Deyanira Enmanuels y La Beba voces
femeninas de la Gaita Zuliana
Madre e hija comparten un legado bajo la tutela de
Rafael Rincón González. Conozca esta historia en la COL en femenino.
Más allá de compartir sus nombres, a ambas las une
la pasión por el escenario, por el repique de tamboras y el amor por
el más tradicional ritmo del Zulia: la gaita.
Detrás
de la dulzura de sus voces -las que han cantado al Lago, a la
Navidad y la Virgen de Chiquinquirá se esconden dos personalidades
fuertes, sencillas y arraigadas en la idiosincrasia del pueblo de la
Costa Oriental del Lago.
Desde Bachaquero, en el municipio
Valmore Rodríguez, Deyanira Enmanuels de Bravo y “La Beba” Deyanira
Beatriz Bravo Enmanuels, madre e hija, representan el más puro
legado gaitero, y el temple de la mujer luchadora de la COL, en un
mundo dominado primordialmente por el sexo masculino.
Las costeñas interpretaron, en 2008, la gaita
Cuando bajan a la Virgen, del autor Rafael Rincón González, cuya
letra dice así: “Terminaron los pasquines / Apagaron los faroles / Y
lo negrita Indalecia / Va vendiendo sus turrones. El estribillo de
la gaita dice: Cuando bajan a la Virgen / El cielo viene con ella /
Mi Maracaibo se llena de musical alegría/ Y toda la tierra mía de El
saladillo de siempre / A todo el Zulia lo enciende / Mi gaita que es
armonía...”.
Desde la agrupación gaitera Los Compadres del
Éxito, patrimonio cultural del municipio Lagunillas, ambas han
desarrollado lo mejor de sus voces y sus carreras, al punto de
consagrar temas que perdurar en el tiempo y suenan cada temporada en
todo el país.
A Deyanira Enmanuels, la menor de nueve hijos —de
padre holandés y madre falconiana— la vena musical la heredó por
línea materna, la misma que descubrió Rafael Rincón González en 1964
cuando la llevó a Los Compadres del Éxito, para sustituir a otra
emblemática gaitera: Albi Iriarte, “La Doña”.
“Nunca pensé en
hacer carrera musical, me veía en la tranquilidad de un hogar,
cuidando hijos y atendiendo a mi esposo, pero fue precisamente él
quien me mantuvo dentro de la gaita”, relata “La Dulce Deyanira”,
como la bautizó el locutor Octavio Urdaneta, en 1968.
Junto
con su esposo, Jesús “Chucho” Bravo González, conocido como “El
Insuperable”, marcó época con Los Compadres, imponiendo temas como
Lago de Maracaibo, El Cañonazo y Las campanitas no sonarán, mientras
criaba a sus dos hijas: Daisy Cristina y Deyanira Beatriz, quien
tiene sobre su espalda la responsabilidad de continuar el legado de
dos instituciones gaiteras... Y no los ha defraudado.
“Ambos me
infundaron el amor por la gaita, por lo nuestro y la entrega al
trabajo. Ahora me corresponde abrirme paso con mi estilo propio”,
afirma “La Beba”, con la convicción que le brindan sus genes.
Desde 1996, “La Beba” pisa con firmeza los
escenarios, al imponer a dúo con su padre la gaita El viejo cuatro
de Ordóñez. Su padre la guió hasta el 2001, año en que murió. Once
años después de cantar con Bravo González, correspondería
consagrarse al lado de su madre, en 2007, al interpretar Madre e
hija, donde el simbolismo retrata el pase de testigo de una gaitera
a otra.
A pocas horas de celebrarse el descenso de la imagen de
Chiquinquirá desde su altar en la Basílica la voz de “La Beba”
Deyanira, sonará en la radio, en cada parlante y será acompañada por
miles de feligreses con la gaita Cuando bajan a la Virgen, canción
tallada en diamante para la dulce voz de la consentida de la Costa
Oriental del Lago.
Madre e hija, por igual, comparten mucho más
que la dulzura de sus gargantas. Dos generaciones que perpetuarán la
idiosincrasia del zuliano y del costeño.
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