Brisas del Norte
por Enault Tudares Acurero
LA INVASIÓN SILENCIOSA
China, con un ritmo acelerado de comercialización de producto se convierte en un gigante de suministro de bienes a la población mundial; un tipo de invasión que esta penetrando indistintamente al orbe.
Aunque el espíritu tradicional del gigante asiático prevalece, también existe el impulso de modernizarse día tras día en infraestructura y tecnología que son financiadas por el exceso de reservas económicas; lo que lleva a las empresas extranjeras a mostrar un interés inusitado ante un gobierno que ha gestionado políticas híbridas, conservando los fundamentos del Partido Comunista Chino y permitiendo la introducción de cambios para desarrollarse económicamente, bajo un esquema comercial que se traduce en bajar los costos de producción con bajos niveles salariales (maquila) y la no menos importante: productos de alta calidad a precios accesibles al “consumidor final”; principal atractivo para las empresas occidentales y europeas que han colocado sus industrias en éste paraíso comercial.
Es así como las estadísticas confirman que el mercado de exportación e importación de China en los últimos diez años ha crecido de 200 billones a 800 billones de dólares y superará los 1.000 millones para finales de 2005, cifras que convierten a China en el centro de manufactura del continente Asiático.
El año pasado China exporto productos para USA por más de 21.200 millones de dólares principalmente en los rubros marítimos, de jardinería, de origen animal y cereales; un aumento del 17.9 por ciento con respecto al año 2003.
Los principales compradores de China son: Japón, Estados Unidos y la Unión Europea. La Organización Mundial de Comercio (OMC), estima que China acapararía para el 2006 el 50 por ciento del mercado global del vestido y textiles a nivel mundial, que se situaba en el 17 por ciento para el año 2003, un crecimiento altamente significativo.
Latinoamérica y China
Brasil y Argentina son los países suramericanos que mantienen estrecha relación de exportación comercial a China, comercio que se ha incrementado en los últimos años. La visita del presidente chino a Latinoamérica logró la firma de acuerdos de cooperación con Brasil y Argentina y se anunció, un tratado de libre Comercio con Chile. Perú no se quedo atrás con un acuerdo de ese tipo y Cuba suscribió acuerdos con la empresa china Minmetals, S.A., para invertir 500 millones de dólares para una planta de ferro-níquel en la isla caribeña. Cuba posee la tercera reserva de níquel más grande del mundo y su industria produce alrededor de 75.000 toneladas anuales en tres plantas procesadoras.
China se convierte en opción comercial para Venezuela en dos áreas importantes: en el campo de la exportación por el petróleo, ya que China construye actualmente la represa hidroeléctrica mas grande del mundo, para la cual necesitará de la energía que genera el “oro negro” y, en el área de importación Venezuela, para su desarrollo, necesita de China las áreas tecnológicas, ferroviaria, equipamiento agrícolas y la metalmecánica.
Pero esta invasión silenciosa China no viene por el azar, esta basada en abrazar abiertamente las reformas del libre mercado, combinado con la apertura al mundo exterior, y permitiendo que su población se enriquezca, y también aplicando la privatización de empresas estatales (recordemos que su régimen es comunista) estrategia que ha permitido, hasta hoy, el paso del 60 por ciento de sus empresas estatales a manos privadas contribuyendo a salir de la pobreza a mas de 250 millones de chinos; todo esto demuestra que la invasión silenciosa no debería ser solamente comercial sino también la de ideas que se deben seguir, copiar o adaptar como modelo de desarrollo para nuestros países que se encuentran hoy sumidos en profundas brechas de desigualdades sociales.
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