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Profesor Tito Balza SantaellaNotículas de español... Libertario, libertad, libertador

Tito Balza Santaella/Escritor

Es cada vez más frecuente la confusión de una palabra por otra, el uso indebido de una palabra por otra, pues el usuario, por descuido, ignorancia o costumbre inveterada, las confunde, lo cual daña seriamente la propiedad, la pureza del idioma y perturba la claridad del mensaje. Esto es lo que llamamos en lexicología equívocos. Vamos a referirnos hoy a uno muy común en este momento de tanta euforia política: el término libertario.

No confunda libertario con libertad ni con libertador. Libertario significa "que defiende la libertad absoluta y, por lo tanto, la supresión de todo gobierno y de toda ley". Equivale a decir: anarquista, nihilista, desordenado, agitador, perturbador. Decir, pues, que se comulga con las ideas libertarias de Bolívar, que se van a estudiar las ideas libertarias de Simón Bolívar, que se debe enseñar a los jóvenes el pensamiento libertario de Simón Bolívar, es un disparate sin nombre. Bolívar era un hombre disciplinado, obediente de las leyes, constructor de pueblos y de instituciones. Cuando le tocó ejercer el gobierno, lo hizo con justicia y rectitud, y cuando necesitó enfrentar la anarquía, lo hizo con decisión y firmeza. Sólo la ignorancia más crasa puede confundir libertario con libertad y con libertador. Libertad es sinónimo de independencia, autonomía, emancipación, rescate, salvación y redención; y libertador, por supuesto, es el que defiende la libertad. Sus sinónimos son: protector, salvador, emancipador, redentor, campeón, paladín.

No se debe hablar a lo loco. La falta de precisión en el uso de las palabras daña seriamente al idioma, que es un patrimonio de todos.

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A capellaes una expresión que proviene del italiano. Literalmente significa "de la capilla", pero actualmente tiene la significación general de “sin acompañamiento”, esto es, sin respaldo orquestal ni de altavoces.

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Los sustantivos femeninos que comienzan por a acentuada exigen el artículo masculino: El agua, El alma. Esto les da una apariencia masculina, que no debe confundir al buen hablante, y menos al escritor. Se cometen incorrecciones de este tipo, especialmente cuando estas palabras están antecedidas de todo. Se oye y se lee: "Agotó todo el agua", "Ocupó todo el aula", "Te quiero con todo el alma". Lo propio es decir: "Agotó toda el agua", "Ocupó toda el aula", "Te quiero con toda el alma".

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Una cuenta bancaria no se apertura, se abre. De la misma manera que no debe decirse: "Me quedé para aperturar el curso" o "Aperturamos una sucursal en El Moján". El verbo español es abrir (del latín aperire, cuyo sustantivo es apertura), no *aperturar. De este origen latino aparecen en español tres nombres parónimos: abertura (latín aperturam), "acción y efecto de abrir o abrirse", "boca, hendidura, agujero, grieta"; apertura (latín aperturam), "iniciación", "dar comienzo o principio", "dar publicidad o autenticidad"; y obertura (francés ouverture), "principio de ópera, oratorio u otra composición lírica". Sí se hace, pues, la apertura de una cuenta, de un curso o de una sucursal, pero ellos no se "aperturan", se abren.

 

 


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