Candelaria de San José subió a los altares terrenos
Miles presenciaron la beatificación de la madre Candelaria de San José
Juan Francisco Alonso
Caracas, 28 de Abril de 2008.- Al son del arpa, de los cuatros y de las maracas de los llanos guariqueños que la vieron nacer, el 11 de agosto de 1863, quedó inscrito el nombre de la madre Candelaria de San José en el catálogo de los beatos que tiene la Iglesia católica.
Ayer el estadio de beisbol de la Universidad Central de Venezuela (UCV), templo del juego de pelota para los caraqueños, se convirtió en el santuario desde donde miles de venezolanos presenciaron, por primera vez en el país, el proceso de ascenso a los altares de una compatriota.
En el caso de la madre María de San José, la ceremonia se celebró en la plaza de San Pedro, en la ciudad del Vaticano.
Sin embargo, el número de asistentes hizo que el recinto quedara como una capilla, por lo que miles más debieron conformarse con seguir el acto desde la pantalla gigante del vecino campo de fútbol.
A las once de la mañana, tal y como estaba pautado, se inició la beatificación con la procesión de los obispos nacionales. El cardenal portugués José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos, presidió la ceremonia, la cual se extendió por más de dos horas.
El momento cumbre Al filo del mediodía, cuando el calor comenzaba a apretar, el enviado del papa Benedicto XVI leyó la proclama del Pontífice, mediante la cual la religiosa, oriunda de Altagracia de Orituco, será llamada beata y se celebrará fiesta los 1 de febrero.
Acto seguido fue descubierta una gigantografía, con el retrato de la monja, la cual había sido colocada en la pizarra de resultados del estadio y cientos de globos amarillos y blancos (colores de la bandera vaticana) fueron soltados al aire, mientras la orquesta del Ministerio de la Defensa interpretaba el himno de la Santa Sede.
Los asistentes no pudieron contener la emoción y un estruendoso aplauso se escuchó en el recinto deportivo, mientras que las lágrimas comenzaron a recorrer las mejillas de no pocos fieles.
"La madre Candelaria fue ejemplo de vida, fue una heroína de la fe. Su beatificación prueba la vigencia de nuestra fe, de nuestra Iglesia y de la vida consagrada (...) Ella representa el triunfo de la fe sobre la incredulidad, de la solidaridad frente al egoísmo y de la paz sobre la guerra", afirmó el arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, al momento de presentar a la aspirante a santa.
Seguidamente los purpurados recibieron un relicario que guarda parte de los restos de la nueva beata, mientras la orquesta y las corales interpretaban el Gloria y el Aleluya al ritmo del tambor y del furruco.
Danos más santos Otro momento emociante de la ceremonia se produjo durante la oración de los fieles, donde los creyentes hacen sus peticiones a Dios. La razón fue la solicitud octava, la cual decía "para que pronto puedan brillar en la gloria de los altares el venerable doctor José Gregorio Hernández...". El lector no pudo proseguir, pues un nuevo aplauso atronador y los gritos de "¡José Gregorio! ¡José Gregorio!" lo interrumpieron por espacio de dos minutos.
Casi al concluir la ceremonia los presentes volvieron a expresarse a favor del pronto reconocimiento de la santidad del galeno nacido en Isnotú (Trujillo), cuando el cardenal Urosa abogó por la construcción de espacio para actividades masivas de mayor capacidad en la ciudad.
"Ojalá tengamos un lugar más amplio para que, cuando Dios lo quiera, podamos celebrar la beatificación de José Gregorio Hernández", dijo el prelado capitalino, lo cual fue respondido por una nueva salva de aplausos y vítores para el venerable.
El técnico en sistemas, Raúl Jiménez Paz Castillo, sobrino nieto de la madre Candelaria, expresó su satisfacción por el honor dado a la fundadora de las carmelitas venezolanas y aseguró que eso lo compromete a seguir con las obras que ella adelantó en pro de los más necesitados de la sociedad.
Llamó la atención la ausencia de las autoridades. Sólo el gobernador de Guárico, Eduardo Manuitt; la directora de Cultos del Ministerio del Interior, Berenice Bernal; y el alcalde de Baruta, Henrique Capriles Radonski; y el saliente director de Protección Civil, Antonio Rivero, presenciaron el acto.
Madre Candelaria sube a los altares el domingo
Caracas, 24 de abril de 2008.- El Papa Benedicto XVI determinó recientemente que las nuevas beatificaciones serían celebradas en el país de origen de los santos, en vez del Vaticano. Es por ello que este domingo se celebrará una beatificación por primera vez en Venezuela, cuando la imagen de la Madre Candelaria de San José sea subida a los altares en la ciudad de Caracas.
"Para nosotros en la Iglesia venezolana, es un motivo de inmensa alegría, de gran satisfacción, de reafirmación de lo que es el camino de santidad del evangelio de Jesucristo", dice el cardenal Jorge Urosa, arzobispo de Caracas.
"Es la proclamación de la santidad de una venezolana, de una mujer del llano guariqueña que quiso consagrarse a Dios con un inmenso amor, y con un inmenso amor al prójimo", sostuvo. "Para nosotros significa una gran alegría, y significa específicamente la victoria del amor, de la misericordia, de la paz, sobre el odio, el egoísmo, la guerra, la discordia," continúa Urosa, "pues la madre Candelaria se dedicó a trabajar a favor a los que estaban aquejados por gravísimos problemas de salud en condiciones de pobreza, en medio de una deficiente atención del Estado en atención al pueblo venezolano."
El acto de beatificación tendrá lugar en el estadio de béisbol de la Ciudad Universitaria de Caracas el próximo domingo 27 de abril, gracias a los oficios de la Fundación Universidad Central y el rectorado de la casa máxima de estudios. El acto comenzará a las 8:30 de la mañana, con cánticos, animación y testimonios hasta las 11, cuando inicia el acto central presidido por el cardenal José Saraiba Martins, el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos. "Es un acto religioso, muy emotivo, muy profundo, pero a la vez muy festivo", dice Urosa, "porque precisamente se trata de celebrar, en el marco de la resurrección de Jesucristo, celebrar la exaltación de los altares de una humilde venezolana."
Urosa deseó enfatizar que el acceso al acto será completamente gratuito. Se repartirán algunas tarjetas en las distintas parroquias del país, pero es por motivo de tener un estimado de cuánta gente asistiría, y las tarjetas no tienen ningún costo. "Es un acto realmente muy hermoso, y hay muchísima gente que va a participar, y esperamos que sea una reafirmación de la fe cristiana, de la vigencia de la Iglesia, y la vigencia de lo consagración de la vida religiosa en Venezuela", concluyó.
Cardenal llama a la reconciliación "en honor a la Madre Candelaria"
Caracas,
16 de Abril de 2008.- Iglesia Católica ultima detalles para
beatificación de la Madre Candelaria En vísperas de la beatificación de
la Madre Candelaria de San José, fundadora de las congregación de las
Hermanas Carmelitas en el país, el cardenal Jorge Urosa Savino aseguró
que es "propicia la ocasión para que todos los venezolanos se
reconcilien, aparten sus diferencias e impere el respeto, tal como lo
pregonó activamente la hermana Candelaria en vida".
El alto representante de la Iglesia Católica aseveró que "los venezolanos hemos sido bendecidos por el reconocimiento a las obras de Candelaria a favor de los desposeídos. Por ello, es vital que conozcamos su vida, lo que hizo por los más necesitados y que seamos más solidarios".
Urosa resaltó el hecho de que la beatificación es la primera que se desarrolla en el país.
"El grado de Beata a la Madre Candelaria es un evento único que debe llenar de júbilo a todos los creyentes. Es la primera en el territorio nacional, porque la de la Madre de San José se realizó en el extranjero. La comisión de trabajo seleccionado por el santo padre Benedicto XVI, está encabezada por el cardenal José Saravia Martins", dijo.
En relación con los actos programados para la beatificación del domingo 27 de abril en el estadio de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Urosa informó que la comisión de la Arquidiócesis de Caracas afina los últimos detalles técnicos.
"Estimamos que unas 33 mil personas asistirán al estadio y para ello activaremos un plan de contingencia que permita que los devotos puedan disfrutar de este acontecimiento. Contaremos con la transmisión de la señal en vivo por parte del canal Vale TV y con el apoyo de los distintos organismos de seguridad del Estado".
Agregó el purpurado que se permitirá el ingreso de los visitantes al recinto deportivo capitalino, a partir de las ocho de la mañana.
"Como estamos seguros de que numerosos creyentes viajarán a Caracas desde toda la geografía nacional, abriremos las puertas desde muy temprano en la Universidad. La idea es comenzar a las 11 de la mañana con las actividades programadas por las distintas parroquias de la ciudad capital y finalizar luego del mediodía con el acto central de beatificación", acotó.
Plan logístico a punto Raúl Viso Del Prete, encargado de las operaciones log´´isticas, aseguró que la comisión organizadora se encuentra trabajando para que no se escapen detalles de último momento.
"Los ciudadanos van a contar con dos clínicas móviles en diversos puntos del recinto deportivo, el cual será redimensionado para la comodidad de los asistentes, además contaremos con locaciones especiales para las personas discapacitadas, y con un amplio despliegue de efectivos de seguridad".
Agregó Del Prete que las autoridades del Cuerpo de Protección Civil, pondrán al servicio numerosos funcionarios por si se presenta alguna emergencia.
Igualmente Tránsito Terrestre desplegará un operativo especial para evitar el congestionamiento en las adyacencias.
El milagro de la Madre Candelaria
Texto: Milagros Palomares
A PESAR DE QUE ME DECÍAN QUE MI BEBÉ ESTABA MUERTO, YO CONFIABA EN LA MADRE CANDELARIA Y SABÍA QUE ELLA VIVIRÍA”.
Virtudes en grado heroico argumentan la beatificación de la religiosa
guariqueña. "El feto no tenía actividad cardiaca”, comprobaron los médicos.
Conozca la historia de una madre que se aferró a la fe para tener a su hija.
Guárico / Enviada Especial
Horas de intensa agonía y desesperación vivió Rafaela Mesa de Bermúdez, el 6 de septiembre de 1995. Tenía 34 años y 26 semanas de gestación con un cuadro clínico de hipertensión arterial crónica, anemia y preeclampsia.
Se encontraba en su pueblo natal, Altagracia de Orituco, municipio José Tadeo Monagas al norte del estado Guárico, a 400 kilómetros de Caracas.
Llevaba más de ocho días recluida en el Hospital Juan Francisco Torrealba de la localidad, bajo la amenaza latente de perder a su quinto hijo por el delicado estado de salud en el que se encontraba.
“El bebé tenía una disminución importante del líquido amniótico. No encontré signos de vitalidad fetal, no tenía movimientos corporales, ni respiratorios, ni actividad cardiaca”, cuenta el ginecobstetra Carlos Limonghi, quien comprobó el diagnóstico a través de un ecosonograma y otras técnicas médicas.
“Cuando vi aquella imagen —continúa— me quedé sorprendido porque son noticias que a uno como médico no le gusta darle a sus pacientes. Muerte del feto dentro del útero de la madre. Esto implica una evacuación uterina inmediata”.
El médico tratante, Pedro Rojas; Rafael Gallardo; obstetra, Marcos Ramírez, internista; la jefa de enfermería, Maribel Mena, y los médicos residentes fueron testigos de las condiciones adversas del bebé.
Se inició un tratamiento para que lo expulsara. La sorpresa: a las 8:00 de la noche, el feto salió del útero de su madre recubierto con una fina membrana.
“Los médicos me hacían muchos exámenes y me decían que mi bebé estaba muerto porque no sentían los latidos del corazón. No tenía líquido y aquello estaba seco, las enfermeras también se acercaron para ver lo que sucedía”, rememora Rafaela Mesa aquella angustiante noche.
El llanto débil de un niño prematuro se escuchó en el centro asistencial. Milagros del Valle Candelaria había nacido. Pesaba un kilo 300 gramos y medía cerca de 32 centímetros. Estuvo tres meses en incubadora y soportó varios paros respiratorios.
La familia Bermúdez Mesa, la gente del pueblo, la Iglesia católica y los que presenciaron el nacimiento de la bebé de seis meses, atribuyen este hecho extraordinario a la intercesión divina de la Madre Candelaria de San José, fundadora de la Congregación Hermanas Carmelitas, en Venezuela.
Este sorprendente suceso impulsó, el pasado 6 de julio, al papa Benedicto XVI a aprobar el decreto de beatificación de Susana Paz Castillo —en religión, Madre Candelaria de San José.
“Esta sierva de Dios practicó todas las virtudes en grado heroico, es decir, de manera extraordinaria, fuera del común de como suelen practicar las personas consideradas como piadosas y virtuosas, con prontitud y sencillez, constancia y perseverancia, alegría y fervor creciente”.
“No sólo en los actos de la vida cotidiana, sino también en los momentos difíciles, venciendo las dificultades que se le presentaron, y soportando, con ánimo valeroso, las contradicciones y adversidades en el decurso de su vida hasta la muerte”, reseñan los artículos para el proceso de beatificación y canonización.
Abundante fe
“En el hospital trabajaba una mujer que perteneció a la congregación de las Carmelitas, llamada Yurima Cañizal. Ella me entregó una estampita de la Madre Candelaria y me dijo: “Vamos a rezar Rafaela, no llores, vamos a pedirle un milagro a la Madre Candelaria.
Antes de darme esa estampita ya yo venía con mi fe y tenía confianza en Dios y en ella de que me iba a hacer el milagro, a pesar de que me decían que el bebé estaba muerto.
Al escuchar el llanto de la pequeña, su esposo, José Bermúdez, salió del hospital y abrió los brazos. Le dio alabanzas a Dios y dijo: “Hija, te llamarás Milagros del Valle Candelaria. Èse es el regalo que le ofrezco a la Madre Candelaria por haberme hecho el milagro de traerla al mundo.
“¿Qué pasó? ¿no lo sé?”, se interroga con insistencia, el doctor Carlos Limonghi. “Había cerca de 14 personas observando que el feto estaba muerto y yo busqué argumentos para tratar de negar el diagnóstico, estimulándole la barriga, moviéndola y colocándole una solución glucosada para mover al bebé, pero no había actividad cardíaca. Lo aseguró. Cuando se movió y respiró ocurrió un hecho extraordinario”.
Rafaela hoy tiene 46 años y no se cansa de darle gracias a Dios y a la Madre Candelaria de San José por cubrirla, a ella y a su hija, con su protección divina.
Vive en la calle Las Mercedes de Altagracia de Orituco, un sector carente de servicios públicos y rodeada de extrema pobreza. Habita con su familia en una pieza de bloques de cuatro metros por tres metros. Plancha y lava ropa ajena para subsistir. Su esposo es agricultor y espera por un trasplante de córnea.
Milagros cumplirá 12 años el próximo 6 de septiembre. Estudia sexto grado en el colegio José Ramón Camejo de Altagracia de Orituco. Está completamente sana, no tuvo ninguna secuela neural ni física. Su voz es dulce y su sonrisa pícara. Es buena estudiante.
“Le doy gracias a Dios y a la Madre Candelaria por darme la vida. Así como le hizo el milagro a mi mamá, deseo que siga haciendo muchos más milagros”, manifestó Milagros del Valle Candelaria en la sala de su casa, rodeada de estampitas de la religiosa.
La Casa Hogar Madre Candelaria vive "de la providencia de Dios"
Atienden a 17 menores y reciben sólo Bs 1.300.000 para cubrir los gastos
ÉRIKA GUILLÉN ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Altagracia de Orituco.- Diecisiete niñas, de entre 5 y 14 años de edad, que alberga la Casa Hogar Madre Candelaria de San José en Altagracia de Orituco, estado Guárico, pasan el día entre estudios académicos, enseñanza católica y juegos didácticos. A todas, incluso la más chiquita (de 5 años), les gusta estar en este recinto atendido por las hermanas de la congregación Carmelitas.
Son varias las historias que envuelven a las mentorcitas. Algunas de ellas son referidas por representantes de la Ley Orgánica de Protección del Niño, Niña y Adolescentes (Lopna) por situación de maltrato y abandono. Otras porque sus familiares no tienen un hogar digno donde vivir y darles seguridad.
Evelyn Molina, de 14 años de edad, cuenta que lleva allí un año desde que la escuela donde estudiaba, en el estado Miranda, se la llevó un río.
Pero el refugio, adscrito a la orden Hermanas Carmelitas, para niñas en situación de abandono, maltrato y abrigo, enfrenta una realidad parecida a la que vivió la madre Candelaria de San José por los años 1900: funciona por "providencia de Dios".
La coordinadora del albergue, la hermana Ana Joaquina Acosta, recibe mensualmente del Ejecutivo local la cantidad de un millón 300 mil bolívares. Sus principales contribuyentes "son personas voluntarias que colaboran con comida y algunos enseres para mantener el hogar". Sin embargo, comenta la encargada que "no nos alcanza para cubrir los gastos". Con ese dinero deben cancelar los honorarios de dos obreros y sólo les queda un remanente, muy bajo, que debe ser invertido en el alimento de las niñas, vestimenta, educación y otras necesidades.
"A nosotras (las monjas) que somos tres a veces no nos alcanza el dinero ni para medicinas". La hermana Ana Joaquina expresó un sentimiento de tristeza por la situación precaria que enfrentan. Dice que no cree en políticos porque "da impaciencia, pues lo que hacen es hablar y poner mentiras en los periódicos". Que han recibido muchas visitas de funcionarios públicos, pero para ella "es sólo figurar sin resultados beneficiosos para la casa hogar".
De la visita que realizó este domingo el ministro de Comunicación e Información, Willian Lara, al conocer la noticia de la beatificación de la madre Candelaria, dijo que sólo cruzó con él palabras de bienvenida. "Vino, dio una vuelta y se fue".
Durante su intervención, lanzó un mensaje contundente: "No solamente las monjitas y los curas debemos dar testimonios de fe y ayudar al prójimo, hay políticos que incluso están en proceso de beatificación porque todos somos hijos de Dios".
El mismo sitio donde funciona la casa hogar que lleva el nombre de la beata fue inaugurado el 13 de septiembre de 1903 por la religiosa madre Candelaria de San José. En aquel entonces se llamaba hospital San Antonio y los gastos del centro de salud eran cubiertos por personas voluntarias que apoyaban la buena causa, "así como la realidad que vivimos ahora".
Cuenta que la madre Candelaria, con mucha fe, obtenía la ayuda que requería. "Esa fe hay que aumentarla", dijo, pues las paredes del albergue se están cayendo y hay muchas filtraciones. Confía en que pronto, apegada a la voluntad de Dios, tendrán un recinto en buenas condiciones.
Papa aprueba la beatificación de una religiosa venezolana
Ciudad del Vaticano- Julio 6 2007- La monja venezolana Candelaria de San José Paz Castillo Ramírez y el laico argentino Ceferino Namuncurá serán beatificados, después de que el Papa Benedicto XVI aprobara hoy el decreto por el que se reconocen sendos milagros por su intercesión.
Candelaria de San José Paz Castillo Ramírez, cuyo nombre de pila era Susana, es la fundadora de la Congregación de las Hermanas Carmelitas de la Tercera orden Regular de Venezuela. Nació el 11 de agosto de 1863 en Altagracia de Orituco y murió el 31 de enero de 1940 en Cumaná, a los 77 años, cuando padecía de una grave artritis
Fue una religiosa de carácter afable, recogida, de baja y modesta mirada; su humildad y constante caridad son las cualidades que destacaron en ella, destacó Efe.
La madre Candelaria de San José recorrió muchos kilómetros en busca de recursos para sus obras y para fundar nuevas comunidades que respondieran a las necesidades del momento.
Estuvo al frente de la Congregación de la Tercer Orden Regular por 35 años.
Los últimos años de su vida estuvieron marcados por el dolor de la enfermedad, pero sin embargo, tras dejar el cargo de Superiora General en la Congregación, aceptó seguir prestando sus servicios como maestra de novicias.
En la actualidad la Congregación está formada por unas ochenta religiosas y trece casas en Venezuela y una casa en Puerto Rico.
Por su parte, Ceferino Namuncurá, alumno laico de la Sociedad de San Francisco de Sales, nació en Patagonia (Argentina) el 26 de agosto de 1886 y murió en Roma el 11 de noviembre de 1905.
El Papa también aprobó el milagro que llevará a la canonización de la beata María Bernarda Butler, fundadora de la Congregación de las Hermanas Misioneras Franciscanas de María Auxiliadora, nacida el 28 de mayo de 1848 en Suiza y muerta en Cartagena de Indias (Colombia) el 9 de mayo de 1924.
Madre Candelaria de San José, sierva de los enfermos
SUSANA PAZ CASTILLO RAMIREZ, la Madre Candelaria de San José
Nació en Altagracia de Orituco (estado Guárico) el 11 de agosto de 1863. Sus padres: Francisco de Paula Paz Castillo y María del Rosario Ramírez.
La Madre Candelaria de San José creció en una familia de muchos valores cristianos. Su padre, Francisco de Paula, fue un hombre de gran corazón, que gozaba del aprecio de las personas que habitaban en ese entonces Altagracia de Orituco. Tenía conocimientos de medicina naturista, con los que ayudaba a quien le pedía asistencia.
Su madre, María del Rosario, fue una mujer trabajadora y honrada.
A los seis meses de edad fue bautizada en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Altagracia, por el párroco Juan Pablo.
Susana aprendió a leer, escribir y a realizar trabajos de corte y confección, especialmente el bordado.
Su padre murió el 23 de noviembre de 1870, cuando ella tenía 7 años.
Su madre, murió el 24 de diciembre de 1887, cuando Susana tenía 24 años. En ese momento, le tocó asumir las responsabilidades del hogar. Paralelamente, comenzó a hacer obras de caridad con los enfermos y heridos, que recogía y cuidaba en una casa semi-abandonada que estaba anexa a la Iglesia Parroquial.
En 1903, la localidad decide la creación de un hospital y proponen a Susana como directora. Una vez instalado el Hospital "San Antonio", Susana se recluye allí para cuidar a los enfermos, junto a otras jóvenes que, al igual que ella, ya habían manifestado su deseo de ser religiosas.
El 13 de septiembre de 1906, con autorización del Obispo diocesano, viste el hábito de las Hermanitas de los Pobres y cambia su nombre por el de Candelaria de San José.
El 31 de diciembre de 1910, nace oficialmente la Congregación de las Religiosas Carmelitas de la Tercera Orden Regular, en la actualidad Religiosas Carmelitas de la Madre Candelaria.
Monseñor Felipe Neri Sendrea, confirmó Madre Candelaria como Superiora General de la Congregación.
En diciembre de 1916 emitió sus votos perpetuos en manos del Padre Fundador, en Ciudad Bolívar.
La Madre Candelaria de San José tenía una profunda humildad y un gran sentido de filantropía. Era muy sensible a la desgracia ajena, en especial hacia los enfermos pobres y los abandonados. Su gran devoción estuvo dedicada a Jesús Crucificado y la Santísima Virgen.
Tenía mucha fe y todo lo que emprendía lo hacía con amor y confianza en la Divina Providencia. Fue una gran luchadora por las obras que llevaba a cabo.
La Madre Candelaria de San José dirigió la Congregación de las Religiosas Carmelitas de la Tercera Orden Regular durante 35 años. En 1937 la sucedió en el cargo la Madre Luisa Teresa Morao. Tras dejar el cargo de Superiora General, siguió trabajando en la Congregación como maestra de novicias.
Los últimos años de la vida de la Madre Candelaria estuvieron marcados por una terrible artritis. Con paciencia soportó los dolores y malestares. Era su deseo que en el momento de su muerte tuviera el nombre de Jesús en sus labios y así fue.
Murió en la madrugada del 31 de enero de 1940, a los 77 años. En sus últimos segundos de vida, le vino un vómito de sangre y pronunciando tres veces el nombre de Jesús, se apagó la vida de esta gran mujer.
Su causa de Beatificación ha sido introducida en Roma para la Causa de los Santos.
En la actualidad la Congregación de las Madres Carmelitas está formada por unas ochenta religiosas y tiene trece casas en Venezuela y una casa en Puerto Rico.
La Madre Candelaria de San José tiene en estudio un posible milagro. En 1995, la señora Rafaela Messia de Bermúdez, residente en Altagracia de Orituco, le fue diagnosticado un embarazo de alto riesgo, con síntomas de insuficiencia cardiaca, anemia y preeclámpsia. En la semana 29 de gestación, se le práctico un ecosonograma que mostró ausencia de actividad en el corazón del feto, y por ende, su muerte. La señora Rafaela oró con mucha devoción a la Madre Candelaria de San José y cuando los médicos fueron a limpiar su útero, vieron nacer con asombro a la criatura.
Hoy día, la niña tiene 9 años y lleva por nombre Milagro Candelaria, en homenaje a la Madre Candelaria de San José.
Arzobispo de Mérida: Sentimos mucha alegría por tener una segunda beata venezolana
Caracas.- Monseñor Baltazar Porras, arzobispo de Mérida, confirmó hoy la noticia de la beatificación de la Madre Candelaria por parte del Vaticano, por lo que expresó una gran alegría.
El prelado se mostró complacido por la noticia, ya que sería "la segunda venezolana que llega a los altares".
Porras resaltó que la Madre Candelaria fue -junto al padre Sixto Sosa (posteriormente arzobispo de Cumaná)- la promotora de la fundación de las Hermanas Carmelitas venezolanas.
La necesidad de atender su entorno hizo que adicionalmente fundara un hospital en su tierra natal, Altagracia de Orituco, estado Guárico.
El monseñor indicó que a partir de ahora comenzará el proceso formal de fijación de las fechas para los próximos actos a celebrar.
Porras informó que el Papa Benedicto XVI aplica un procedimiento diferente al de Juan Pablo II en este tipo de casos, y es que las beatificaciones se hagan en cada una de las iglesias locales.
"Muy probablemente esta beatificación tenga lugar en Caracas, aquí en Venezuela, en el sitio que se determine en los próximos meses y que pueda ser presidida por el cardenal arzobispo de Caracas (Jorge Urosa Savino) o por el prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos", dijo.
El arzobispo de Mérida dijo tener informaciones de que habría muchas posibilidades de que se siga desarrollando con éxito la causa de José Gregorio Hernández, pero indicó que de momento la inmensa cantidad de milagros de Juan Pablo II que están siendo analizados por el Vaticano han represado otros estudios.
Karina Arteaga Cifra
Urosa Savino: Venezuela debe celebrar beatificación de Candelaria de San José
Caracas.-
Para el arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, el pueblo venezolano
debe celebrar próxima beatificación de la madre Candelaria de San José.
Las declaraciones las hoy, durante un programa matutino de televisión en el cual, recordó, que ayer, el papa Benedicto XVI firmó el decreto del milagro y elevó a la madre Candelaria de San José a la categoría de beata, como un paso previo a su santificación junto al laico argentino Ceferino Namuncurá.
Urosa Savino señaló que el milagro fue hecho en 1995 a una mujer cuyo parto resultó difícil, pues sus síntomas indicaban que el feto no tenía frecuencia cardíaca; entonces rogó a la Sierva de los Enfermos y se dio el milagro, pues la niña, llamada Milagro del Valle Candelaria, nació.
Dijo que, “el caso fue aprobado por la Junta Médica de la Congregación para la Causas de los Santos, tiene ciertamente una gran autenticidad, porque esa junta médica es sumamente estricta, por los datos que yo tengo”.
Agregó: “Para todos los venezolanos es una inmensa alegría que esta venezolana generosa y caritativa y entregada a Dios nuestro Señor haya sido beatificada. Esta mujer vino para demostrarnos que Dios es lo que verdaderamente importa en la vida del ser humano”.
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