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HUASCAR BARRADAS y Maracaibo

 

Huascar talento de la flauta, nace en la ciudad de Maracaibo. Realiza estudios en el Conservatorio de Música de José Luís Paz, en sus inicios y prosiguió sus estudios de música en Brooklyn en la escuela Juillard en la ciudad de Nueva York.

Entre sus profesores se cuentan Eulogio Gómez, Bernard Goldberg, Peter-Lukas Graft, a Aurèle Nicolet y Roberto Aitken, entre otros.

Barradas desarrolla su talento con la flauta; su técnica ha sido alabada en Alemania por su fina interpretación. Su carrera como flautista lo ha llevado a importantes escenarios de nuestro país Venezuela, Estados Unidos, Japón, Alemania, Italia, Francia Inglaterra, Canadá y España. Ha producido cinco discos compactos con su grupo musical Huascar Barradas y Maracaibo.

Huáscar Barradas: “Soy un músico de tarima”

Huáscar Barradas: “Soy un músico de tarima”“El espacio que ha tomado nuestra música, con un concepto venezolano, universal y moderno, tiene una indudable significación”. “Pienso que debo hacer cosas para que a los jóvenes les interese”. “Que la música venezolana conquiste su espacio. Que en cualquier lugar del mundo se oiga y se la identifique”.

Las manos de Huáscar Barradas despliegan un constante dinamismo. El flautista zuliano está convencido que este año será superior al 2006, en el cual fue designado como personaje del año por esta redacción.

Ayer vino a PANORAMA, para agradecer gentilezas, profundizar afectos, perfilar proyectos e informar sobre los grandes proyectos que le aguardan este año. Vino con su gorra de las Águilas del Zulia, una llamativa franela anaranjada de insignia panameña y esa misma voluntad optimista que le ha caracterizado siempre.

—¿Cómo observa el movimiento musical venezolano, un hombre egresado de Juilliard School. como usted?

—Excelente. Todos lo pudimos apreciar en la película Tocar y luchar, de Alberto Arvelo. Está muy fortalecido. El movimiento de orquestas infantiles y juveniles proyecta al país a nivel de potencia mundial. Hace seis meses, mi profesor de flauta en Alemania, Michael Schneider, vino con otros maestros y quedó asombrado, al escuchar 200 niños tocar tan bien la música clásica, que ellos inventaron.

—¿Y en Maracaibo?

—El espacio que ha tomado nuestra música, con un concepto venezolano, universal y moderno, tiene una indudable significación, sin precedentes.

—¿Cómo le afecta ese éxito?

—Sigo siendo la misma persona, que va al estadio, tal como lo hice ayer (el martes), que se come sus pastelitos y se toma una malta y se siente frustrado ante la derrota y celebra las victorias cuando llegan. Un ser humano que se toma fotos con la gente que lo reconoce entre todo ese público. Los músicos, a diferencia de los actores de la farándula, estamos claros que esto es un arte diferente. Estoy claro con lo que soy.

—¿A qué atribuye el hecho de que el teatro Teresa Carreño, en Caracas, se haya llenado dos veces, mientras que en Maracaibo, estuvo a la mitad?

—Son dos públicos diferentes. En Caracas, ver a Ricardo Cepeda y a “Neguito” Borjas cantando juntos genera un impacto mayor que acá, donde resulta algo más común. El zuliano es muy particular en sus gustos y, a lo mejor, me han visto tocar desde niño. Me dio un poco de tristeza, no porque no me vieran a mí, sino porque los que estuvieron en el Palacio de Eventos saben que vivieron algo inolvidable, sobretodo al final, cuando músicos de todas las generaciones improvisaban versos, cantando La cabra mocha. Algo para la historia. Algo así como si una muchacha, que todos te recomendaban que te empataras con ella, tú no le paraste y resulta que, después, ella fue elegida Miss Venezuela.

—¿Puede llegar a ser un músico de tarima?

—Ya lo estoy siendo. Y me parece increíble compartir al lado, por ejemplo, de Malanga, como me pasó en Las Mercedes, resulta increíble. En el Teatro de Piedra, en Puerto Ordaz, tocamos en una tarima al aire libre.

—¿A qué se debe que la mayoría de los músicos importantes quieren tocar con usted?

—Siempre ando en una búsqueda. Pienso que soy una persona honesta en lo que hago. Me involucro muy en serio en lo que hago. Cuando hago chimbángueles busco al hijo de Juan de Dios Martínez. Busco a los que considero que son los mejores.

—Integra en esa búsqueda la danza y el teatro. ¿Adónde quiere llegar?

—Tengo un concepto, más que musical, artístico, integral. Igual que Wagner, que miraba la ópera como algo total. Un Hollywood, dos siglos atrás. Pienso que debo hacer cosas para que a los jóvenes les interese.

—¿Su relación con el cine, qué rumbo ha de tomar?

—Primero, tengo una grata experiencia de haber trabajado con Carlos Azpúrua. Arrancar de cero para trabajar con el premio nacional de cine, guarda algo muy particular. Es un personaje muy particular.

—¿Cómo fue esa experiencia?

—El es un hombre muy intenso, y yo también. Claro que hubo chispas, pero es algo muy normal, entre dos creativos luchando por su espacio. Me enamoré tanto de la película Mi vida por Sharon que resultó así. Me enseñó algo muy importante: los sentimientos humanos no tienen horario. Puedes estar triste a cualquier hora.

—¿Proseguirá con esos trabajos?

—Sí. Ahora voy a trabajar con la primera película de dibujos animados venezolanos, que hará Álvaro Planchant. Con Carlos estamos planteando, para dentro de dos años, hacer la música para la película sobre Sucre que él está proyectando.

—¿Cuáles son sus proyectos grandes para este año?

—El primero tiene que ver con un nuevo disco que quiero hacer, donde pienso invitar a gente importante. Comencé a estudiar ideas para la música. Uno de esos personajes será Oscar D’ León, también quiero tener a Rafael Rincón González y a Rafa Galindo. También invitados internacionales, como Paquito D’Rivera, Rosario Flores, quizá El Cigala, quien me conoce. La idea es que pueda expandir, pero la meta es la misma: que la música venezolana conquiste su espacio. Que en cualquier lugar del mundo se oiga y se la identifique.

—¿No tiene planteada alguna gira?

—En febrero estaremos en Florida; en junio iremos al festival de jazz de San Francisco; en agosto iremos al festival más importantes de nuevos flautistas, en Nuevo México y, después iremos al Kennedy Center, en Washington DC.

—¿Mencione un caro anhelo?

—Desearía que el Gobierno entienda que para que Venezuela tenga una identidad musical, ellos tienen que fomentar y apoyar la creación de embajadores musicales, para asistir a los festivales mundiales de música y de turismo. Para que la gente conozca nuestra música.

Sitio Oficial:

Huascar Barradas: http://www.huascarbarradas.com


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