Una cabimera que trabajó con Gordon Brown
Texto: Priselen Martínez H. Daniela Oliveros nació en Cabimas y se crió en Puerto Ordaz y hace una semana concluyó una pasantía nada más y nada menos que en La Casona Británica (el 1o Downing Street) al lado del Primer Ministro, Gordon Brown. PANORAMA cuenta su experiencia. “Cada vez que entraba por la famosa puerta negra del 10 Downing Street sentía que iba a darme un infarto, jamás pensé que tendría la oportunidad de trabajar al lado del Primer Ministro británico, Gordon Brown.
El día que nos entrevistamos con el Primer Ministro, hace más o menos un mes, para hablar sobre el presupuesto anual, le hice dos preguntas, una sobre la influencia que tendría el nuevo presupuesto en los jóvenes y la segunda, la más osada, si podía ayudarme a conseguir un trabajo porque tenía que cumplir con dos semanas de experiencia laboral. Nunca pensé en las consecuencias que traería mi pregunta, sólo recuerdo que cuando me dijo que sí, quedé impactada, en shock, aún estoy anonadada. A los días me llamaron de la oficina de Brown, me hicieron una entrevista y me preguntaron en qué departamento me gustaría aprender sobre política. Me ubicaron en las áreas de investigación e información, y el de comunicación directa con el Primer Ministro que es donde llegan todas las cartas del resto de los ministros y del público general. También estuve en una de las oficinas donde se atienden a los periodistas de los medios más influyentes de Londres. Durante mi estadía hice un tour por todo el Downing Street, que para nosotros en Venezuela es La Casona, por la Cámara de los Comunes, es decir la Cámara baja del Parlamento, además de atender una reunión de seguridad. Mi jornada empezaba a las 9:30 de la mañana y culminaba a las 5:00 de la tarde. En una oportunidad, cuando el Primer Ministro fue a visitarme, me dijo que era un placer tenerme allí y que la asociación donde hice el curso, creada por el príncipe Carlos de Inglaterra para ayudar a los jóvenes no profesionales, era muy buena. En medio de mis nervios sólo le respondí que era un honor haberme dado la oportunidad en los cuatro años y medio que llevo viviendo en Londres, ciudad que escogí para perfeccionar mis estudios de inglés. Me gusta mucho vivir en este país porque es muy organizado. Además cuenta con leyes que defienden a los ciudadanos del racismo y de la diferencia de clases, aunque en la actualidad su situación política está atravesando por un mal momento. El escándalo que se desató por los excesivos gastos de viáticos de algunos de los miembros del Gabinete de Brown trajo como consecuencia que la credibilidad de Primer Ministro Brown haya bajado considerablemente, dejando en el limbo al Partido Laborista que es al que representa. Sin embargo, la expectativa está sembrada en las elecciones que serán el año que viene. También la crisis mundial ha generado gran desempleo, tanto que la cifra subió a 1,2 millones de personas sin trabajo lo que ha creado mucho desconcierto en la población. La adaptación a este país es un poco fuerte, hay que sacrificarse mucho. Tanto que después de que empecé a estudiar política y criminología en la London South Bank University tuve que abandonarla por falta de dinero. Más allá de esta vivencia, la cultura venezolana y la inglesa son muy diferentes. En Venezuela somos muy trabajadores como la gente de aquí, pero nos separa el hecho de que tomamos a la familia como nuestra prioridad. En cambio aquí todo es un afán por trabajar, hacer dinero. A lo largo de estos cuatro años he aprendido muchas cosas; además aquí me casé —hace dos años— con un inglés que es abogado y adopté la residencia. Mi familia está orgullosa con este reto que me planteé porque es la primera vez que una persona de otro país, como yo, logra vivir una experiencia en el Downing Street. Sin embargo, más que acaparar las primera plana de los periódicos como ‘la nueva Darling (querida) de Downing Street’ todavía necesito alcanzar mi mayor logro: tener un trabajo fijo”. Notas Relacionadas:
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