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EEUU: Tratan de frenar una pornografía cada vez más aceptable
 

por DAVID CRARY - Associated Press
 

NUEVA YORK - El producto está disponible en teléfonos celulares, clips de video (podcast) y especialmente en la internet. Es una atracción como ninguna otra, de la que disfrutan decenas de millones de estadounidenses.

Es la pornografía. Y si usted es uno de los usuarios, John Harmer cree que usted está dañando su cerebro.

Harmer forma parte de un grupo de activistas que tratan de desarrollar nuevas tácticas para combatir un diluvio de pornografía que, según aseguran, está destruyendo incontables matrimonios y distorsionando la sexualidad humana. Esos activistas piden a los fiscales federales que procesen más casos de pornografía, especialmente contra los magnates que la promueven.

"No creemos que sea una causa perdida", dijo Harmer, ejecutivo de una empresa automotriz con sede en Utah y ex político que viene combatiendo la pornografía desde hace 40 años.

"Es la industria más redituable del mundo", admitió. "Pero estoy convencido de que podremos demostrar en un futuro no muy lejano que la pornografía causa daños físicos y que debería ser responsabilizada a nivel financiero. Y esa podría ser la gota que rebalsa el vaso".

Los adversarios de estos activistas son personas que ofrecen, según algunos cálculos, más de cuatro millones de sitios pornográficos en la internet. Sólo en los Estados Unidos se estima que la industria pornográfica obtiene ganancias anuales de 12.000 millones de dólares. Según la firma de seguimiento comScore Media Metrix, alrededor del 40% de los usuarios de la internet en Estados Unidos visitan sitios "adultos" cada mes.

Productos pornográficos figuran en populares exhibiciones y cadenas minoristas tales como Hustler Hollywood. Importantes hoteles ofrecen pornografía en sus cuartos, y algunas estrellas de filmes pornográficos son ahora celebridades en los medios de comunicación tradicionales. Mary Carey, una actriz del cine pornográfico, asistió a un evento de recaudación de fondos del partido Republicano en Washington a mediados de marzo. Otra actriz, Jenna Jameson, publicó el libro "How to Make Love Like a Porn Star" (Cómo hacer el amor igual que una actriz pornográfica), que se convirtió en uno de los libros de mayor venta en Estados Unidos.

Si bien existe un consenso nacional para combatir la pornografía infantil, no hay nada similar en relación a la pornografía adulta. El problema es que tanto activistas como expertos discrepan sobre el daño -presunto o real- que causa.

"El tipo de espectáculo no es un problema", dijo Paul Cambria, asesor de Adult Freedom Foundation, principal organización de la industria pornográfica en Estados Unidos. "Hay individuos que reaccionarán de manera anormal ante un material normal. Pero eso no es un problema para la persona promedio".

Si bien hay algunas parejas que se separan debido a la pornografía, otras mejoran sus relaciones gracias a ella, dijo Cambria. Asimismo rechaza las afirmaciones de que la pornografía sea una adicción y que daña el cerebro.

"Algunas personas la utilizan como pretexto", dijo Cambria. "Es la manera que tienen de excusar una conducta inaceptable, 'Yo no fui, fue la pornografía', dicen".

Pero expertos del bando contrario aseguran que la pornografía en línea podría ser tan adictiva como la cocaína.

Mary Anne Layden, una psicóloga experta en adicción en la Universidad de Pensilvania"La internet es el sistema perfecto para una conducta antisocial: es gratis, se la llevan a su casa", dijo Mary Anne Layden, una psicóloga experta en adicción en la Universidad de Pensilvania. "La pornografía de la internet es posiblemente el más grande de los sistemas de mala educación en términos de sexualidad, y de maltrato a las mujeres".

Agrega que muchos de sus pacientes, en lugar de mejorar sus relaciones íntimas a través de la pornografía padecen problemas sexuales.

Otro psicólogo, David Greenfield, de West Hartford, Connecticut, experto en la conducta que genera la internet, dijo que la pornografía actual "está diseñada para que una persona alcance un punto en que ya no está en pleno control de sí".

Greenfield calcula que un 10% de los usuarios de pornografía tienen problemas maritales. Muchos esposos dedican tanto tiempo a la pornografía en línea que dejan de mantener relaciones sexuales con sus cónyuges.

"An Affair of the Mind" (Obsesión amorosa mental) de Laurie HallAbogados expertos en divorcios dicen que el uso de la pornografía es un factor cada vez más común en la separación conyugal.

"Yo la comparo con una casa incendiándose", dijo Laurie Hall, que se divorció luego de escribir un libro titulado "An Affair of the Mind" (Obsesión amorosa mental) acerca de la obsesión de su marido con la pornografía, que se prolongó 20 años.

Phil Burress, quien admite haber sido adicto a la pornografía, es actualmente director del grupo conservador Citizens for Community Values, con sede en Cincinnati. Como muchos otros conservadores, tenía esperanzas de que el presidente George W. Bush diera más ímpetu a los procesos en casos de obscenidad adulta e infantil. Pero hasta ahora se siente decepcionado.

"A cinco años de gobierno, creo que tiene una calificación insuficiente" en la lucha contra la pornografía, dijo Burress.

Aún así, Burress se siente alentado por la reciente formación de un escuadrón anti-obscenidad en el FBI, y por la designación de Brent Ward, un ex fiscal federal que combatió la pornografía en Utah, para liderar la fuerza de tareas encargada de lidiar con el problema.

El Departamento de Justicia defiende sus antecedentes en la materia, indicando que ha acusado a docenas de personas por cargos de obscenidad desde el 2001, y sugiere que el ritmo podría aumentar. Pero, con una vasta gama de objetivos potenciales y otras prioridades, los fiscales deben librar sus batallas con cuidado.

Un caso pendiente involucra cargos de obscenidad contra una pareja de California cuya empresa vendió vídeos pornográficos donde se exhibían simulacros de violaciones y asesinatos. Las acusaciones podrían derivar en condenas de hasta 50 años de cárcel y multas por 7,5 millones de dólares en caso de que la pareja sea declarada culpable.


En la internet:

Grupo contra la pornografía: http://www.obscenitycrimes.org/

 


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