos pertenecen. No hay concesión por parte de ningún Estado ni
gobierno, y no me refiero específicamente a Venezuela, sobre los
derechos humanos. Hay muchos derechos que siguen pendientes. Yo
quiero especialmente hablar, porque me toca muy de cerca, sobre el
derecho a la libertad religiosa. Este es un derecho fundamental, y
muchas veces en el mundo entero, los gobiernos creen que es una
concesión a la Iglesia... a cualquier iglesia o grupo religioso. Eso
está pendiente, porque en muchos países -cada vez hay mas- se ven
violentados, conculcados, estos derechos, especialmente el de la
libertad religiosa.
-Cuando el 6 de marzo celebró su
cumpleaños, ¿qué deseó como regalo?
-La sabiduría.
A Salomón, cuando fue nombrado rey, Dios le dio la oportunidad de
que pidiera un deseo y dice la escritura que no pidió larga vida ni
riqueza ni poder, sino que pidió sabiduría. Sabiduría para poder
servir, y eso le pido hoy al Señor y a la Virgen de Chiquinquirá al
cumplir mis 51 años. Sabiduría para poder llevar adelante la misión
que me ha encomendado.
-¿Algo que considere que
tenga pendiente?
-Ahora tengo pendiente todo mi
episcopado ya que me acaba de ser conferido Soy Obispo de la
Iglesia, sucesor de los apóstoles y por lo tanto allí tengo todo un
programa de vida que tengo que hacer realidad.
-¿Qué
significa Monseñor Lückert para Edgar Peña?
Monseñor Lückert para mí y para muchos sacerdotes de Maracaibo es un
maestro, es un amigo, es un hombre bueno, un gran hombre, un gran
venezolano y un gran zuliano que nos ha dado ejemplo de gallardía,
de valor, de consecuencia y de entereza.Él nunca ha tenido miedo de
anunciar a Cristo y de denunciar aquello que no está de acuerdo con
lo que Cristo y la Iglesia nos proponen.
-¿Cuáles
son sus expectativas frente a la nueva misión que le ha encomendado
Su Santidad, en Pakistan, eminentemente musulmán?
-Voy dispuesto a conocer profundamente ese lugar, ese país a donde
me manda el Santo Padre, y a amarlo y servirlo con todo mi corazón.
Monseñor Peña
recibe doctorado
José Alejandro
Urdaneta
Maracaibo, 3 de
Marzo de 2011.- El acto encabezado por el rector de LUZ,
Jorge Palencia, contó con la participación de los principales mandos
del alma mater zuliana quienes hicieron entrega de un diploma y un
anillo doctoral al monseñor Edgar Parra Peña, nuncio apostólico en
Pakistán
En un acto celebrado en
la sala 1 del Museo de Arte Contemporánea del Zulia (Maczul),
monseñor Edgar Peña Parra, nuncio apostólico en Pakistán, recibió de
parte de las autoridades de la Universidad del Zulia el doctorado
Honoris Causa tras la propuesta aprobada por unanimidad por la
directiva de la casa de estudio.
El acto encabezado por el
rector de LUZ, Jorge Palencia, contó con la participación de los
principales mandos del alma mater zuliana quienes hicieron entrega
de un diploma y un anillo doctoral a monseñor Parra.
El
católico reiteró su compromiso con la Iglesia y con el Papa tras su
nombramiento como nuncio en Pakistán. “Siempre llevaré al Zulia y a
mi gente en mi corazón” dijo Parra mientras se prepara para iniciar
su misión en tierras mayormente poblada por musulmanes.
El
padre Jose Gregorio Villalobos fue el encargado de ofrecer algunas
palabras durante el acto que además contó con la participación de un
coro de niños.
Monseñor Parra recibió con humildad y
entusiasmo el reconocimiento ofrecido por su trayectoria y
dedicación con la labor apostólica en el Zulia.
“Estoy a poco de
emprender un largo viaje a Asia para la misión que el Santo Padre me
encomendó. Soy hijo de esta tierra del sol amada, de la Virgen del
Rosario de Chiquinquirá y a partir de este momento soy también hijo
de esta universidad”.
Ofreció un mensaje a los
profesores, a quien les recordó que el verdadero compromiso es
enseñar “a ser hombres, mujeres y ciudadanos. La Universidad del
Zulia lo ha sido y tiene que seguirlo siendo en este nuevo milenio,
ese centro del saber y de humanización, donde se prediquen los
valores fundamentales de la sociedad”, dijo el nuncio apostólico.
Monseñor Peña ha recibido, en los últimos días, reconocimientos de
diversos sectores de la ciudad.
Mentor
El encargado del discurso de apertura fue el padre José
Gregorio Villalobos, capellán de LUZ, quien recordó como Peña Parra
fue la influencia definitiva para que él tomara el sacerdocio. "Lo
conocí en 1988, cuando era sacerdote en San Rafael del Moján. Ver su
humildad y calidez humana me impulsaron a seguir sin miedo el camino
de Dios".
En su apasionada alocución, el capellán destacó lo
que para su consideración fueron las cualidades que llevaron a
monseñor Édgar Peña Parra a convertirse en nuncio. "Tu cortesía,
pulcritud y sencillez son las cualidades que el Papa Juan Pablo
Segundo vio en ti para ofrecerte la oportunidad de ser miembro del
cuerpo diplomático de El Vaticano".
- Jorge Palencia,
rector de Luz: "Debido a sus grandes méritos y ser un
zuliano y saladillero, LUZ ha querido hacerle este reconocimiento
entregándole la máxima distinción que tiene esta casa de estudio"
- Rosa Nava, secretaria de cultura del estado:
"Estoy esperanzadísima de que las bendiciones de monseñor
Édgar ayude a LUZ a seguir adelante, porque es como un nuevo respiro
para seguir luchando para tener una mejor Universidad.
- Nerio Romero, diputado del CLEZ: "Siempre lleva
por delante su gentilicio, su zulianidad, por eso estamos seguros
que se va hacer eco de todo en cualquier país que la Santa Sede lo
asigne".
Desde su nombramiento como nuncio, monseñor Édgar
Peña Parra ha recibido las siguientes condecoraciones:
·
Honoris Causa de la Universidad del Zulia.
· Orden Juan Pablo
II, en su única clase. Otorgada por la Gobernación del estado Zulia
· Orden Ciudad de Maracaibo, en su primera clase. Otorgada por
el Consejo Municipal de Maracaibo.
· Orden Rafael María
Baralt, en su única clase. Otorgada por el Consejo Legislativo del
estado Zulia.
· Orden Cecilio Acosta y profesor honorario.
Nuncio Edgar Peña lamentó muerte de
ministro cristiano en Pakistán
Keila Vílchez
Maracaibo,
2 de Marzo de 2011.- Durante su visita al Consejo
Legislativo del estado Zulia (Clez) monseñor Edgar Peña Parra,
primer nuncio venezolano, se pronunció con respecto al asesinato,
este miércoles, del único miembro cristiano del gabinete de
Pakistán, Shahbaz Bhatti, de 42 años.Hay que recordar que monseñor
Peña fue designado por el papa Benedicto XVI como nuncio de esa
nación, el pasado 2 de febrero.
“He leído esta mañana con
gran tristeza porque se trata de la muerte de un ministro del país
donde iré he visto también la manifestación de la Santa Sede y me
uno a las declaraciones del padre Lombardi, donde se lamenta la
muerte de este ministro, que luchó muchísimo por el derecho de las
minorías en Pakistán, yo me uno a los sentimientos del Santo Padre.
Siempre la muerte y sobre todo la muerte violenta de una persona,
nos causa siempre mucha tristeza”,
Pistoleros enviados
supuestamente por al-Qaida y el Talibán mataron a Bhatti al balear
su automóvil justo frente a la casa de su madre.
Fue el
segundo asesinato en dos meses de una personalidad de alto rango que
se oponía a las leyes que castigan los insultos al Islam con la pena
de muerte.
Sobre la fecha de su partida hacia Pakistán
aseguró: “Yo creo que quizás antes de lo que imagino, pero hasta que
mis superiores no me avisen estaré aquí en Maracaibo”.
Por su parte, el
Vaticano condenó hoy el asesinato del ministro paquistaní para las
Minorías, el católico Shahbaz Bhatti, y afirmó que ese
"incalificable acto de violencia es de una terrible gravedad".
Nuncio
Apostólico bendijo Casa Hogar “Mi Refugio”
Texto: Keila Vilchez/Dinora Prieto
Maracaibo,1 Marzo 2011.-
Monseñor Edgar Peña fue este martes a bendecir la Casa Hogar “Mi
Refugio”, donde recorrió las instalaciones acompañado por la
directiva de la Fundación Amigos del Niño con Cáncer.
Los niños lo recibieron con mucho cariño y
unos ramos de rosas, que él recibió con una sonrisa.
Además, le obsequiaron un diploma con una
hermosa dedicatoria y él les llevó una estampita del papa Benedicto
XVI.
Ebert López, de cinco
años, corrió por los jardines verdes de la Casa Hogar Mi Refugio
para abrazar a monseñor Edgar Peña, primer venezolano en ser
designado nuncio apostólico, quien hizo lo propio y recibió
sonriente un ramo de rosas que el pequeño le obsequió, ayer, en
nombre de la Fundación Amigos del Niño con Cáncer.
Detrás de
Ebert llegó Adriana Rincón, de seis años, para darle más flores. La
directiva de la fundación y el personal lo recibieron con los brazos
abiertos. Y antes de darle un recorrido por las instalaciones de la
casa, pasaron por la capilla en honor a San Ezequiel, en la entrada,
donde monseñor bendijo la imagen y estampitas del santo.
“Ésto es un milagro del amor de los que dirigen esta noble
institución. La señora Egda de Márquez, alma de la fundación,
acompañada de un grupo de señoras de la ciudad, lo ha hecho posible.
En este sitio podemos ver lo que se puede hacer en Venezuela,
gracias a la ayuda del Gobierno nacional, regional y de la empresa
privada se ha construido este monumento a la excelencia”, enfatizó
monseñor.
Le entregaron un diploma con la dedicatoria de cada
uno de los niños presentes y monseñor les dio una estampa del papa
Benedicto XVI. “Esto se los envió en Papa para que los cuide”.
“Estamos complacidos que monseñor se encuentre con nosotros hoy
(ayer) y estoy segura que él no se va olvidar de nosotros porque
toda la Iglesia es gran colaboradora de esta misión y de la
fundación”, dijo la presidenta de la fundación.
Cira
Fuenmayor estaba desde bien temprano en la casa Mi Refugio con su
hija Anyerlenne, quien fue diagnosticada, hace cinco años, con una
leucemia linfoblástica. “Su presencia acá nos da alivio para
sobrellevar la difícil situación que estamos pasando, tanto los
niños como cada una de las familias”.
Mañana monseñor
recibirá de la Universidad del Zulia el doctorado Honoris Causa. A
las 10:00 am, en el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (Maczul):
“Me alegra que el alma mater de nuestra educación en el Zulia me
conceda ese honor”.
LUZ entregará Honoris Causa a
monseñor Édgar Peña Parra
Isabel Cristina Morán
La cita es el jueves a las 10.00
de la mañana en la sala 1 del Museo de Arte Contemporánea del Zulia
(Maczul). Será un evento abierto al que podrá asistir la feligresía
zuliana en pleno
Maracaibo, 1 de
Marzo de 2011.- Ayer a las 9.00 de la mañana la decisión
estaba tomada. A esa hora, las autoridades de la Universidad del
Zulia (LUZ) estudiaban la propuesta que, por iniciativa del rector
Jorge Palencia, llegó al Consejo Universitario convocado sólo para
analizar la posibilidad de otorgarle la distinción de Honoris Causa
a monseñor Édgar Peña, nuncio apostólico en Pakistán. La iniciativa
se aprobó por unanimidad.
La cita es el jueves a las 10.00 de
la mañana en la sala 1 del Museo de Arte Contemporánea del Zulia
(Maczul). Será un evento abierto al que podrá asistir la feligresía
zuliana en pleno, de acuerdo con Palencia. "Aprovechamos que
monseñor está en la ciudad para reconocer su trayectoria, dedicación
y fe. Reúne todos los méritos que son necesarios para recibir esta
distinción. Él fue muy receptivo con la noticia y la tomó con la
humildad que lo caracteriza".
Monseñor recibirá un diploma y
un anillo doctoral con la piedra azul de LUZ. Tendrá timbrado el
año, el escudo de la máxima casa de estudios de la región y las
palabras doctor Honoris Causa.
Piden a monseñor Édgar Peña por la
paz del país
Yanreyli Piña Viloria
La iglesia
Coromoto en Los Olivos estaba repleta. La alegría se sintió en el
ambiente ante la llegada del clérigo venezolano que pronto deberá
partir a Pakistán
Maracaibo,
27 de Febrero de 2011.- "La designación de Édgar Peña como
nuncio apostólico demuestra que el Zulia es fuerte y que crece cada
día más. Tenemos potencial a todo nivel y nuestro estado se
consolida cada día más". Así se expresó Peggy Inciarte, de 38 años,
quien ayer fue a la iglesia Nuestra Señora de Coromoto, en Los
Olivos, a participar de la eucaristía que presidiría el primer
clérigo venezolano en recibir esta distinción del Vaticano.
Llevó a su hija de tres años para pedirle a Peña Parra por su salud,
así como protección para su familia y mucho trabajo para todos los
venezolanos. Todos los feligreses se pusieron de pie cuando entró el
nuncio, a quien recibieron con cánticos y aplausos. Lo acompañaba
Ubaldo Santana, arzobispo de Maracaibo. La iglesia estaba repleta y
la serenidad se apoderó del lugar ante la presencia del nuncio.
Entre los asistentes estaba Rubia Olivares, de 67 años, y quien
conoce a Peña desde que era un niño. "Lo quiero como un sobrino. No
tengo palabras para describirlo, es una persona hermosa, muy humano
y familiar. Se merecía este nombramiento y a él le pido por la salud
y la armonía de todos los venezolanos".
Sus peticiones no se
alejan de las del resto de los asistentes, que ante el beneficio
personal rogaron por la paz del país y el cese de las guerras y
confrontaciones.
Durante la homilía, Peña Parra exaltó el
amor de Dios por los humanos, al que sólo comparó por el que una
madre siente por sus hijos. "De aquí debe surgir la seguridad de que
Dios nos acompaña siempre en nuestro peregrinar". Consideró la
tristeza y la depresión como los grandes males de este tiempo y
exhortó a los feligreses a vivir el presente sin ataduras con el
pasado.
Peticiones de los feligreses
* Eva Viloria, 47 años. "Pido paz, amor, solidaridad,
prosperidad y empleo para todos los venezolanos. Que no haya más
guerra en el país ni distinciones de color. Y que Dios me ayude con
viviendas para mis dos hijos".
* Lucía Briceño, 45 años. "Al
nuncio le pido por mi hijo que está muy rebelde y por toda mi
familia. Que sanen todos los enfermos del país. Es un privilegio
tenerlo en esta iglesia".
* Alexandra Doria, 37 años. "Vine
con mi esposo y mi hija y le pido por la unión de mi familia; además
de la tranquilidad del país. Es un orgullo para el Zulia que el Papa
lo haya nombrado nuncio apostólico".
Peña: Iré a Pakistán a elevar el
dialogo existente con la Santa Sede
El monseñor expresó ayer su alegría por abrazar y saludar a la
feligresía. En la parroquia San Antonio María Claret le obsequiaron
una Mitra y ornamento con la imagen de La Chinita.
Maracaibo,
27 de Febrero de 2011.- El nuncio apostólico, Edgar Peña
ofició este domingo una eucaristía en la Iglesia San Antonio María
Claret en la capital zuliana, donde decenas de feligreses se
congregaron para escuchar la homilía de la voz de quien pronto
partirá a Pakistán, en dos o tres semanas, para ser el embajador y
máxima representación de la Santa Sede el Vaticano.
Desde
allí, el monseñor habló sobre el trabajo que desempeñará en ese
país, aunque no precisó su labor, adelantó que estrechará las
relaciones con las instituciones y otras religiones de dicha nación
que mayormente es habitada por musulmanes y donde los cristianos
católicos son asesinados.
“Cuando dos países o dos Estados
intercambian embajadores es la máxima muestra de ambas instituciones
en querer establecer el diálogo al más alto nivel”, manifestó el
monseñor en referencia al trabajo que desarrollará como Nuncio
Apostólico. Acotando que ese es el primer aspecto: servir como
primer embajador de puente entre Isla de Baba y Roma, y viceversa.
De manera de incrementar y continuar el diálogo que ya existe desde
hace mucho tiempo en ambas instituciones. “Los detalles no los puedo
decir porque aún no he recibió las instrucciones concretas, pero
todo va a ir enmarcado en esto, creo que un gran tema de geopolítica
nacional en nuestro tiempo es precisamente el diálogo cultural e
inter religioso importante”, asentó.
El monseñor Peña
refirió que al escogerlo Dios en esta misión, le dará las gracias y
las cualidades para hacerlo, por eso, reiteró que Dios y La Chinita
lo acompañarán y le darán lo necesario para responder a este diálogo
e incrementarlo entre la Santa Sede y Pakistán. Aunque no tiene
notificación todavía sobre la fecha de su partida hacía ese país,
supuso que en dos o tres semanas ya todo estará listo para poder
iniciar. Agregó que el tiempo que está un Nuncio en un Estado es de
cuatro a seis años.
Por otra parte, monseñor Edgar Peña
expresó su felicidad de poder saludar y abrazar a toda la feligresía
de Maracaibo, y reencontrarse con personas de cuando El Saladillo
existía. “Ha sido un encuentro hermoso con toda mi Iglesia de
Maracaibo”.
Al llegar a la Santa Misa que inició a las 11 de
la mañana, fue recibido por la Banda Rafael Urdaneta y en el templo
por la feligresía que lo aplaudió y a viva voz manifestó: “Que viva
el Nuncio, que viva la Iglesia Católica”.
Emotivos
Para el párroco de la Iglesia San Antonio María Claret, Ovidio
Duarte ha sido maravilloso que el Nuncio Apostólico haya oficiado la
misa este domingo en su parroquia. Recordó que anteriormente ya
visitaba esta iglesia, pero el ahora hacerlo como Nuncio, era algo
muy emotivo.
También la Hermana Francisca asistió a la
eucaristía y desde una de las bancas, mencionó que hizo presencia
para orar por el monseñor para que pueda cumplir su misión en
Pakistán. “Dios está con el y la Santísima Virgen, él tiene las
gracias necesarias para la misión que Dios lo escogió”, dijo.
Junto a sacerdotes, religiosas,
amigos, familiares y feligreses, monseñor Édgar Peña presidió ayer
una eucaristía multitudinaria en la Plazoleta de la Basílica de
Nuestra Señora de Chiquinquirá durante su segundo día de visita a
Maracaibo
Maracaibo, 26 de
Febrero de 2011.-Un fuerte viento soplaba en las
inmediaciones de la Plazoleta de la Basílica de Nuestra Señora de
Chiquinquirá pero cuando el reloj marco las 6.00 de la tarde las
campanas del templo se dejaron escuchar y la puerta principal se
abrió dejando ver a la excelsa patrona del Zulia quien bajo de su
trono para acompañar al pueblo que se concentro en ese lugar para
homenajear monseñor Édgar Peña Parra, primer clérigo venezolano que
es nombrado nuncio apostólico.
Tras la salida de Reina Morena
el cortejo de los clérigos que participarían en la misa homenaje
salió de la iglesia. Al final de la fila se encontraba el
homenajeado quien era flanqueado por Ubaldo Santana, arzobispo de
Maracaibo, y Roberto Lukert, obispo de Coro.
Al lugar no solo
asistieron los miembros de la iglesia, amigos y familiares de
Monseñor Édgar, también asistieron los representantes de las fuerzas
vivas de la región tales como: Pablo Pérez, gobernador del estado
Zulia; Jesús Luzardo, presidente del Consejo Municipal de Maracaibo;
Ángel Sánchez, secretario de gobierno; Marianela Fernández,
presidente del Consejo Legislativo del Estado y Judith Aular,
vicerrectora académica de la Universidad del Zulia. Además de varios
miembros del clero de la iglesia católica venezolana.
Una vez
en el altar, levantado especialmente para el evento, el
representante de la Iglesia zuliano dio la bienvenida al nuevo
representante de la Iglesia Católica en Pakistán. "Estás en tu casa
y quiero agradecerte por abrir un espacio en tu apretada agenda para
asistir a esta eucaristía que preparamos para ti. Estoy seguro que
no solo representaras dignamente al Vaticano sino también al pueblo
venezolano y zuliano. Que el señor bendiga tu ministerio". Tras las
palabras de monseñor Ubaldo inició la misa la cual fue oficiada por
monseñor Édgar Peña quien a pesar de encontrase ronco no perdió la
voz en ningún momento de la eucaristía.
Más que un
nuncio
Monseñor Roberto Lukert fue el encargado de
la homilía durante la cual indicó sentirse complacido por lo lejos
que ha llegado su amigo monseñor Édgar Peña y manifestó su
tranquilidad por el hecho de sabe que el va ser un digno
representante no solo del Vaticano, sino de Venezuela, el Zulia y el
mismo Saladillo. “Édgar no tienes una tarea fácil porque vas a un
país con una población de 174 millones de habitantes
mayoritariamente musulmán pero estoy seguro de que te vas a lucir
porque eres trabajador, inteligente y humilde”. Le confió su misión
a la Virgen y al espíritu de San Francisco Javier quien fuera
misionera y que se encargara de llevar a Cristo a los que hoy son
pueblos de profunda religiosidad.
Lukert recordó un inmenso
deseo que ha tenido desde niño el cual consiste en viajar y conocer
la India para ver el trabajo que han realizado los sacerdotes
jesuitas y otros misioneros cristianos en ese país. “Ahora tengo una
excusa perfecta para viajar a India la cual es ir a Pakistán a
visitar a un amigo conocer ese país e ir a cumplir mi sueño”.
Con el corazón en la mano
Al finalizar
la misa monseñor el nuncio agradeció a la autoridades civiles,
educativas y eclesiásticas que se encontraban presente en su
homenaje. También dedico palabras a su fallecida madre por haberlo
educado como lo hizo, a su padre, hermanos, tíos y sobrinos por
apoyarlo en todo momento de su vida.
Además le ofreció a su
amigo monseñor Roberto Lukert la posibilidad de viajar a Pakistán
para que lo conociera y aprovechara para viajar hacia la India.
“Allá te tengo un cuartico apartado contiguo al del chofer para que
me visites y cumplas tu sueño de la infancia”. Cerro su
agradecimiento indicando que siempre llevara al pueblo zuliano en su
corazón.
Por todo lo alto
Monseñor
Edgar Peña Parra fue condecorado con las siguientes órdenes:
·Orden Juan Pablo II, en su única clase. Otorgada por la Gobernación
del estado Zulia ·Orden Ciudad de Maracaibo, en su primera clase.
Otorgada por el Consejo Municipal de Maracaibo. ·Orden Rafael
María Baralt, en su única clase. Otorgada por el Consejo Legislativo
del estado Zulia. ·Orden Cecilio Acosta y profesor honorario,
Otorgado por la Universidad Católica Cecilio Acosta.
Emotiva misa
ofició el Nuncio a su pueblo
K. Vílchez/ C.
Bracho / J. Dovale
Con gran emoción y
alegría, frente a una multitudinaria feligresía, monseñor Edgar Peña
celebró, ayer, con sus coterráneos su reciente nombramiento como
nuncio apostólico.
Más de dos horas duró la hermosa
eucaristía, en la plazoleta de la Basílica, en la que “El Curita” de
El Saladillo agradeció a su pueblo el apoyo ante esta nueva
designación.
“Me acompañan en mi misión en Pakistán la
bendición del Señor, la protección de Nuestra Señora de
Chiquinquirá, la bendición de mi madre, desde el cielo, y el cariño
de cada uno de ustedes”, dijo.
Enfatizó con sus palabras:
“Que sirva la noticia de mi designación para que los jóvenes
conozcan más el sacerdocio de Cristo. Quiero invitarles y decirles
que vale la pena ser sacerdote. Si sienten en su corazón el llamado
del Señor no tengan miedo y sigan su corazón”.
Las campanas
del templo San Juan de Dios sonaron, nuevamente, como el 23 de
agosto de 1985, cuando se ordenó sacerdote con la imposición de las
manos del recordado Domingo Roa Pérez. Monseñor Peña se reencontró
frente al centro de la devoción mariana en el Zulia con su Madre,
Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, y su pueblo.
El
primer nuncio apostólico venezolano salió de la Basílica, como es
característico en él, con una gran sonrisa a oficiar la eucaristía
de acción de gracias tras ser consagrado, el pasado 5 de febrero,
por el papa Benedicto XVI.
Pero, media hora antes de iniciar
la celebración, fue recibido en la nave central de San Juan de Dios,
por la Reliquia de María Chiquinquirá, rodeada de flores amarillas y
blancas. Los servidores de María hicieron una caminería y en medio
de aplausos y mucho amor se arrodilló delante de Ella a darle
gracias.
Lo acompañó el clero zuliano y una representación de
la Iglesia católica en el país. Además, de familiares y amigos que
siempre han estado a su lado desde que recibió en abril de 1993 la
carta de la Nunciatura Apostólica de Venezuela para ir a estudiar
derecho canónico y entrar en el servicio diplomático de la Santa
Sede.
Monseñor Roberto Lückert León, arzobispo de Coro,
ofreció la homilía, en medio de una leve llovizna. Le aseguró que no
le iba a tocar fácil. “Edgar, te va tocar trabajar en un país donde
el 96% de la población es mulsulmana. En ese pueblo te vas a lucir,
porque tu vienes de abajo, de El Saladillo, tú conoces la
idiosincrasia de este pueblo”.
Le deseó los mayores éxitos en
su nueva misión y le puso como ejemplo a la Madre Teresa de Calcuta.
“Pero, no olvides que antes de diplomático eres obispo y eres
pastor. Que María de Chiquinquirá, misionera y misionada,
evangelizada y evangelizadora, te bendiga y te apoye en este tu
nuevo trabajo, en esta tu nueva responsabilidad. Amén”.
Con
estas palabras, monseñor Edgar contuvo el llanto y se mostró
conmovido. Dio gracias a su pueblo, que lo aplaudió sin parar, tras
el resonar, de nuevo, de las campanas.
Todo un
maracucho... y chiquinquireño
Su
regionalismo no le permite aceptar el perder el acento marabino.
Édgar Peña visitó la Basílica para ofrecer su nunciatura apostólica
Su humildad se evidencia
con cada palabra que predica. Paz y tranquilidad en el ambiente
inspira su presencia. Monseñor Édgar Peña Parra regresó a su tierra
luego de haber sido ordenado arzobispo por el papa Benedicto XVI y
designado nuncio apostólico en Pakistán. Aunque son 20 años
representando a la Iglesia universal por el mundo, su regionalismo
sigue intacto. En sus primeras horas en la ciudad, el saladillero
visitó la sede del diarioLa Verdad y confesó que del Maracaibo de
sus amores quisiera saborear “unos bollitos pelones como los que
prepara mi prima o unas hallacas de mi cuñada”.
El regreso a
casa no fue fácil. Tras no conseguir disponibilidad en boletos
aéreos, monseñor Édgar Peña llegó a Maracaibo vía terrestre desde la
ciudad de Caracas. Aunque aseguró que “durmió mucho”, su agenda no
le permitió compartir con su familia tras su arribo. Chiquinquireño
de corazón y alma, su primera visita fue a la Basílica de su
venerada Chinita. “Siempre tengo una réplica de la Virgen que me
acompaña para donde voy (…). Lo primero que hice fue hablar con ella
y ofrecerle mi nunciatura”.
Él es todo un maracucho. En su
primera rueda de prensa como primer nuncio venezolano pagó la
novatada. Se le olvidó el solideo. “Son tantas cosas que ahora me
tengo que poner esta nueva sotana, los trapos, el anillo, que lo
olvidé (el solideo). Son los errores de un arzobispo nuevo”, confesó
monseñor de manera jocosa.
Confianza en Dios
La fe, la Virgen y Dios serán sus principales aliados. “La fe
católica es un punto muy importante para la familia y la sociedad,
porque en la Iglesia profesamos los valores de siempre, los
principios de siempre, los cuales nos ayudan a ser mejores personas
y por supuesto mejores cristianos (…). En la medida que hagamos bien
nuestro trabajo, en esa medida la sociedad será mejor”.
Muchas serán las dificultades que traerá trabajar en Pakistán, pero
monseñor Édgar Peña las lleva como un reto. Luego que las
circunstancias lo llevaran a hablar seis idiomas, esto tampoco será
un obstáculo para el zuliano. Según explicó el arzobispo, Pakistán
formaba parte de la India y aunque mayoritariamente su población es
musulmana, le cuentan que los cristianos hablan inglés. Por lo que
comentó: “Yo no soy (William) Shakespeare, pero por lo menos para
decir good morning (buenos días)”. Si hay algo que aprender lo
aprendemos, no hay problema”.
Un prelado deportista
El deporte es una de sus pasiones, pero reconoce que trabajar en
México, un lugar con más de 100 millones de habitantes y una
comunidad católica inmensa, lo ha separado del ejercicio por un buen
tiempo. Juega tenis, golf y cuando viene a Maracaibo le encanta el
béisbol. El fútbol también lo sigue y aunque su corazón es
vinotinto, reconoce que “como Venezuela no lleva su equipo aún en el
Mundial, yo le voy a Italia. Mis sobrinos me preguntan por qué no
voy a Brasil, pero yo no soy brasileño y aunque tampoco soy
italiano, tenemos la libertad de elegir”.
No dejaba de
agradecer el apoyo del pueblo zuliano con cada frase que expresaba.
Su meta es dejar al Zulia por todo lo alto. Édgar Peña reconoció:
“Siento tristeza cuando estoy fuera y un venezolano me dice: "Ya
perdiste el acento maracucho?", siento como una ofensa y me digo:
"lo tengo que recuperar".
Su sonrisa y su sinceridad
emocionaron a los presentes. Antes de despedirse Édgar Peña bendijo
toda la sede del diarioLa Verdad, sus instalaciones y a todos los
integrantes de su familia. Invitó a toda la feligresía zuliana a
acompañarlo hoy en la misa que en su honor se estará celebrando en
la plazoleta de la Basílica a partir de las 6.00 de la tarde.
Honoris causa para la fe
En un contacto
con eldiario La Verdad, Jorge Palencia, rector de la Universidad del
Zulia (LUZ), confirmó que debido a los suficientes méritos que
acompañan a monseñor Édgar Peña, el día lunes llevará una propuesta
al Consejo Universitario para otorgarle al prelado marabino la
máxima distinción de Honoris Causa. Seguro de que la iniciativa será
acogida de la mejor manera, Palencia informó que con el grupo de
Protocolo y Relaciones Públicas esperan organizar el acto solemne a
más tardar el día viernes.
Sobre la distinción Peña apuntó:
“Siempre venía a Maracaibo de bajo perfil, porque es el ambiente en
el que me gusta desenvolverme (…), es un honor recibir las
condecoraciones, pero éstas no son para Édgar Peña sino para toda la
Iglesia, para mis hermanos sacerdotes que se han desenvuelto aquí
dando la cara día a día, y para todo el pueblo zuliano”.
Pronto en la red
El nuncio saladillero
buscará la forma de interactuar con sus seguidores. “En México
trabajaba entre 12 y 13 horas, no me daba tiempo ni hablar por
Skype. No he tenido la oportunidad de haber participado en las redes
sociales, pero con las personas que me ayudan en este tema ya
próximamente, quizás hoy (ayer) mismo, estaremos abriendo una cuenta
en Facebook y también en Twitter”.
Monseñor Peña bendijo a los
venezolanos durante visita a la sede de PANORAMA
Maracaibo, 26 de
Febrero de 2011.- En el inicio de su recorrido por la sede
de este rotativo, el nuncio Edgar Peña conoce la Galería Dr. Luis
Guillermo Pineda, junto a la Presidenta de PANORAMA, Patricia
Pineda, y miembros de la Junta Directiva.
Escuchó atento, de
Pineda, los detalles de 96 años de noticias. Manifestó la
importancia de la información histórica que muestra la galería, que
recopila 96 años de la historia del Zulia, Venezuela y el mundo de
forma didáctica.
Aprovechó la oportunidad para bendecir a los
venezolanos utilizando nuestra plataforma multimedia. "A través de
este medio voy a hacer llegar mi cariño, mi aprecio, mi gratitud por
haber seguido todo este acontecimiento. Les voy a hacer llegar mi
bendición apostólica" señaló el monseñor Peña. Llamaron su
atención las primeras páginas del periódico y comentó con Pineda las
que hacen referencia a la coronación de la Virgen de Chiquinquirá,
la caída del Puente, las muertes de la Madre Teresa de Calcula y el
ataque terrorista del 11-S, entre otras.
“En verdad es muy
interesante, muy formativa, es una gran herramienta para conocer la
historia y en especial, para los niños”, expresó monseñor Edgar
Peña, primer venezolano en ser designado como nuncio apostólico.
Acompañan al nuncio su hermano Eddy Peña y su amigo Gustavo
Ruiz, así como los presbíteros José Severeyn y Edgar Doria.
Nuestro nuncio visita La Verdad
José Alejandro Urdaneta
Monseñor Édgar Peña Parra, nuncio apostólico de Pakistán
y primer diplomático clerical de origen venezolano, visitó este
viernes las instalaciones del Diario La Verdad y entre anécdotas y
experiencias sobre su nueva misión, agradeció el apoyo a la labor
que humildemente aceptó desde Roma
Maracaibo, 25 de
Febrero de 2011.- Monseñor Édgar Peña Parra, nuncio
apostólico de Pakistán y primer diplomático clerical de origen
venezolano, visitó este viernes las instalaciones de La Verdad y
entre anécdotas y experiencias sobre su nueva misión, agradeció el
apoyo a la labor que humildemente aceptó desde Roma.
Con una
apretada agenda de compromisos que incluyen una ceremonia
eucarística a realizarse mañana en la Basílica de Nuestra Señora de
Chiquinquirá, monseñor Peña dijo sentirse muy emocionado por el
caluroso recibimiento a su tierra donde permanecerá hasta asumir su
cargo en el país asiático.
“Estoy muy contento por estar de
vuelta en mi tierra. Después de tantos viajes es confortante estar
en un lugar conocido” expresó el católico al tiempo que expresó su
satisfacción al contar con la compañía de una gran camada de jóvenes
al momento de su llegada a tierras marabinas.
Durante su
visita a La Verdad, el nuncio compartió con periodistas y
trabajadores del rotativo a quienes dirigió palabras de aliento y
agradecimiento por la labor emprendida en reconocimiento a su nuevo
nombramiento por parte del Vaticano.
Monseñor Peña habló
sobre sus nuevas responsabilidades en Pakistán y aseguró estar listo
para la misión. “Cuento con Dios y con la Virgen. Con esos amigos
todo lo puedo”, afirmó.
“La verdad os hará libres” fue el
mensaje que dejó Monseñor Peña rememorando las palabras dichas por
San Juan al tiempo que reiteró su compromiso con la misión
eclesiástica delegada en sus manos.
Monseñor Edgar Peña agradeció a La
Chinita
María Teresa Luengo
"Un país camina en la medida en que estemos más
unidos"
El Nuncio de Pakistán, manifestó su
alegría y optimismo con este nombramiento y confía que con la ayuda
de Dios y La Chinita cumplirá su misión en un país que ha atravesado
muchos conflictos sociales.
Maracaibo, 25 de
Febrero de 2011.- Muy conmovido por regresar a su natal
tierra zuliana, el Nuncio Apostólico en Pakistán, Monseñor Edgar
Peña Parra, agradeció a Nuestra Señora del Rosario del Chiquinquirá
su consagración como obispo y representante de la Santa Sede.
Llegó en la mañana de este viernes junto a su hermano Eddy Peña
y estuvo acompañado del párroco de la Basílica de La Chinita,
Eleuterio Cuevas. Desde el salón parroquial ofreció una rueda de
prensa y en la tarde visitó algunos medios de comunicación social.
Manifestó su alegría y optimismo con este nombramiento y
confía que con la ayuda de Dios y La Chinita cumplirá su misión en
Pakistán, un país que ha atravesado muchos conflictos sociales.
Aseguró que "la iglesia ha tenido un papel muy relevante y un
liderazgo en países donde la paz es la principal ausente".
Monseñor se dirigió a quienes protestan y luchan por sus derechos en
Venezuela, a que mantengan un sentimiento de amor por el prójimo,
más allá de colores o ideales. "Todos somos hermanos, estamos en
derecho de defender lo nuestro pero preservemos en nuestra fe y
aléjense del odio".
Pidió que haya concordia, "porque un
país camina en la medida en que estemos más unidos, en que
trabajemos por los valores y principios, hay que seguir adelante
luchando y trabajando, creciendo y a los jóvenes que deben seguir
estudiando".
Se abstuvo de fijar posición sobre el conflicto
en naciones como Libia o Egipto, pero por su experiencia en naciones
del este de Europa dijo que en el transcurso de la historia hay
cambios que no se pueden detener y que son causados por el hombre.
La Iglesia en más de dos mil años ha sido testigo de muchos momentos
históricos y es la maestra de la humanidad.
Dijo que tenía
muchas ganas de arrodillarse ante su jefa y eterna patrona, para
darle gracias y encomendarle a ella y al Buen Pastor esta misión de
vida. "Me embargan sentimientos de alegría doble por el apoyo que me
ha dado mi pueblo".
Homenaje al nuncio venezolano
Monseñor Edgar Peña Parra estará en la región hasta
que el Vaticano le ordene asumir sus funciones.
Será
homenajeado en la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, este
sábado 26, a las 6 de la tarde. Monseñor Roberto Lückert, obispo de
Coro, oficiará la misa. La organización del homenaje está a cargo de
los Servidores Marianos, se tiene previsto el descenso de La Tablita
y su ascenso al finalizar la ceremonia.
Será la primera vez
que la Virgen Morena sale de su camarín con la ausencia de Don
Enairo Villasmil, conocido como "El Joyero de la Virgen" y quien
falleció el pasado 13 de febrero. Al retablo no se le hizo ningún
mantenimiento para esta ceremonia, pero luce impecable por el último
trabajo que le hizo Villasmil.
La plazoleta de la Basílica
se vestirá de gala con flores blancas y amarillas, colores del
Vaticano, para recibir al primer Nuncio venezolano. Se espera la
asistencia de unos 3 mil feligreses. Luego de la eucaristía, habrá
una recepción en su honor en los jardines de la iglesia Santa
Bárbara.
El Nuncio Edgar Peña Parra oficiará el domingo 27
dos misas: la primera, a las 11 de la mañana, en la iglesia del
Padre Claret y la segunda, a las 6 de la tarde, en la iglesia de la
Coromoto, en Los Olivos. El lunes 28, a las 10 de la mañana le será
conferido el doctorado Honoris Causa en la Universidad Cecilio
Acosta.
Nuncio Peña se reencuentra hoy con
su tierra
José Manuel Sánchez
Monseñor
Édgar Peña, nuncio apostólico de Pakistán, cumplirá una apretada
agenda durante todo el fin de semana. Monseñor Roberto Lückert,
obispo de Coro, quien fue su principal mentor, será el encargado de
dar la homilía durante el homenaje de mañana
Monseñor Édgar Peña
Parra, nuncio apostólico de Pakistán y primer diplomático clerical
de origen venezolano, permanecerá en su ciudad natal hasta que el
Vaticano le ordene asumir su cargo en el país asiático. De allí que
la Iglesia católica y el pueblo zuliano le brindarán un merecido
homenaje mañana en la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá.
A pocas horas de rencontrarse con su familia y amigos, Peña
Parra dio gracias a Dios y manifestó sentirse muy contento de llegar
a su tierra para reunirse con las personas que lo vieron crecer y lo
ayudaron a llegar al sitial donde se encuentra hoy. Vía telefónica
comentó a La Verdad tener una gran expectativa en cuanto al homenaje
que le prepara la Iglesia, su familia y el pueblo zuliano en
general..
Aunque dijo desconocer los detalles de la
ceremonia, afirmó tener un discurso de agradecimiento preparado, el
cual estará dedicado al clero y al pueblo zuliano por apoyarlo y
solidarizarse con él en todas y cada una de sus etapas como
sacerdote. “Espero encontrar un momento después de la misa para
poder agradecerle a Dios y a todos mis coterráneos”.
Pese a
que su agenda durante la visita a la ciudad está colmada de
compromisos, el nuncio espera encontrar tiempo para pasarlo con su
familia y poder visitar la tumba de su madre, al tiempo que espera
por el llamado del Vaticano, desde donde le informarán cuándo
asumirá su cargo como nuncio de Pakistán.
Orgullo
zuliano
Uno de los asistentes al homenaje será
monseñor Roberto Lückert, obispo de Coro, quien será el encargado de
dar la homilía durante la actividad religiosa. “La homilía no se
saldrá del programa semanal, sin embargo, estoy buscando un espacio
para poder hablar sobre Édgar porque es un merecido homenaje”.
Lückert indicó sentirse orgulloso como venezolano, zuliano y
como párroco, por el nombramiento de monseñor Édgar Peña como
nuncio, debido a que es una tarea muy loable pero a la vez exige una
gran preparación. El obispo de Coro recordó como el nuevo
representante diplomático del Vaticano en Pakistán siempre demostró
tener la capacidad y la disciplina para ejercer un cargo como el que
Benedicto XVI le ha otorgado. “Como estudiante fue excelente, además
demostró dominio en el manejo de los idiomas, requerimiento
necesario para ingresar al servicio diplomático de la Santa Sede y
de cualquier otro país del mundo”.
Se espera que monseñor
Roberto Lückert arribe a Maracaibo el sábado en la mañana para
participar en la misa, donde se le rendirá el homenaje que se
iniciara a las 6.00 de la tarde al nuncio para luego partir
inmediatamente a Coro para retornar a sus labores.
Cronología episcopal
El sábado 8 de enero:
El papa Benedicto XVI nombra a monseñor Édgar Peña Parra como nuncio
apostólico y arzobispo titular de la Diócesis de Telepte (Túnez),
convirtiéndose en el primer venezolano en lograr alcanzar semejante
cargo dentro de la Iglesia católica
Jueves 3 de
febrero: El Vaticano le asigna la nunciatura apostólica de
Pakistán a monseñor Édgar Peña Parra.
Sábado 5 de
febrero: Monseñor Édgar Peña Parra es ordenado como
arzobispo y oficializado como embajador del Estado Vaticano.
Agenda sagrada:
Viernes 25 de
febrero: Monseñor Édgar Peña ofrecerá una rueda de prensa
en la Basílica de Nuestra señora del Chiquinquirá. Hora: 9.30 de la
mañana.
Sábado 26 de febrero: En la
plazoleta de la Basílica se realizará la misa-homenaje a monseñor
Édgar Peña, organizada por la Iglesia católica zuliana, familiares y
el Gobierno regional. Luego se trasladarán a los predios de la
iglesia Santa Bárbara, donde se efectuará un brindis en honor al
nuncio de Pakistán. Hora: 6.00 de la tarde.
Domingo
27 de febrero: A las 11.00 de la mañana, monseñor Peña
oficiará una misa en la iglesia Padre Claret; posteriormente
presidirá otra a las 6.00 de la tarde en el templo de Nuestra Señora
de Coromoto.
Lunes 28 de febrero:Estará en
la Universidad Católica Cecilio Acosta, donde recibirá un
reconocimiento de parte de las autoridades de esa casa de estudios.
Hora: 9.00 de la mañana.
Mañana llega al Zulia monseñor Édgar
Peña
José Manuel Sánchez
Los parientes del nuevo nuncio
apostólico de Pakistán también forman parte del comité organizador
del homenaje que se le rendirá el próximo sábado a las 6.00 de la
tarde en la Plazoleta de la Basílica
Maracaibo, 24 de
Febrero de 2011.- Completamente emocionados y con los
brazos abiertos se encuentran los familiares de monseñor Édgar Peña
Parra, quienes están a la espera de su arribo a Maracaibo. Su
llegada se efectuará mañana a primera hora a través de un vuelo
procedente de Honduras, donde se encuentra cumpliendo con
actividades religiosas y propias de su rango.
Los parientes
del nuevo nuncio apostólico de Pakistán también forman parte del
comité organizador del homenaje que se le rendirá el próximo sábado
a las 6.00 de la tarde en la Plazoleta de la Basílica, donde se
espera que asistan 15 obispos del occidente del país y cerca de tres
mil personas.
Eddy Peña, hermano del prelado marabino,
explicó que existe en toda la familia un orgullo inmenso por logros
que ha alcanzado. Señaló que se espera que para el día del homenaje
asistan la mayoría de los parientes y amigos del clérigo, incluyendo
a su padre, quien por su avanzada edad no pudo asistir a la
ordenación episcopal que se efectuó el pasado 5 de febrero en la
ciudad del Vaticano.
El hermano de monseñor Peña indicó que
después de la actividad especial del sábado, su hermano continuará
con una apretada agenda que los llevará a oficiar misa en la Iglesia
Padre Claret el domingo en la mañana para posteriormente presidir
otra en la iglesia Nuestra Señora de Coromoto. El lunes hará lo
mismo pero dentro de la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA).
Mientras espera por el llamado del Vaticano para asumir el
cargo de nuncio en el país asiático, monseñor Peña compartirá su
tiempo entre su familia y los compromisos de su agenda personal.
Hasta 17 grupos participarán en
misa del nuncio
José Manuel Sánchez
Dentro de
las responsabilidades que tienen los Servidores está la de preparar
todo para que el descenso que realizará "de manera especial" la
santa reliquia transcurra de manera normal
Continúan ultimando los
detalles para el homenaje que se le realizará a monseñor Édgar Peña
Parra, nuncio apostólico de Pakistán, quien arribará el próximo
viernes 25 a la tierra que lo viera nacer hace 50 años. Para
realizar los preparativos finales participan los 17 grupos
parroquiales que hacen vida dentro de la Basílica de Nuestra Señora
de Chiquinquirá.
Jorge Vílchez, presidente electo de la
Sociedad de los Servidores de María, destacó la labor que
desarrollan todos en torno a la ceremonia. “Estamos trabajando en
conjunto para que todo salga de acuerdo a lo planeado”.
Dentro de las responsabilidades que tienen los Servidores está la de
preparar todo para que el descenso que realizará "de manera
especial" la santa reliquia transcurra de manera normal, tal y como
debe ser su ascenso al trono una vez que finalice el acto. “Existe
una gran expectativa dentro de la comunidad porque esta es la
primera vez que la Virgen sale de su nicho con la ausencia de don
Enairo”.
El servidor señaló que la misa que se realizará para
homenajear a monseñor Édgar Peña Parra tendrá doble significado.
"Esto es algo que la Iglesia zuliana prepara para agradecer por
colocar el nombre del Zulia y de Venezuela en lo más alto del plano
internacional, pero a la vez el reconocimiento de parte del
diplomático papal y de su familia a Dios y a la Virgen por haberlo
llevado hasta donde está".
Monseñor Édgar Peña llega al
Zulia el próximo viernes
El nuevo
nuncio de Pakistán será homenajeado el próximo sábado 26 en la
plazoleta de la Basílica. Monseñor Roberto Lückert, obispo de Coro,
será el encargado de dar la homilía durante la celebración
eucarística
Maracaibo, 22 de Febrero de 2011.-
Para el próximo viernes 25 está previsto que arribe a
Maracaibo monseñor Édgar Peña Parra, nuevo nuncio apostólico de
Pakistán, quien recibirá de la manos del pueblo que lo vio crecer y
formarse, un merecido homenaje que se llevará a cabo el sábado 26 de
febrero en la plazoleta de la Basílica de Nuestra Señora de
Chiquinquirá.
Monseñor Parra se encuentra en Honduras,
donde prestó servicio diplomático por varios años. Allí oficiará una
ceremonia en el templo de Nuestra Señora de Suyapa, patrona de ese
pueblo centroamericano y la cual celebró sus fiestas patronales el
pasado 3 de febrero. De allí partirá vía área hasta Venezuela el
día 24 en la noche, hará escala Panamá y arribará a la capital
zuliana el viernes a primera hora. "Estoy ansioso de estar junto a
mi pueblo. Al llegar a Maracaibo esperaré la llamada de Vaticano
para informarme en qué momento me voy a Pakistán", precisó Parra a
La Verdad vía telefónica.
El clérigo y diplomático dijo desconocer a
ciencia cierta lo detalles de la ceremonia que se realizará en su
honor; sin embargo señaló que la Universidad Católica Cecilio Acosta
(UNICA) le entregará una condecoración, aunque también le han
notificado de algunos reconocimientos de parte de la Gobernación, la
Alcaldía de Maracaibo y el Consejo Legislativo del Zulia.
Eleuterio Cuevas, párroco de la Basílica, señaló que se estima que
alrededor de tres mil personas asistirán al evento que se iniciara a
las 6.00 de la tarde del sábado. Asistirán 15 obispos del occidente
del país, entre los que destacan monseñor Ubaldo Santana, arzobispo
de Maracaibo; y monseñor Roberto Lückert, obispo de Coro, quien será
en el encargado de dar la homilía. Tras la misa se realizara un
brindis en honor a Monseñor Peña Parra en los predios de la iglesia
Santa Bárbara.
Don Enairo aun no tiene sucesor
Por tratarse de una fecha significativa, la Santa Reliquia de
Nuestra Señora de Chiquinquirá, bajará para acompañar al pueblo
zuliano a rendirle un homenaje a monseñor Édgar Peña Parra, quien
fue nombrado recientemente como embajador de la Santa Sede en
Pakistán. Una vez culminada la ceremonia la misa, el sagrado retablo
regresará a su trono. Curiosamente las joyas y el retablo no
serán retocados o limpiados para esta ocasión, debido a que aun no
se ha designado a quien suplirá en esas labores a don Enairo
Villasmil, quien falleció el pasado 12 de febrero.
Se despide de México el excmo. Sr.
Obispo Edgar Peña Parra, Nuncio Apostólico en Pakistán
Cdad. de México,
19 de Febrero de 2011.- El Excmo. Sr. Obispo Edgar Peña
Parra, quien trabajó por más de cinco años como consejero de la
Nunciatura de México, acudió como peregrino a la Insigne y Nacional
Basílica de Guadalupe para pedir a la Emperatriz de América que lo
acompañe en su nueva misión, ya que recibió el nombramiento de
Nuncio Apostólico en Pakistán.
La Conferencia del
Episcopado Mexicano, la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe y
las Obras Misionales Pontificio Episcopales de México participaron
en la solemne concelebración eucarística para encomendar el
Ministerio episcopal de Monseñor Edgar Peña Parra a la Santísima
Virgen.
La Santa Misa fue
presidida por monseñor Peña Parra quien afirmó que acudía como
peregrino para dar gracias a Dios por el tiempo que estuvo en México
y para pedir a la Santísima Virgen que lo acompañe en su nueva
misión como Nuncio Apostólico en Pakistán. El Excmo. Sr. Carlos
Aguiar Retes, Presidente de la CEM afirmó que Monseñor Edgar ha
sabido renunciar a sí mismo, tomar su cruz y cumplir el ministerio
que el Santo Padre Benedicto XVI le ha encomendado.
A nombre del Episcopado
Mexicano y de la Basílica de Guadalupe, Mons. Edgar Peña recibió un
par de insignes presentes: una casulla y un pectoral con la imagen
de Nuestra Señora de Guadalupe.
Mons. Peña dirigió un
breve mensaje a la feligresía congregada en la ceremonia que se
consideró una despedida, agradeciendo la cercanía del episcopado,
del clero mexicano y de las comunidades de fieles (especialmente la
de la parroquia de la Purísima Concepción Tlacopac en la ciudad de
México) con quienes mantuvo un estrecho trabajo pastoral.
A la celebración
acudieron los representantes del Gobierno Federal y del Gobierno del
Estado de México para desear suerte a Mons. Peña en la nueva
encomienda que le ha dado el Santo Padre Benedicto XVI, como Nuncio
Apostólico en Pakistán.
En entrevista con Desde
la fe, Mons. Peña Parra adelantó que desea no ser sino la
representación del Santo Padre en aquel país y permitir que la frase
Fiat voluntas tuas (Hágase Tu Voluntad) lo conduzca por los mejores
caminos para poder servir y acompañar a la Iglesia católica
pakistaní. La Basílica de Guadalupe ofreció una comida a ambos
nuncios apostólicos y a los obispos que le acompañaron; en ella,
Mons. Enrique Glennie Graue, dirigió unas breves palabras a Mons.
Peña Parra para que lleve en el corazón a la Santísima Virgen de
Guadalupe para que le auxilie a soportar la enorme carga que
significa la nueva misión en Pakistán.
Por su parte, Monseñor Edgar concluyó dando gracias por su
presencia a todas las personas que le acompañaron en la Celebración.
Monseñor Edgar Peña
viaja ahora a Tegucigalpa Honduras donde donde realizará la
eucaristía en el santuario de Nuestra Señora de Suyapa en acción de
Gracias por su nombramiento y por haber estado en la Nunciatura de
este país durante 4 años de su carrera diplomática, luego vendrá a
Venezuela a Maracaibo donde oficiará el día 26 de febrero, junto a
la Grey Zuliana la Santa Eucaristía en la plazoleta de la Basílica
de Nuestra Señora de Chiquinquirá.
Celebración Eucarística de
Mons. Edgar Peña Parra, Nuncio Apostólico en Pakistán
18 de febrero de 2011 Basílica de Guadalupe México
"He
venido como un peregrino más, como vinieron los de Toluca, a decirle
a la Virgen de Guadalupe que la amo, a dar gracias por este regalo
de amistad de mis hermanos en el episcopado, de mis amigos, y a
pedirle a la Virgen de Guadalupe que me proteja en esta nueva
misión”.
Son las palabras de Mons. Edgar Peña Parra después de la
Celebración Eucarística que presidió en la Basílica de Guadalupe
este viernes 18 de febrero, antes de partir a su natal Venezuela y a
su nueva misión como Nuncio Apostólico en Pakistán, y luego también
de concluir su notable servicio de cinco años en la Nunciatura
Apostólica en México.
Al comenzar la Celebración Eucarística, Mons. Enrique Glennie
Graue, Vicario General y Episcopal de Guadalupe y Rector del
Santuario –a nombre del Venerable Cabildo de Guadalupe y del
presbiterio--, dio la bienvenida a Mons. Edgar Peña así como a los
obispos, sacerdotes y laicos que le acompañaron en esta acción de
gracias.
El
pasado sábado cinco de febrero nos alegramos por la ordenación
episcopal que el Santo Padre le confirió, y hoy a los pies de la
santísima Virgen todos nosotros le acompañamos encomendando su
ministerio, destacó Mons. Enrique Glennie.Durante la homilía, Mons.
Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado
Mexicano, recordó que Jesús nos pide la decisión de seguirlo y la
confianza de que el Él encontraremos la verdadera vida. En ese
sentido dio la bienvenida al colegio episcopal a Monseñor Edgar y le
agradeció el servicio como consejero de la Nunciatura que prestó a
la Iglesia que peregrina en México, desde donde supo renunciar a si
mismo y cargar la cruz. “Eso consolidará tu misión en Pakistán en
bien de la Iglesia”, señaló. “Sabemos, tenemos toda la
confianza por la fe, que tú estás entre los que no se avergüenzan de
dar a conocer a Cristo y el proyecto de Dios a través de Él, pero
también le pedimos a nuestra Madre María de Guadalupe, que te de la
fortaleza y la sabiduría para transmitir esta convicción de forma
eficaz en este pueblo hermano, lejano pero hermano, en la gran
familia de Dios, en el proyecto de Dios de Pakistán. Que el Señor te
bendiga abundantemente.”
Al
finalizar la misa Mons. Edgar agradeció su servicio en México. “He
pasado un tiempo profundo, de fe, de trabajo, de experiencia
sacerdotal”, dijo, y al tiempo expresó su agradecimiento al actual
Nuncio en México, Mons. Christophe Pierre. Enseguida, los
participantes se reunieron en un convivio.
Monseñor Edgar Peña
Parra nació el 6 de marzo de 1960 en la arquidiócesis de Maracaibo,
estado Zulia, al noroeste de Venezuela. El 23 de agosto de 1985 fue
ordenado sacerdote y el pasado 05 de febrero recibió las insignias
episcopales: el anillo, la mitra y el báculo.
Mons. Edgar Peña, es el
primer sacerdote venezolano en el servicio diplomático del Vaticano.
Habla italiano, inglés, francés y ruso. Ha colaborado en la
representación Pontificia en Kenia, en la sede de las Naciones
Unidas en Ginebra y en las nunciaturas apostólicas en Sudáfrica,
Honduras y México. Ahora será arzobispo titular de Telepte y nuncio
en Pakistán, un país de 176 millones de habitantes de los cuales el
95% son musulmanes, y el resto son cristianos o pertenecen a la
tradición religiosa hindú.
Chinita bendice primera misa
episcopal de Peña
Acompañado
por la Réplica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y lleno
de emoción, monseñor Edgar Peña Parra ofició, ayer, su primera misa
episcopal en la Basílica de San Pedro, en el "altar de la Cátedra de
Pedro", que tiene como fondo ventanal que representa al Espíritu
Santo como una paloma, rodeado de una vorágine de ángeles y santos
(obra de Gian Lorenzo Bernini).A las 9:00 de la mañana, hora de Italia,
(4:00 de la madrugada en Venezuela) el primer Nuncio Apostólico
venezolano ofició la eucaristía delante de toda la delegación
zuliana, amigos y familiares que viajaron a Roma para acompañarlo en
su consagración, como embajador del Vaticano en el mundo. El arzobispo de Maracaibo, monseñor Ubaldo
Santana; de Coro, Roberto Lückert, y el obispo de Cabimas, William
Delgado acompañaron a Peña en la ceremonia.El coro del Vaticano entonó el himno de la
patrona zuliana: “Gloria a ti, casta Señora...”, de Graciela Rincón
Calcaño, y en brazos de los Caballeros de la orden de Malta entró la
Virgen Morena, por la nave central, para brindarle su bendición a
Monseñor Edgar Peña Parra.Todos los zulianos presentes en el templo,
entre los que estaban los diferentes presbíteros del país, siguieron
al coro con mucho sentimiento y orgullo.
La homilía fue dada por monseñor Ubaldo
Santana, quien dijo con emoción: “Edgar hasta ayer te llamé hijo,
hoy te llamo hermano en el episcopado”.
Monseñor Peña Parra fue
consagrado, el pasado sábado, por el papa Benedicto XVI, dentro de
la Basílica de San Pedro. Allí le recibió de su Santidad las
insignias episcopales: el anillo, la mitra y el báculo.
El embajador del Vaticano iniciará su
ministerio episcopal en Pakistán, país donde el 95% de sus
habitantes son musulmanes.
Ayer, tras culminar la
eucaristía Peña estuvo con el grupo que asistió de Venezuela en los
alrededores de la plaza de San Pedro para luego escuchar, al
mediodía, el Ángelus del Papa.
“Todas las personas que
acompañamos desde nuestro país a Edgar fuimos invitados junto con él
por la embajada venezolana, en Italia, a un almuerzo”, contó su
amigo de la infancia, el abogado Gustavo Ruiz.
El Nuncio Apostólico
estará hasta el 12 de febrero en Roma haciendo algunas visitas
necesarias para “recibir las instrucciones para ir al país donde fui
asignado”, contó a PANORAMA el día de la consagración.
Luego viajará a México a culminar unos
trabajos que dejó pendientes y celebrará el 18 una misa en la
Basílica de Guadalupe.
Dos días después, estará en Honduras. Allí
realizará una eucaristía en el santuario de Nuestra Señora de
Suyapa.
“De allí me voy a
Venezuela, llego el 24 de febrero, el viernes realizaremos una rueda
de prensa y el 26 de tengo la misa en la plazoleta de la Basílica.
Estaré unos días en Venezuela y luego volveré a Roma, porque quiero
que éste sea el punto de partida para Pakistán”, detalló Peña.
Ante el nombramiento de este zuliano como
Nuncio Apostólico, los maracaiberos se mostraron complacidos y
orgullosos de él.
El vicepresidente de la
sociedad Servidores de María, Jorge Vílchez, expresó que este
nombramiento era un regalo que el Santo Padre le da a Maracaibo.
“Con él compartimos vivencias, pues es un ser sencillo”.
El servidor Yerwin
Hernández, enfatizó que “estamos esperando el 26 porque ese día la
reliquia saldrá acompañarlo en su eucaristía. Es un orgullo que sea
chiquinquireño”.
Misa para
la ordenación episcopal de cinco sacerdotes. La homilía del Papa
Hoy
misa en la Basílica de San Pedro, presidida por el Papa por la
ordenación episcopal de cinco sacerdotes: Mons.. Savio Hon Tai-Fai,
salesiano, secretario de la Congregación para la Evangelización de
los Pueblos, Mons.. Marcello Bartolucci, secretario de la
Congregación para las Causas de los Santos, Monseñor. Celso Morgan,
secretario de la Congregación para el Clero, Mons.. Antonio
Filipazzi Guido y Monseñor. Edgar Peña Parra, Nuncio Apostólico.
Obispos co-contribuyentes, los cardenales Angelo
Sodano y Tarcisio Bertone. "La mies es mucha - aún hoy, en este momento
- dijo el Papa en su homilía -. Aunque pueda parecer que una gran parte
del mundo moderno, los hombres de hoy, alejándose de Dios y creer que la
fe de una cosa del pasado - pero no es un anhelo que por fin se
establecerá la justicia, el amor, la paz, la pobreza y el sufrimiento
son superados, que la gente encuentra alegría. Todo este anhelo está
presente en el mundo de hoy, el anhelo de que es grande, por todo lo que
es bueno. Es la nostalgia del Redentor, Dios mismo, aun cuando se le
niega. " Luego añadió: "Tenemos cuidado de expresar que la fe es siempre
en el amor y la justicia de los unos a los otros y que nuestra práctica
social se inspira en la fe, esa fe se vive en el amor." He aquí el texto
completo de la homilía:
Queridos hermanos y hermanas:
Saludo
con afecto a estos cinco hermanos presbíteros que dentro de poco
recibirán la ordenación episcopal: monseñor Savio Hon Tai-Fai, monseñor
Marcello Bartolucci, monseñor Celso Morga Iruzubieta, monseñor Antonio
Guido Filipazzi y monseñor Edgar Peña Parra. Deseo expresarles mi
gratitud y la de la Iglesia por el servicio que han prestado hasta ahora
con generosidad y entrega, y formular la invitación a acompañarles con
la oración en el ministerio al que están llamados en la Curia romana y
en las representaciones pontificias como sucesores de los Apóstoles,
para que el Espíritu Santo los ilumine y los guíe siempre en la mies del
Señor. «La mies es abundante y los
obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su
mies» (Lc 10, 2). Estas palabras del Evangelio de la misa de hoy nos
tocan especialmente de cerca en esta hora. Es la hora de la misión:
queridos amigos, el Señor os envía a vosotros a su mies. Debéis cooperar
en la tarea de la que habla el profeta Isaías en la primera lectura: «El
Señor me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, para curar
los corazones desgarrados» (Is 61, 1). Este es el trabajo para la mies
en el campo de Dios, en el campo de la historia humana: llevar a los
hombres la luz de la verdad, liberarlos de la pobreza de verdad, que es
la verdadera tristeza y la verdadera pobreza del hombre. Llevarles la
buena noticia que no es sólo palabra, sino también acontecimiento: Dios,
él mismo, ha venido a nosotros. Nos toma de la mano, nos lleva hacia lo
alto, hacia sí mismo, y así cura el corazón desgarrado. Damos gracias al
Señor porque manda obreros a la mies de la historia del mundo. Le damos
gracias porque os manda a vosotros, porque habéis dicho sí y porque en
esta hora pronunciaréis nuevamente vuestro «sí» a ser obreros del Señor
para los hombres.
«La
mies es abundante» también hoy, precisamente hoy. Aunque pueda parecer
que grandes partes del mundo moderno, de los hombres de hoy, dan las
espaldas a Dios y consideran que la fe es algo del pasado, existe el
anhelo de que finalmente se establezcan la justicia, el amor, la paz, de
que se superen la pobreza y el sufrimiento, de que los hombres
encuentren la alegría. Todo este anhelo está presente en el mundo de
hoy, el anhelo hacia lo que es grande, hacia lo que es bueno. Es la
nostalgia del Redentor, de Dios mismo, incluso donde se lo niega.
Precisamente en esta hora el trabajo en el campo de Dios es muy urgente
y precisamente en esta hora sentimos de modo especialmente doloroso la
verdad de las palabras de Jesús: «Son pocos los obreros». Al mismo
tiempo el Señor nos da a entender que no podemos ser simplemente
nosotros solos quienes enviemos obreros a su mies; que no es una
cuestión de gestión, de nuestra propia capacidad organizativa. Los
obreros para el campo de su mies los puede enviar sólo Dios mismo. Pero
los quiere enviar a través de la puerta de nuestra oración. Nosotros
podemos cooperar a la venida de los obreros, pero sólo podemos hacerlo
cooperando con Dios. Así esta hora del agradecimiento porque se realiza
un envío a la misión es también especialmente la hora de la oración:
Señor, envía obreros a tu mies. Abre los corazones a tu llamada. No
permitas que nuestra súplica sea vana.
La liturgia del día de hoy
nos da, por tanto, dos definiciones de vuestra misión de obispos, de
sacerdotes de Jesucristo: ser obreros en la mies de la historia del
mundo con la tarea de curar abriendo las puertas del mundo al señorío de
Dios, a fin de que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el
cielo. Y nuestro ministerio se describe como cooperación a la misión de
Jesucristo, como participación en el don del Espíritu Santo, que se le
dio a él en cuanto Mesías, el Hijo ungido de Dios. La Carta a los
Hebreos —la segunda lectura— completa esto a partir de la imagen del
sumo sacerdote Melquisedec, que remite misteriosamente a Cristo, el
verdadero Sumo Sacerdote, el Rey de paz y de justicia.
Pero quiero decir unas
palabras sobre cómo poner en práctica esta gran tarea, sobre lo que
exige concretamente de nosotros. Para la Semana de oración por la unidad
de los cristianos, este año las comunidades cristianas de Jerusalén
habían elegido un pasaje de los Hechos de los Apóstoles, en el que san
Lucas quiere ilustrar de modo normativo cuáles son los elementos
fundamentales de la existencia cristiana en la comunión de la Iglesia de
Jesucristo. Se expresa así: «Perseveraban en la enseñanza de los
Apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones»
(Hch 2, 42).
En
estos cuatro elementos básicos del ser de la Iglesia está descrita a la
vez también la tarea esencial de sus pastores. Los cuatro elementos
están unidos mediante la expresión «perseveraban» —«erant
perseverantes»—: la Biblia latina traduce así la expresión griega
προσκαρτερέω: la perseverancia, la asiduidad, pertenece a la esencia del
ser cristianos y es fundamental para la tarea de los pastores, de los
obreros en la mies del Señor. El pastor no debe ser una caña que se
dobla según sopla el viento, un siervo del espíritu del tiempo. El ser
intrépido, la valentía de oponerse a las corrientes del momento
pertenece de modo esencial a la tarea del pastor. No debe ser una caña,
sino —según la imagen del primer salmo— debe ser como un árbol que tiene
raíces profundas en las cuales permanece firme y bien fundamentado. Lo
cual no tiene nada que ver con la rigidez o la inflexibilidad. Sólo
donde hay estabilidad hay también crecimiento. El cardenal Newman, cuyo
camino estuvo marcado por tres conversiones, dice que vivir es
transformarse. Sin embargo, sus tres conversiones y las transformaciones
acontecidas en ellas son un único camino coherente: el camino de la
obediencia hacia la verdad, hacia Dios; el camino de la verdadera
continuidad que precisamente así hace progresar.
«Perseverar en la enseñanza
de los Apóstoles»: la fe tiene un contenido concreto. No es una
espiritualidad indeterminada, una sensación indefinible para la
trascendencia. Dios ha actuado y precisamente él ha hablado. Realmente
ha hecho algo y realmente ha dicho algo. Ciertamente, la fe es, en
primer lugar, confiarse a Dios, una relación viva con él. Pero el Dios
al cual nos confiamos tiene un rostro y nos ha dado su Palabra. Podemos
contar con la estabilidad de su Palabra. La Iglesia antigua resumió el
núcleo esencial de la enseñanza de los Apóstoles en la llamada Regula
fidei, que, substancialmente, es idéntica a las profesiones de fe. Este
es el fundamento seguro, sobre el cual nos basamos también hoy los
cristianos.
Es la base segura sobre la
cual podemos construir la casa de nuestra fe, de nuestra vida (cf. Mt 7,
24 ss). Y de nuevo, la estabilidad y el carácter definitivo de lo que
creemos no significan rigidez. San Juan de la Cruz comparó el mundo de
la fe a una mina en la cual descubrimos siempre nuevos tesoros, tesoros
en los cuales se desarrolla la única fe, la profesión del Dios que se
manifiesta en Cristo. Como pastores de la Iglesia vivimos de esta fe y
así también podemos anunciarla como la buena noticia que hace que
estemos seguros del amor de Dios y de que él nos ama.
El segundo pilar de la
existencia eclesial, san Lucas lo llama κοινωνία: communio. Después del
concilio Vaticano II, este término se ha convertido en una palabra
central de la teología y del anuncio, porque en él, de hecho, se
expresan todas las dimensiones del ser cristianos y de la vida eclesial.
Lo que san Lucas quiere expresar exactamente con esta palabra en este
texto, no lo sabemos. Por tanto, podemos tranquilamente comprenderla
basándonos en el contexto global del Nuevo Testamento y de la Tradición
apostólica. Una primera gran definición de communio la da san Juan al
comienzo de su primera carta: Lo que hemos visto y oído, lo que palparon
nuestras manos, os lo anunciamos, para que estéis en comunión con
nosotros. Y nuestra communio es comunión con el Padre y con su Hijo
Jesucristo (cf. 1 Jn 1, 1-4). Dios se ha hecho para nosotros visible y
tangible y así ha creado una comunión real con él mismo. Entramos en esa
comunión a través del creer y el vivir juntamente con quienes lo han
palpado. Con ellos y a través de ellos, nosotros mismos de algún modo lo
vemos, y palpamos al Dios que se ha hecho cercano.
Así la dimensión horizontal
y la vertical están aquí inseparablemente enlazadas una con otra. Al
estar en comunión con los Apóstoles, al estar en su fe, nosotros mismos
estamos en contacto con el Dios vivo. Queridos amigos, para esto sirve
el ministerio de los obispos: que esta cadena de la comunión no se
interrumpa. Esta es la esencia de la sucesión apostólica: conservar la
comunión con aquellos que han encontrado al Señor de modo visible y
tangible y así tener abierto el cielo, la presencia de Dios entre
nosotros. Sólo mediante la comunión con los sucesores de los Apóstoles
estamos también en contacto con el Dios encarnado. Pero vale igualmente
lo contrario: sólo gracias a la comunión con Dios, sólo gracias a la
comunión con Jesucristo esta cadena de los testigos permanece unida.
Nunca somos obispos solos, nos dice el Vaticano II, sino siempre y
solamente en el colegio de los obispos. Este, además, no puede
encerrarse en el tiempo de la propia generación.
A la colegialidad pertenece
el entrelazado de todas las generaciones, la Iglesia viva de todos los
tiempos. Vosotros, queridos hermanos, tenéis la misión de conservar esta
comunión católica. Sabéis que el Señor encomendó a san Pedro y a sus
sucesores que estuvieran en el centro de esa comunión, que fueran los
garantes del estar en la totalidad de la comunión apostólica y de su fe.
Ofreced vuestra ayuda para que permanezca vivo el gozo por la gran
unidad de la Iglesia, por la comunión de todos los lugares y todos los
tiempos, por la comunión de la fe que abraza el cielo y la tierra. Vivid
la communio, y vivid con el corazón, día tras día, su centro más
profundo en ese momento sagrado, en el cual el Señor mismo se dona en la
santa Comunión.
Con esto hemos llegado
al elemento fundamental sucesivo de la existencia eclesial, mencionado
por san Lucas: la fracción del pan. La mirada del Evangelista, en este
punto, vuelve atrás, a los discípulos de Emaús, que reconocieron al
Señor por el gesto de partir el pan. Y desde allí la mirada vuelve
todavía más atrás, a la hora de la última Cena, en la cual Jesús, al
partir el pan, se distribuyó a sí mismo, se hizo pan por nosotros y
anticipó su muerte y su resurrección. Partir el pan, la santa
Eucaristía, es el centro de la Iglesia y debe ser el centro de nuestro
ser cristianos y de nuestra vida sacerdotal. El Señor se nos da. Cristo
resucitado entra en mi interior y quiere transformarme para hacerme
entrar en una profunda comunión con él.
Así me abre también a todos
los demás: nosotros, siendo muchos, somos un solo pan y un solo cuerpo,
dice san Pablo (cf. 1 Co 10, 17). Tratemos de celebrar la Eucaristía con
una entrega, un fervor cada vez más profundo; tratemos de organizar
nuestros días según su medida; tratemos de dejarnos plasmar por ella.
Partir el pan: así se expresa asimismo el compartir, el transmitir
nuestro amor a los demás. La dimensión social, el compartir no es un
apéndice moral que se añade a la Eucaristía, sino que es parte de ella.
Esto resulta claramente del versículo que en los Hechos de los Apóstoles
sigue al que acabamos de citar: «Los creyentes… tenían todo en común»,
dice san Lucas (2, 44). Prestemos atención a que la fe se exprese
siempre en el amor y en la justicia de unos con otros y que nuestra
práctica social se inspire en la fe; que la fe se viva en el amor.
Como
último pilar de la existencia eclesial, san Lucas menciona «las
oraciones». Habla en plural: oraciones. ¿Qué quiere decir con esto?
Probablemente piensa en la participación de la primera comunidad de
Jerusalén en las oraciones en el templo, en los ordenamientos comunes de
la oración. Así se pone de relieve algo importante. La oración, por una
parte, debe ser muy personal, un unirme en lo más profundo a Dios. Debe
ser mi lucha con él, mi búsqueda de él, mi agradecimiento a él y mi
alegría en él. Sin embargo, nunca es solamente algo privado de mi «yo»
individual, que no atañe a los demás. Esencialmente, orar es también un
orar en el «nosotros» de los hijos de Dios. Sólo en este «nosotros»
somos hijos de nuestro Padre, a quien el Señor nos ha enseñado a orar.
Sólo este «nosotros» nos abre el acceso al Padre. Por una parte, nuestra
oración debe ser cada vez más personal, tocar y penetrar cada vez más
profundamente el núcleo de nuestro «yo». Por otra, debe alimentarse
siempre de la comunión de los orantes, de la unidad del Cuerpo de
Cristo, para plasmarme verdaderamente a partir del amor de Dios. Así
orar, en última instancia, no es una actividad entre otras, una parte de
mi tiempo. Orar es la respuesta al imperativo que está al inicio del
Canon en la celebración eucarística: Sursum corda: levantemos el
corazón.
Se trata de elevar mi
existencia hacia la altura de Dios. En san Gregorio Magno se encuentra
una hermosa palabra al respecto. Recuerda que Jesús llama a Juan el
Bautista una «lámpara que ardía y brillaba» (Jn 5, 35) y sigue:
«ardiente por el deseo celestial, brillante por la palabra. Por tanto, a
fin de que se conserve la veracidad del anuncio, se debe conservar la
altura de la vida» (Hom. en Ez. 1, 11: 7 ccl 142, 134). La altura, la
medida alta de la vida, que precisamente hoy es tan esencial para el
testimonio en favor de Jesucristo, sólo la podemos encontrar si en la
oración nos dejamos atraer continuamente por él hacia su altura.
Duc in altum (Lc 5, 4): Rema
mar adentro y echad vuestras redes para la pesca. Esto lo dijo Jesús a
Pedro y a sus compañeros cuando los llamó a convertirse en «pescadores
de hombres». Duc in altum: el Papa Juan Pablo II, en sus últimos años,
retomó con fuerza esta palabra y la proclamó en voz alta a los
discípulos del Señor de hoy. Duc in altum os dice a vosotros el Señor en
esta hora, queridos amigos. Habéis sido llamados a tareas que conciernen
a la Iglesia universal. Estáis llamados a echar la red del Evangelio en
el mar agitado de este tiempo para obtener la adhesión de los hombres a
Cristo; para sacarlos, por así decir, de las aguas salinas de la muerte
y de la oscuridad en la cual la luz del cielo no penetra. Debéis
llevarlos a la tierra de la vida, en la comunión con Jesucristo.
En un pasaje del primer
libro de su obra sobre la santísima Trinidad, san Hilario de Poitiers
prorrumpe improvisamente en una oración: Por esto rezo «para que tú
hinches las velas desplegadas de nuestra fe y de nuestra profesión con
el soplo de tu Espíritu y me impulse hacia adelante en la travesía de mi
anuncio» (I 37 CCL 62, 35s). Sí, por esto rezamos en esta hora por
vosotros, queridos amigos. Por tanto, desplegad las velas de vuestras
almas, las velas de la fe, de la esperanza, del amor, a fin de que el
Espíritu Santo pueda hincharlas y concederos un viaje bendito como
pescadores de hombres en el océano de nuestro tiempo. Amén.
Venezuela ya tiene su nuncio en el
VaticanoVenezuela ya tiene su nuncio en el
Vaticano
En una ceremonia
celebrada en la Basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano,
que inició a las 4.30 de la madrugada aproximadamente, y culminó
tres horas más tarde se dio la consagración episcopal del zuliano,
monseñor Édgar Peña, junto con otros cuatro prelados
El Vaticano, 5
de Febrero de 2010.- En una ceremonia celebrada en la
Basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, que inició a las
4.30 de la madrugada aproximadamente, se dio la consagración
episcopal del zuliano, monseñor Édgar Peña, junto con otros cuatro
prelados.
Una vez entregado el anillo episcopal, la mitra y
el pastoral, Peña se convirtió en el primer zuliano
en representar al Vaticano.
Monseñor Peña ahora será el
embajador pontificio en Pakistán. En unas recientes declaraciones al
diario La Verdad el ahora obispo dijo: “Tengo que decirle a mi país
que cuentan conmigo, que cuenten con mi apoyo, con mi cariño y mi
amistad”.
Llevar las “Buenas nuevas de Jesús a Pakistán” es
la tarea que ahora tiene el obispo zuliano Édgar Peña, luego que el
papa Benedicto XVI lo haya consagrado y bendecido.
Ceremonia solemne
Durante una misa solemne, en cuya
homilía el Papa recordó del evangelio de Lucas que "la mies es
mucha, pero los obreros pocos" y dijo a los cuatro nuevos
obispos que ha llegado "la hora de la misión".
Benedicto XVI
manifestó que el trabajo que les encarga el Señor es "llevar a
los hombres la luz de la verdad, librarlos de la pobreza de verdad,
que es la verdadera tristeza y la verdadera pobreza del hombre".
"La mies es mucha también hoy. Aunque pueda parecer que en
grandes partes del mundo los hombres de hoy den la espaldas a Dios y
consideren la fe una cosa del pasado, existe todavía el anhelo de
que finalmente sea establecida la justicia, el amor y la paz y que
la pobreza y sufrimiento sean superados, que los hombres encuentren
la alegría", afirmó el Pontífice.
El papa Ratzinger
agregó que trabajar en el campo del Señor es en estos momentos
"urgente, ya que en estas horas nos damos cuenta de forma dolorosa
de las palabras del Señor de que son pocos los obreros".
El Obispo de Roma añadió que la Iglesia por si misma no puede
enviar obreros a la mieses del Señor, sino que sólo Dios es el que
puede hacerlo, en referencia a las vocaciones.
"Esto no
es una cuestión de ser mánager o de nuestra capacidad organizativa",
señaló el papa, que agregó que la Iglesia lo que puede hacer es
"cooperar" para que lleguen esos obreros.
Benedicto XVI
afirmó también que un obispo no puede ser "una caña en una
ciénaga que se mueve según el viento que sopla, un siervo del
espíritu del tiempo, debe ser intrépido y tener la valentía de
oponerse a las corrientes del momento".
El obispo,
precisó, debe ser un árbol de raíces profundas, en las que está bien
basado, lo que no significa -añadió- que tenga que ser rígido o
inflexible.
Benedicto XVI recordó que los obispos están
llamados a tirar las redes del Evangelio en el mar agitado de
nuestro tiempo para lograrla adhesión de los hombres a Cristo, "para
sacarlos de las aguas salinas de la muerte y de la oscuridad en la
que no penetra la luz del cielo y llevarlos a la tierra de la vida,
a la comunión con Jesucristo".
Los nuevos obispos
Celso Morga, de 63 años, nació en Huércanos
(La Rioja, España) en 1948. Fue ordenado sacerdote
en 1972 y pertenece a la diócesis de Calahorra y La Calzada. Doctor
en Derecho Canónico por la Universidad de Navarra (España), prestó
servicios en la diócesis española de Calahorra y en la argentina de
Córdoba.
El 28 de diciembre del pasado año fue nombrado por
el papa secretario de la Congregación para el Clero, es decir
"número dos" del dicasterio que supervisa a los sacerdotes y
diáconos diocesanos.
El venezolano Edgar Peña Parra,
de 50 años, nació en Maracaibo (Venezuela) en 1960 y fue ordenado
sacerdote en 1985. Diplomado en Derecho Canónico, entró en el
servicio diplomático de la Santa Sede el 1 de abril de 1993.
Ha prestado servicios en la representación pontificia de Kenia, en
la sede de las Naciones Unidas en Ginebra y en las nunciaturas de
Sudáfrica, Honduras y México. El pasado 2 de febrero fue nombrado
nuncio (embajador de la Santa Sede) en Pakistán.
El
chino Savio Hon Tai-Fai, de 61 años, nació en Hong Kong en
1950. Pertenece a la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco y es
teólogo.
Su nombramiento como "número dos" de la Congregación
para la Evangelización de los Pueblos está considerado como "una
mano tendida" del Vaticano hacia la Iglesia Patriótica China -ya que
el nuevo obispo mantiene relaciones con esta Iglesia controlada por
el Partido Comunista China- y con las autoridades de Pekín.
El italiano Marcello Bartolucci tiene 67 años, pertenece a
la diócesis de Asís y es "número dos" de la llamada
"fábrica de los santos" desde el 29 de diciembre pasado. Antonio
Guido Filipazzi tiene 47 años, pertenece a la diócesis de
Ventimiglia y es el nuncio más joven del Vaticano.
A la
ceremonia asistió Aránzazu Vallejo, vicepresidenta del Gobierno
autónomo de La Rioja, donde nació el prelado español y el gobernador
del Zulia Pablo Pérez Alvarez junto a su esposa Carolina de Alvarez.
El Arzobispo Monseñor
Edgar Peña Parra, estrá en la tierra del sol amada,
Maracaibo, el 25 de febrero de 2010, y el 26 de febrero del 2011 se
reunirá con la Grey Zuliana, en una multitudinaria
Santa Misa que se celebrará en la plazoleta de la Basilíca de
Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá a las 6 de la tarde, para
lo cual se está invitando a todo el Zulia y toda Venezuela, para dar
Gracias a Dios, por bendecir a nuestro país con un altro pelado de
la Iglesia Católica.
Ordenado nuncio bajo el manto de La
Chinita
Monseñor Édgar Peña fue ordenado hoy
arzobispo y oficializado como embajador del estado del Vaticano en
Pakistán. El mismísimo papa Benedicto XVI presidirá la ceremonia y
le entregará su credencial
Su mirada se debió
encontrar hoy con la del Papa Benedicto XVI. Su cuerpo postrado ante
el Santo Padre en el altar mayor de la Basílica de San Pedro,
mientras el coro del Vaticano cantaba el Aleluya. Para cuando usted
lea esta edición, seguramente ya será el primer arzobispo venezolano
que servirá como nuncio apostólico en Pakistán. Edgar Peña, un
marabino de pura cepa sentirá hoy lo que para él es “el momento más
especial para un ser humano”.
Ayer, después de realizar el
ensayo general del acto de ordenación episcopal, Monseñor Edgar
Peña, habló con La Verdad para expresar a Venezuela su expectativa a
tan sólo 12 horas de su consagración. “La práctica de hoy (ayer) fue
un momento muy bonito en la Basílica de San Pedro. Mientras se
acerca la hora comienza la expectativa, se realizó con todos los
arzobispos la denominada oración de las vísperas”.
En la
entrevistas con este rotativo, se pusieron de manifiesto su carisma
y su amor por servir. “Tengo que decirle a mi país que cuentan
conmigo, que cuenten con mi apoyo, con mi cariño y mi amistad”.
Edgar Peña, espera poder volver pronto a Venezuela a encontrarse con
el Maracaibo de sus amores.
La Chinita en Roma
Al ser preguntando por en quien pensaría al momento de la
ordenación, Monseñor Edgar Peña no lo dudó: “La Chinita va estar en
mi corazón”. Explica el primer nuncio venezolano, que el Gobernador
del Zulia llevó una réplica de la Virgen de Chiquinquirá para
regalársela al Papa. Por tal motivo la patrona de los zulianos
también estará en el Vaticano. “Nuestra Chinita va estar en Roma
como un símbolo, como un recuerdo de este momento especial para el
Zulia para Maracaibo, para Venezuela y por supuesto para mí”,
sentenció Peña.
El prelado saladillero y sus más íntimos
tendrán la oportunidad de reunirse con su santidad Benedicto XVI.
“Mañana (hoy) voy a ser ordenado, se nos ha avisado que posterior a
la celebración, el Papa nos recibirá a cada uno de los Arzobispos
ordenados con parte de nuestra familia y nuestros invitados”.
Celebración diplomática. Luego de la misa, mientras Monseñor
Peña Parra esté con el Papa, el resto de la delegación venezolana
que fue a acompañar al nuncio en su ordenación compartirán de un
ameno encuentro en la sede pontificia. “Yo llegaré un poco más
tarde, pero ya quiero compartir con los que se han trasladado hasta
aquí”.
El embajador pontificio de El
Saladillo
Elvira Villasmil
Estudió en
un liceo de Las Delicias. En su barrio natal le llamaban “El
Curita”. Sirvió en Kenia 4 años.
Cuando
el primer embajador venezolano del papa Benedicto XVI le dijo a sus
compañeros de clases que iría a estudiar al seminario para ordenarse
sacerdote, nadie le creyó.
Durante su juventud, Edgar Peña
era el gran bailarín de las fiestas del liceo Andrés Bello, el líder
estudiantil que se iba con su amigo Gustavo Ruiz a jugar a los bolos
cada tarde, el fan de Los Beatles, de la salsa de las estrellas de
Fania y, como buen saladillero, de la gaita zuliana.
Los
bachilleres decidían qué carrera estudiar en la universidad:
derecho, arquitectura, odontología, y Edgar, el buenmozo que
conquistó el corazón de varias de sus compañeras y que caminó de la
mano de alguna novia en varias ocasiones, sabía que lo suyo era
ponerse la sotana e ir por el mundo predicando el evangelio.
“La vocación llegó cuando me llamó Dios y le hice caso. Dios se va
fijando en nosotros y nosotros le respondemos”, recuerda Peña desde
Roma, a pocas horas de ser consagrado como Nuncio Apostólico en una
solemne ceremonia en la Basílica de San Pedro.
Él,
fiel discípulo de la Iglesia, siguió adelante con su firme
convicción de mostrar a Jesús como el camino, la verdad y la vida.
Se despidió de la familia y partió con una pequeña maleta al
seminario Santo Tomás de Aquino, en Palmira, estado Táchira, y luego
finalizó sus estudios en el seminario de Santa Rosa de Lima, en
Caracas.
Postrado ante la Cruz hizo los votos de pobreza,
castidad consagrada y obediencia, mientras monseñor Domingo Roa
Pérez le imponía las manos y lo ordenaba sacerdote, con 25 años, el
23 de agosto de 1985, en la Basílica Nuestra Señora del Rosario
Chiquinquirá y San Juan de Dios, en Maracaibo, copada con más de 500
feligreses que celebraban la llegada de otro pastor para guiar al
rebaño de Dios.
El carismático cura se estrenó como párroco
de la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, en el sector Sierra
Maestra, luego en los templos de San Pablo, en La Rotaria y San
Rafael de El Moján, en el municipio Mara. Cumplía el sagrado
mandamiento de oficiar los sacramentos hasta que recibió una carta
del Nuncio Apostólico de Venezuela, Luciano Storero, en 1989:
“Reverendo padre Peña: Tengo el honor de comunicarle que usted ha
sido admitido a la Pontificia Academia Eclesiástica ya para el
próximo mes de octubre. (...) La dirección de la institución es
Piazza della Minerva 74, Roma. (...) Hoy, 5 de septiembre, he
informado a su arzobispo, Mons. Roa. Dedique su tiempo libre al
estudio del idioma de italiano. Le será muy útil”.
La abuela materna
Casimira se preocupaba por la formación académica de los niños,
pero, especialmente, velaba por el fortalecimiento de la fe
cristiana. Así que cada día, a las 6:00 de la tarde, los cuatro
niños, junto con la abuela, se sentaban alrededor de la radio para
rezar el Santo Rosario dirigido por el padre Olegario Villalobos, a
través de la frecuencia de La Voz de la Fe.
Después
de corretear con sus amigos por las calles saladilleras y jugar con
carritos, “El Curita”, como lo llamaban desde los seis años sus
familiares y los amigos, llegaba puntual a la cita del rosario
vespertino. Con su mano derecha hacía la señal de la cruz y repetía
el Padre Nuestro y el Avemaría. Escuchando y mirando a su abuela,
hoy fallecida, aprendió a manejar entre sus dedos las 59 cuentas del
rosario y a rezar los cinco misterios correspondientes a cada día:
los gozosos, los dolorosos y los gloriosos.
“Desde chiquito,
Edgar era estudioso, metódico y organizado en su vestir —comparte su
hermano Eddy, siete años mayor—. Siempre usaba un corbatín. Fue
elegante desde niño”.Mañana, “El Curita” de El Saladillo da un nuevo
paso en su vida eclesiástica. En la Ciudad del Vaticano, el papa
Benedicto XVI lo consagrará como arzobispo y Nuncio Apostólico de
Pakistán, país cuya religión oficial es el islam, practicada por el
95% de la población. El resto de los habitantes es cristiano o
hindú.
Allí, nuevamente a los pies de la Cruz, en el Trono de
San Pedro, se pondrá al servicio de Dios antes de continuar su
peregrinar confiado en la oración que ha hecho inscribir en su
escudo episcopal: “¡Hágase tu voluntad!”. Como embajador del Santo
Padre tiene allí una misión: “Seguiré profundizando el diálogo que
ya existe entre la Santa Sede y el pueblo de Pakistán”.
Nuncio zuliano ejercerá en país
hostil a la Iglesia
Leopoldo Márquez
El prelado
zuliano nunca ha estado en Pakistán, pero asegura que fungirá de
puente entre ese país y el Vaticano. Ayer partió la delegación de
zulianos que acompañará a Monseñor Édgar Peña en su ordenación
episcopal como nuncio de Pakistán
Maracaibo,
3 de Febrero de 2011.- La espera por conocer el destino
donde Monseñor Édgar Peña fungirá como representante del Papa
culminó. A tan sólo días de su ordenación episcopal, la Secretaría
del Estado del Vaticano informó que el prelado nacido en El
Saladillo será nuncio apostólico en Pakistán, donde tendrá la
oportunidad de asumir el mayor reto de su vida dedicada al
saserdocio. Tras confirmarse la noticia, Monseñor Peña habló con La
Verdad y confesó sentirse muy “contento de que el Santo Padre le
enviara a ese país”.
Pakistán, un país ubicado en el sur de
Asia, será el nuevo hogar de monseñor Édgar Peña. Un trabajo nada
fácil para el marabino que tendrá que ejercer sus funciones en una
nación repleta de musulmanes (97 por ciento de la población) y con
constantes ataque a la Iglesa Católica. En tal sentido el primer
nuncio apostólico venezolano comentó: “me han dicho los superiores
de la Secretaría de Estado que hay una comunidad católica viva que
no es inmensa pero está presente. Yo creo que es interesante
comenzar una misión como representante del Papa en un país
importante, un país asiático donde yo nunca había estado y eso me da
muchos gusto”.
El nuevo representante del Papa considera que
el gran reto de él en Pakistán es “representar al santo padre en ese
país tan cercano a la comunidad cristiana, para así poder servir de
puente para todo lo pueda estar vigente entre Pakistán y la Santa
Sede”. Para monseñor Peña ese es el desafío para cualquier nuncio.
Añadió “el Papa no me ha encomendado una tarea concreta más que
representarlo, trataré de hacer llegar todas las enseñanzas que él
me ha dado”.
Sobre el idioma y la adaptación a su nuevo
hogar, Édgar Peña explicó que allí –Pakistán- hay una lengua local
que es urdú, pero que en su mayoría al mismo tiempo se habla inglés.
“Con el inglés no tengo mayores dificultades, por lo tanto ahí
nos podremos en un primer momento comunicar en ese idioma”.
Expedición marabina
Ayer,
a las 9.00 de la mañana y en un vuelo de la aerolínea Acerca
Airlines, una delegación de 70 personas partió hacia la ciudad de
Caracas, donde realizaron una pequeña escala y se enrumbaron para
Roma, con la finalidad de acompañar a Edgar Peña en su ordenación
episcopal, el próximo sábado 5 de febrero a las 4.00 de la madrugada
(hora local).
Desde las 7.00 de la mañana fueron llegando al
aeropuerto los familiares, amigos, autoridades y allegados del nuevo
embajador de la Santa Sede. Entre quienes partieron para asistir a
la celebración destacaba la presencia de Pablo Pérez, Gobernador del
Zulia y su esposa; Ubaldo Santana, arzobispo de Maracaibo; William
Delgado, obispo de Cabimas; y Roberto Lückert, arzobispo de Coro.
Junto a ellos viajaron su hermano Eddy Peña, algunos amigos
sacerdotes, laicos y parte de su familia, quienes estarán presentes
en la Basílica de San Pedro.
Presencia zuliana en
Roma
Edgar Doria. Sacerdote.
“Conozco a Édgar desde hace 40 años cuando estaba en el
seminario y era un joven legionario en la parroquia Chiquinquirá.
Era un muchacho alegre con mucha inteligencia, sabiduría y fidelidad
a la Iglesia”.
Eddy Peña. Hermano.
“Siempre fue brillante y ya desde los seis años se le veía la
inclinación para las cosas religiosas. Que mayor alegría y orgullo
para una familia que ver a uno de sus integrantes cumplir sus metas.
Gustavo Ruiz. Amigo de la infancia.
“Viajo con la satisfacción y el orgullo de saber que un amigo de
estudios con quien compartí tantos momentos y juegos, está ocupando
un lugar tan importante dentro de la iglesia universal”.
Ubaldo Santana. Arzobispo de Maracaibo.
“Que el Papa le regale un obispo a una comunidad siempre es un gran
don, por eso salimos a la ordenación episcopal de Monseñor Peña que
es una gran bendición para el Zulia y para Venezuela.
Eleuterio Cuevas. Párroco de la Basílica.
“Sentimos que el Zulia y Venezuela siguen siendo noticia. Como
zulianos nos sentimos agradecidos y sobre todo rogamos a Dios por el
éxito de la misión que la iglesia le ha encomendado”
Peña Parra nuncio en
Pakistán
El papa Benedicto
XVI nombró hoy al arzobispo zuliano Edgar Peña Parra nuncio
(embajador de la Santa Sede) en Pakistán. El marabino ha prestado
servicios en la representación pontificia de Kenia, en la sede de la
ONU en Ginebra y en las nunciaturas de Sudáfrica, Honduras y México
Ciudad del Vaticano, 2 de Febrero de
2011.- El papa Benedicto XVI ha nombrado al arzobispo
venezolano Edgar Peña Parra nuncio (embajador de la Santa Sede) en
Pakistán, informó hoy el Vaticano.
Edgar Peña Parra fue
nombrado el pasado 8 de enero por Benedicto XVI arzobispo titular de
la diócesis de Telepte.
Peña Parra nació en Maracaibo
(Venezuela) el 6 de marzo de 1960 y fue ordenado sacerdote el 23 de
agosto de 1985.
Diplomado en Derecho Canónico, entró en el
servicio diplomático de la Santa Sede el 1 de abril de 1993.
Ha prestado servicios en la representación pontificia de Kenia, en
la sede de las Naciones Unidas en Ginebra y en las nunciaturas de
Sudáfrica, Honduras y México.
Viajan a
Roma 70 amigos de monseñor Peña
Quienes lo
acompañarán, viajarán hoy a Italia y llegarán mañana. Ubaldo
Santana, obispo de Maracaibo; Roberto Luckert, arzobispo de Coro; y
Eleuterio Cuevas, párroco de la Basílica, estarán con él
El zuliano Monseñor Edgar Peña
Parra recibirá el próximo 5 de febrero de 2011, el nombramiento como
arzobispo
de manos del papa Benedicto XVI en la catedral de San Pedro en El
Vaticano, en este mismo acto se convertirá en el primer venezolano
en más de 500 años de historia de la Secretaria de Estado, como
Nuncio Apostólico de la Santa Sede. Foto La Verdad
Monseñor Édgar Peña será ordenado nuncio
apostólico este sábado 5 de febrero y sus familiares y amigos
estarán junto a él. Setenta personas volarán hoy a Roma para
acompañar al saladillero en este día tan especial, pues se
convertirá en el primer venezolano en ser embajador del papa
Benedicto XVI. En entrevista con La Verdad, manifestó su alegría por
nombramiento. Está muy contento.
Quienes lo acompañarán,
viajarán hoy a Italia y llegarán mañana. Ubaldo Santana, obispo de
Maracaibo; Roberto Luckert, arzobispo de Coro; Wílliam Delgado,
obispo de Cabimas; Eleuterio Cuevas, párroco de la Basílica; Édgar
Doria, párroco de Nuestra Señora de Coromoto; y Edi Peña, hermano de
monseñor serán algunas de las personas cercanas que estarán el
sábado a las 10.00 de la mañana en la Catedral de San Pedro.
Édgar Peña precisó que 5 arzobispos serán ordenados ese día. Dos de
ellos serán nombrados nuncios apostólicos y el resto quedarán como
colaboradores directos de la máxima autoridad de la Iglesia
católica. Peña será el único latinoamericano. El resto de los
arzobispos serán dos italianos, un español y un chino.
Al Zulia en lo alto
El 8 de enero la buena
noticia llegó a la Iglesia venezolana. El Papa Benedicto XVI anunció
que un marabino sería nombrado nuncioapostólico y arzobispo titular
de la diócesis de Telepte (Túnez). Édgar Peña está encantado de
poder formar parte del equipo de representantes del Santo Padre, con
el que se encuentra muy agradecido.
Monseñor Peña presta
servicio a Dios y a la Iglesia desde hace más de 25 años y desde ese
momento ha dejado el nombre del Zulia y Venezuela en lo más alto de
la Iglesia. El nuevo embajador del papa comentó en conversación con
La Verdad que vendrá a su tierra el próximo 25 de febrero y al día
siguiente oficiará una misa de acción de gracias a los pie de su
patrona: La Chinita.
Su llegada a la capital zuliana será
luego que visite México y Honduras para celebrar dos misas de acción
de gracias en honor a la Virgen de Guadalupe y la Virgen de Suyapa.
Escudo Episcopal de S.E.R. Mons.
EDGAR PEÑA PARRA Diseño de S.E. el Card. Andrea Lanza
Cordero di Montezemolo
El
Color Azul del fondo del escudo Arzobispal
simboliza a la Santísima Virgen María.
El
Sol en la parte superior, alude a Jesucristo
Sol de Justicia para todos los pueblos. Recuerda, también,
la ciudad natal de S.E.R. Mons. Edgar Peña Parra:
“Maracaibo, tierra del Sol amada”.
El Oro
es el metal más noble, y símbolo de la primera Virtud: la
Fe. Por esta razón, tanto el sol como la banda son en oro:
porque sólo con la Fe es posible percibir la luz y la
sabiduría que vienen de Cristo.
Las
Peñas o Montes,
además de estar relacionadas con el apellido del Arzobispo,
quieren también evocar el Salmo 17, en el cual el Salmista,
refiriéndose a Dios lo invoca llamándole: “Peña mía, refugio
mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte”. El simbolismo se
convierte, así, en confesión de fe y de confianza en el
poder misericordioso y salvador del Señor que ha llamado a
Monseñor Peña Parra a seguirlo como sucesor de los
apóstoles.
El
Agua, esbozada en la parte inferior del
Escudo, evoca el amplio sentido bíblico de este elemento que
es, en particular, como lo presenta el Evangelio de Juan,
categoría sumamente significativa del encuentro y del
proceso de “estar” siempre con la persona viva de Cristo,
“fuente de agua viva”.
El moto
Episcopal “Fiat voluntas tua”
(Hágase tu voluntad), tomado de la oración del Padre
Nuestro, es también un memorial del Sí de la Virgen María al
proyecto de Dios sobre ella. La frase bíblica pone de
manifiesto que el programa de vida de todo cristiano, pero
particular y especialmente de quienes han recibido la
plenitud del Sacerdocio, no puede ser otro que seguir
fielmente la Voluntad de Dios en sus vidas, cooperando con
denuedo y sin reservas a que ella se cumpla siempre y en
todas partes.
Su Eminencia el Cardenal Andrea Lanza Cordero
di Montezemolo, es experto en heráldica y fue creador del nuevo
escudo papal, de S.S. Benedicto XVI.
El Papa nombra a zuliano Edgar
Peña Parra arzobispo de Telepte (Tunez) y Nuncio de Pakistán
Ciudad del Vaticano, 8 Enero de
2011.- El papa Benedicto XVI nombró al venezolano Edgar
Peña Parra arzobispo titular de la diócesis de Telepte y le asignó,
asimismo, el cargo de nuncio apostólico, informó hoy la Santa Sede
en un comunicado.
Edgar Peña Parra nació en Maracaibo (Venezuela) el 6 de marzo
de 1960 y fue ordenado sacerdote el 23 de agosto de 1985.
Diplomado en Derecho Canónico, habla
italiano, inglés, francés y ruso, y entró en el servicio diplomático
de la Santa Sede el 1 de abril de 1993. También ha trabajado en
la representación Pontificia en Kenia, en la sede de las Naciones
Unidas en Ginebra y en las nunciaturas apostólicas en Sudáfrica,
Honduras y México.
Monseñor Edgar Peña Parra se convierte en el primer venezolano
Nuncio (embajador) de la Santa Sede.
Telepte
(Thelepte. En árabe, ثليفت). Población de
Tunicia.
Pertenece a la Gobernación de
Kasserine. Se encuentra a 25 km al sur de
Kasserine, la capital provincial, y a 5 km al norte de
Fériana. Es un municipio de 5.792 habitantes (año
2004). Toma su apelativo de la cercana ciudad romana del mismo
nombre. Su importancia histórica deriva de su situación en un
importante nudo de comunicaciones, muy cerca de la vecina
Argelia. Se sitúa
junto a la vía de ferrocarril que une
Túnez con la ciudad
minera de
Redeyef y del
gaseoducto transmediterráneo que lleva el gas argelino a
Italia.
Túnez,[2]
cuyo nombre oficial es República Tunecina, es un país situado al
norte de la costa
mediterráneaafricana, cuya
capital es
Túnez. Es el país más pequeño del
Magreb, ubicado
entre las estribaciones orientales de la cordillera montañosa del
Atlas
y el mar Mediterráneo. La superficie de Túnez es de 165,000
km², con una
población estimada en 10.3 miliones de habitantes. Aproximadamente
el 40% de este país está compuesto por el
desierto
del Sahara, mientras que el resto es suelo fértil y adecuado
para la agricultura; además, tiene 1.300 km de costa. Limita con
Argelia al oeste
y Libia al sur
este.
Bodas de Plata Sacerdotales de Monseñor
Edgar Peña Parra
Hoy,
23 de Agosto de 2010, como hace 25 años las campanas de la
Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, cuna de la
Zulianidad, suenan para anunciar las Bodas de Plata Sacerdotales de
uno de sus hijos que marchó a tierras lejanas para ofrecer su FE, su
Cuerpo, su Inteligencia y Alma al servicio de la 'piedra angular'
del catolicismo en la ciudad del Vaticano; para los que habitamos en
Maracaibo, el Zulia y toda Venezuela es un orgullo que un zuliano,
alcance tan alta investidura dentro del Servicio Diplomático de la
Santa Sede en la Secretaría de Estado. Edgar Robinson Peña Parra, nace aquí en esta
parroquia de El Saladillo el 3 de marzo de 1960, de la unión
matrimonial de Robinson y Adela Parra de Peña. Su infancia
transcurre, junto a sus hermanos, a escasos metros de la Basílica de
Chiquinquirá bajo la tutela de su mamá Adelita que inculca a toda su
familia el amor a Dios y a La Chinita y quien en sus momentos de
oración soñaba en que uno de sus hijos llegara a ser sacerdote. Su
sueño se hizo realidad y como sacrificio al Dios del cielo, ofreció
el estar alejado de su hijo gran parte de su vida. Hoy recordamos a
Adela Peña con especial amor, a cinco años de su desaparición
física. Edgar realiza los estudios de primaria, en el
Colegio Libertador y los 5 años de bachillerato en el Liceo Rafael
Belloso Chacín en Maracaibo. El toque vocacional nace en Edgar a los dieciséis
años la mañana de un día cualquiera, cuando visitaba la Basílica y
atendió a ese llamado ingresando al Instituto Universitario
Seminario Santo Tomás de Aquino en San Cristóbal, donde se graduó de
Licenciado en Filosofía en el año de 1981..
Su
sed de nutrirse en el saber eclesiástico, lo lleva a un nuevo
encuentro con el conocimiento y marcha a Caracas al Instituto
Universitario Santa Rosa de Lima graduándose de Licenciado en
Teología el año de 1985.Su
sed de nutrirse en el saber eclesiástico, lo lleva a un nuevo
encuentro con el conocimiento y marcha a Caracas al Instituto
Universitario Santa Rosa de Lima graduándose de Licenciado en
Teología el año de 1985.
El 23 de agosto de 1985 a las 6 de la tarde las
campanas de esta Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá
resonaban para anunciar que Edgar Robinson Peña Parra sería ungido
con el sacramento del Sacerdocio.
El regreso, a Maracaibo, del Padre Peña, tal y
como lo establece la vocación del sacerdote de ser el Buen Pastor,
lo llevan a desempeñarse como párroco en Sierra Maestra, La Rotaria
y El Moján, labor, que aún hoy es recordada con cariño y aprecio,
por quienes habitan en estas populosas parroquias que en cuatro
años, como párroco, conocieron su labor y gestión pastoral.
Era
el año de 1989, cuando la Santa Sede, le propuso al entonces Nuncio
Apostólico en Venezuela, Monseñor Luciano Storero, sometiera a
consulta entre los Obispos venezolano para postular a sacerdotes
para dedicarlo al servicio diplomático de El Vaticano. El Arzobispo de Maracaibo, para la época,
Monseñor Dr. Domingo Roa Pérez, propuso al padre Edgar Peña como
posible aspirante. El Padre Peña fue llamado a la Nunciatura en
Caracas para evaluarlo y presentarle la propuesta; quien luego de
meditarlo con todas las fuerzas de su fe en Dios y con humildad, don
que lo caracteriza, aceptó estudiar para formar parte del Servicio
Diplomático de la Santa Sede. Y es así como en 1986, marcha a tierras lejanas
Roma - Italia, acompañado tan solo de su fe, su amor a la
Chiquinquirá y su familia.
Los
siguientes siete años fueron de intensos estudios y sacrificios, el
padre Edgar Peña se inician en la Pontificia Academia Eclesiástica,
llamada Escuela de los Nobles, donde obtiene el título de
Doctorado en Derecho Canónico, realizando una brillante tesis de
grado, publicado por El Vaticano, intitulada: “Los Derechos
Humanos en el Sistema Interamericano a la luz del Magisterio
Pontificio”, la cual hoy es tomada como referencia por los
estudiosos y analistas en materia de Derechos Humanos de todo el
orbe. El encuentro con el saber, para el padre Edgar,
no terminan allí, realiza la Especialización en Derecho
Internacional, en la Pontificia Universidad Gregoriana y en
simultáneo adquiría los conocimientos diplomáticos que le brindaba
la Academia Diplomática del Vaticano. Desde 1993 hasta nuestros días 2010, la misión
eclesial del primer diplomático venezolano de la Santa Sede, ahora
Monseñor (título otorgado por Juan Pablo II en 1995 en la capital de
Kenya Nairobi durante una de sus visitas pontificias al continente
africano), continúa. Monseñor Peña Parra, ha sido representante de la
Santa Sede en sus Nunciaturas (conocida como Embajadas para los
laicos) dispersas por todo el mundo, nutriéndose del quehacer y
llevando el mensaje de la Virtudes Teologales: Fe Esperanza y
Caridad bajo la luz de Jesucristo y el Evangelio con la guía de Juan
Pablo II y ahora de Su Santidad el Papa Benedicto XVI::
Desde 1993 hasta 1997 presta sus servicios en la
Nunciatura Apostólica en Nairobi - Kenia, en la cual también
representó la Santa Sede ante las Agencias de las Naciones Unidas
para el Ambiente (con las siglas UNEP) y para la vivienda conocida
como HABITAT.
De Kenia en África pasa en 1997 y hasta 1999 a la
Nunciatura Apostólica Yugoslavia en Belgrado, adquiriendo mucha
experiencia y viviendo en carne propia la llamada 'Guerra de los
Balcanes' que se inició en 1998 y finalizó en 1999.
De
la antigua Yugoslavia, en 1999 Monseñor Edgar pasa a la capital de
Suiza Ginebra y luego a Sur África. En este período de tres años,
hasta el 2002 desempeña su labor diplomática en la Misión Permanente
de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, Organizaciones
especializadas y la Organización Mundial del Comercio. Del 2002 y hasta el 2005 pasa a ser el Consejero
en la Nunciatura Apostólica en Tegucigalpa - Honduras, adquiriendo
el conocimiento de la fortaleza y debilidades de los países
centroamericanos. Y desde el 2006 hasta hoy desempeña sus labor
diplomáticas en la Nunciatura Apostólica de México, el segundo país
con mayoría católica en América, y lugar de la aparición de la
Virgen María en la advocación de la Virgen de Guadalupe Emperatriz
de América . Sus años de servicio dentro la Santa Sede pronto
lo convertirán en Nuncio Apostólico con el título de Arzobispo y
Venezuela tendrá al primer Nuncio Apostólico de la historia y con
orgullo diremos: Monseñor Edgar Peña es un hijo ilustre del Zulia…
Honor a quien lo merece
La Gobernación del estado Zulia le otorgará una
condecoración en el marco de la celebración de sus bodas de plata
sacerdotales hoy, en la Basílica Nuestra Señora de Chiquinquirá, a
las 6.30 de la tarde. Confesó sentirse muy agradecido por tanta
generosidad.
Monseñor Edgar Peña celebra hoy 25 años
sacerdotales
Texto: Keila Vílchez Boscán
La Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá servirá hoy
de casa para que monseñor Edgar Peña Parra celebre sus 25 años de
ordenaciónsacerdotal.
Maracaibo, 22 de Agosto de 2010.- A las
6:30 de la tarde él mismo ofrecerá la misa de acción de gracias por
los años de servicio junto con sus familiares y sacerdotes, que se
ordenaron con él.
“Es un momento celebrativo para dar gracias por
el don de haber cumplido, todos estos años, el ministerio que se le
confió cuando fue ordenado”, dijo el arzobispo de Maracaibo,
monseñor Ubaldo Santana.
Peña, quien es el primer sacerdote venezolano en
el servicio diplomático del Vaticano en toda la historia de la
Iglesia local, desempeña desde hace cuatro años la consejería de la
Nunciatura Apostólica en México.
Monseñor Edgar Peña asegura que su carrera fuera
del país le ha dejado muchas satisfacciones tanto profesionales como
personales.
El homenajeado contó lo que ha vivido durante
estos 25 años. “Monseñor Domingo Roa Pérez me envió a Roma a la
Pontificia Academia Eclesiástica, que sería la academia diplomática
del Vaticano. Allí estudié cuatro años y comencé el servicio de la
iglesia universal en África, estuve en Kenia; luego estuve en
Yugoslavia; Ginebra; luego en Honduras y ahora en México”.
Alcaldía de Maracaibo
impuso “Orden San Sebastián” al padre Edgar Peña
Maracaibo,
24 de Septiembre de 2010.-La Alcaldía de Maracaibo, por
iniciativa del alcalde Daniel Ponne, confirió el pasado lunes la
condecoración “Orden San Sebastián” al actual consejero de la
Nunciatura Apostólica en México, Monseñor Edgar Peña Parra, en
virtud de su trabajo desempeñado en las lides eclesiásticas en
varios países del mundo, que incluye su designación como primer
sacerdote venezolano en el servicio diplomático de El Vaticano. Este maracaibero, de 50 años, nacido en El
Saladillo el seis de mayo de 1960, celebra en la actualidad sus
primeros 25 años de ordenación sacerdotal, “Bodas de Plata” que le
trajo de visita a la capital zuliana, después de haber ocupado
cargos en la Iglesia Católica en países como Kenia, Yugoslavia,
Honduras y México. “Ofrecí la eucaristía de acción de gracias en
la Basílica, para darle gracias a El Señor por estos 25 años de
servicio a Dios, al Santo Padre y a la Santa Sede. Me siento feliz,
le doy también gracias a la Virgen de Chiquinquirá por haberme
permitido estar de nuevo aquí en Maracaibo, que es mi tierra”,
afirmó. Monseñor Peña Parra resaltó sentirse contento
y orgulloso de estar en la Basílica, en compañía de varios
sacerdotes amigos desde sus inicios en la vida eclesiástica, así
como del Arzobispo de Maracaibo, Ubaldo Santana.“Estoy agradecido a
la Alcaldía de Maracaibo por el reconocimiento otorgado. No me
siento merecedor ni digno de recibir esta condecoración. Me siento
muy contento, porque me lo entrega mi tierra, Maracaibo”, añadió. El director de Cultura y presidente de
Fundacultura de la Alcaldía de Maracaibo, Jhonny Romero, fue el
encargado de imponer la “Orden San Sebastián” a tan distinguido
clérigo y sostuvo: “Es un honor imponer esta condecoración a
Monseñor Peña Parra, en nombre del alcalde Daniel Ponne. Esperamos
que sigan los éxitos en la vida de este gran sacerdote marabino”..
Igualmente, el secretario de asuntos administrativos y
laborales de la Gobernación del estado Zulia, Nelson Carrasquero, en
nombre del mandatario regional, Pablo Pérez, le entregó la Orden
“Lago de Maracaibo” a Parra Peña..
Monseñor Edgar Peña Parra –quien inició su
labor sacerdotal en Maracaibo en los sectores Sierra Maestra y La
Rotaria, así como en la población de El Moján- tuvo como apoyo en
sus comienzos al actual Arzobispo de Coro, Roberto Lûckert y al
recordado Monseñor Domingo Roa Pérez.Monseñor Edgar Peña Parra –quien inició su
labor sacerdotal en Maracaibo en los sectores Sierra Maestra y La
Rotaria, así como en la población de El Moján- tuvo como apoyo en
sus comienzos al actual Arzobispo de Coro, Roberto Lûckert y al
recordado Monseñor Domingo Roa Pérez.
Por su parte, el párroco de la Basílica de la
Chiquinquirá, presbítero Eleuterio Cuevas, se mostró contento de
acompañar a agasajado sacerdote en esta solemnidad y acotó: “Nos
unimos al júbilo del padre Edgar Peña Parra, por la celebración de
sus 25 años de vida sacerdotal”.
“Estoy feliz de estar a los pies de
Chiquinquirá”
Keila Vílchez Boscán
Es el primer sacerdote venezolano en el servicio
diplomático del Vaticano. Durante la misa, en la Basílica, lo
acompañaron varios curas.
El templo San Juan de Dios donde recibió las
aguas baustismales, donde hizo su primera comunión y que lo vio
ordenarse como sacerdote hace 25 años recibió, ayer, a monseñor
Edgar Peña Parra para celebrar sus bodas de plata dentro de la
Iglesia católica.
A las 7:00 de la noche comenzó la eucaristía
de acción de gracias que él mismo ofreció, como se suelen realizarse
en este tipo de celebraciones.
Un ambiente de festejo marcó la emotiva misa,
a la que asistieron familiares, amigos y otros sacerdotes
contemporáneos con él.
“Estoy lleno de profunda alegría por estar
aquí a los pies de Chiquinquirá y de reunirme de nuevo con mis
hermanos sacerdotes”, dijo en padre. Monseñor Peña es el primer
sacerdote venezolano en el servicio diplomático del Vaticano en toda
la historia de la Iglesia local y, actualmente, se desempeña desde
hace cuatro años en la consejería de la Nunciatura Apostólica en
México.
Como él mismo contó, inició sus estudios muy
joven y comenzó su trabajo en el camino de Dios en la parroquia de
Sierra Maestra acompañando por nueve meses como vicario al padre
Andrés Bravo, luego estuvo en la parroquia La Rotaria por casi un
año. Fue en 1985 cuando monseñor Domingo Roa Pérez lo ordenó como
cura.
“Luego me enviaron a la parroquia San Rafael
de El Moján, donde estuve por dos años y fue, precisamente, monseñor
Roa Pérez quien me llamó y me dijo que estaba esta invitación para
un sacerdote en Maracaibo y que él había pensado en mí. Pero en
segundo lugar me dijo: ‘Éso es una vida muy dura, más que la de un
religioso, porque un religioso puede volver a su casa”, detalló.
Asegura Peña que sus palabras fueron
proféticas, pues ha vivido muchas satisfacciones profesionales y
personales, pero siempre lejos de su casa, donde lo reciben con
cariño y amor durante sus vacaciones. “Cuando tengo tiempo siempre
vengo a Maracaibo, en tiempos libres y en temporadas vacacionales”.
El arzobispo de Maracaibo, monseñor Ubaldo
Santana, aseguró que ésta es una fecha importante, “porque es el
tiempo de hacer la primera gran evaluación de la opción o el camino
que ha escogido él y el desempeño que ha tenido”.
El papá de Edgar, Robinson Peña, dijo que
estaba contento y orgulloso de ver “cómo mi hijo ha dejado el nombre
de nuestra familia en alto y que siempre ha cultivado su humildad y
sencillez”.
Monseñor Peña recibió la orden Lago de
Maracaibo y San Sebastián en su primera clase.