Brisas del Norte

por Enault Tudares Acurero

 

 



La oscura noche del alma

Es fácil adorar a Dios cuando las cosas van bien, pero ¿qué pasa cuando las cosas marchan mal y Dios parece que no nos escucha o está distante para ayudarnos, o no sentimos su presencia para consolarnos en nuestras preocupaciones, tristezas, crisis, llanto, tormento o dolor? San Juan de La Cruz se refirió a estos días de sequía espiritual y distanciamiento de Dios como: La Oscura Noche del Alma.

Pero Dios en realidad nunca está, ni estará distante de nosotros, la omnipresencia de Dios es un hecho y la manifestación de Dios es un sentimiento, es por eso que su presencia no la podemos medir con emociones ya que está presente así no tengamos conciencia de ella.

Dios prefiere que confíes en El aunque no lo sientas.

¿Cómo mantenerse firme con Jesús cuando nuestros ojos están llenos de lágrimas? Job, quien personifica la paciencia en el Antiguo Testamento hizo lo siguiente cuando sintió que Dios lo había abandonado al perder su familia, su negocio, su salud y todas sus posesiones: “Se dejó caer en actitud de adoración. Entonces dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor!” (Job 1:20-21). Estas situaciones extremas son las que más apelarán a tu fe.

Cuando reconoces tu desesperanza ante Dios puede convertirse en una reafirmación de fe, si te sientes  afligido es cuando debes confiar en Dios. Descarga tus emociones y sentimientos hablándole a Dios.

Durante la sequía espiritual debemos depender pacientemente de las promesas de Dios y no de nuestras emociones. Adoras a Dios más profundamente cuando mantienes tu confianza en El a pesar que sientas que te ha abandonado. Se paciente, persiste y prepárate a crecer.

Crecimiento Espiritual y carácter

La mayoría de los seres humanos interpretamos las palabras de Jesús “vida abundante”  (Juan 10:10) como tener una salud perfecta, un estilo de vida con comodidades, felicidad permanente y la plena realización de nuestros sueños, pero esta es una perspectiva egocéntrica de lo que es Dios en realidad y es también  pretender que Dios personifica al genio que existe tan sólo para servirnos en nuestras realizaciones personales; pero Dios no es nuestro sirviente y mucho menos pretende llevarnos por una vida fácil; si pensamos que será fácil sufriremos una terrible desilusión tarde o temprano.

¿Por qué Dios habría de proporcionarnos el cielo en la tierra cuando su plan es darnos algo superior y de mucho más valor en la eternidad? El Plan de Dios, al darnos la oportunidad de estar en ésta tierra, es fortalecer nuestro carácter para cuando nos toque llegar al cielo. El carácter lo desarrollas siguiendo adelante, pese a tus debilidades, haciendo lo correcto aunque los temores, inseguridades, y sentimientos te embarguen y sobre todo permitiendo que Dios dirija nuestros pensamientos y luego actuar.

La madurez espiritual y el carácter no son instantáneas, ni es algo que lograremos de la noche a la mañana; es un desarrollo que va gradualmente y en forma progresiva durante nuestra vida terrenal  y se completa cuando pasamos a la transición.

Todos pedimos que Dios nos haga milagros y El casi siempre prefiere trabajar a través de la persona que nos rodean, para hacernos depender unos de otros y para que crezcamos juntos, haciendo realidad la “verdadera comunión”. Así que pide ayuda y se te dará, busca ese milagro en tu familia o en tus amigos y empieza a crecer.

Para crecer espiritualmente solamente necesitas comprometerte intencionalmente; el compromiso dará forma a tu vida y puede servir para tu desarrollo o destrucción. La gran mayoría pierden en este propósito a Dios y vagan sin rumbo por la vida como los que se comprometen sin entusiasmo y valores incompatibles y acaban con frustraciones y mediocridad; o como los que se comprometen a metas, tales como llegar a ser ricos y terminan frustrados y amargados. Por eso será mejor que elijas con sabiduría ya que tu compromiso tendrá consecuencias eternas, ya aconsejaba San Pedro:  “Ya que todo lo que nos rodea será consumido por el fuego, ¡Qué vidas santas y piadosas deberíamos vivir!

Para ir hacia el horizonte de la verdad hay dos versículos que muestran el camino para el  crecimiento espiritual: uno  “lleven a cabo” y dos la palabra, “produce”. El primero, “llevar a cabo” es nuestra responsabilidad, y el “produce” es el papel que desempeña Dios. El Espíritu de Dios trabaja con nosotros, no simplemente en nosotros. Tomar nuestro crecimiento espiritual en serio es nuestra primera prioridad, para lograrlo hay que cambiar nuestra forma de pensar y para ilustrarnos tomemos este pasaje de La Biblia : “Dejen de pensar como los niños. Sean niños en la malicia, pero sean adultos en su forma de pensar” (1Corintios 14:20).

Todas las ideas que te he presentado es el estilo de vida del cristianismo y está basado en pensar en los demás, es la esencia de ser desemejantes a Cristo y la mejor evidencia del crecimiento espiritual. Este pensamiento va en contra de nuestra cultura pero tenemos  la fortuna de contar con la ayuda necesaria: “Dios nos ha dado su Espíritu. Por eso nosotros no pensamos igual que las personas de este mundo”. (1 Corintios 2:12 a) .

Enault Tudares Acurero


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